ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

lunes, 10 de julio de 2017

Vérsame.

Hace tiempo que no sé qué decir.
Me he ahogado en silencios
y he visto
que, desde hace tiempo,
las cosas duelen distinto.

¿Sabes? el tiempo ya no pesa igual
y desde hace días
los suspiros no vacían tanto.

Sé que si hubiera dependido de mi
te habría repetido cada día
que sí que podía ser;
que nunca estuvimos de más.
También sé que el mundo se volvió
del revés
y a ti ya no te despiertan las mismas pesadillas
y a mi
no me callan los mismos besos.

Que llevabas razón,
y solo era cuestión de tiempo
que el tiempo hiciera de las suyas
y quemara todo esto
que tanto hemos luchado por avivar
y no ahogar en recuerdos,
gritos
y lágrimas.

Ahora puedo decirte
que sí,
todas mis emociones se escondieron
detrás de un silencio
que llevaba tu nombre,
y lo sabías.
Siempre lo supiste.

Siempre supiste mis errores
antes de ser capaz de cometerlos
y, aun así,
tuviste cojones de llamarme suerte.
Y ahora,
supongo,
que a mi han dejado de valerme las palabras
y he acabado por poner en la balanza
todo lo que necesité de ti
y que nunca me diste.

No hemos perdido las promesas
porque realmente nunca nos creímos.
Nunca fuimos aquel siempre
porque siempre supimos
que nunca sería.

Y ahora,
tú,
que ya has dejado de ser
amor
y el mío,
me toca decirte adiós.
Me toca irme
sabiendo
aunque te duela,
que siempre será lo mejor
que pude hacer
por las dos.

Así que vérsame
como si nunca me hubiera ido,
porque te aseguro
que desde que empezaste a leer esto
aunque no lo hayas escuchado,
he cerrado la puerta
de un portazo,
y sé que esta vez
no habrá opción de volver a abrirme
a abrirte
de nuevo.