Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

viernes, 11 de agosto de 2017

Y sé.

Antes que todo
sé que tengo que pedir perdón.

Sé que tengo un nudo aquí
desde hace tiempo
que al final
ha terminado por asfixiarme.

Sé que me he equivocado
innumerables
veces,
y que he optado por coger el camino fácil
cuando no era el adecuado,
ni tampoco el que quería.

Sé que no debería ser así
y que a día de hoy
no tengo a derecho a quejarme por lo que hice
porque lo hice.

Antes que todo
sé que no puedo volver atrás,
que no puedo exigir un tiempo
que realmente nunca he dado.
Y que ya no está.

Sé que debí pedirte que te quedaras,
y que nunca tuve cojones
de gritar más alto
por si te ahuyentaba.

Así que no lo hice.

Ni siquiera tuve valor de mirarte
a esos ojos marrones
y darte las gracias por todo.
Las gracias.
Joder.
Que yo nunca he sido de palabras
y aun así
sentía que todas se me amontonaban
y salían de golpe.

Pero nunca dije nada.

Nunca lo dije porque pensé,
estúpida de mí,
que no haría falta
pedirle a alguien que se quedara
si prometía no irse,
¿no crees?

Sé que nunca destaqué por ir demasiado rápido
pero que a su vez
las cosas salían con demasiada fluidez.
También sé que para ti era nuevo
pero que tampoco tuviste valor
para apostarlo todo al as,
al negro.

Así que supongo
que ahora mismo solo tenemos
un montón de recuerdos
desordenados
que no dicen nada
y que
a su vez
cuentan nuestra historia.
Nada, ya ves.

¿Alguna vez fuimos algo?

Por qué
si tanto lo quisimos
nunca nos decantamos
por avanzar de la mano
y decidimos
cruzarnos de brazos.

Por qué
si tanto nos quisimos,
aunque no lo dijéramos,
nos perdimos en el poder
de la suposición.

Por qué,
joder,
por qué
tuvimos que dar por hecho
que no hacía falta nada más
cuando ni siquiera estábamos
nosotros.

Supongo que lo sé,
y que siempre lo había sabido.
Que no se trataba del tiempo
sino de las sonrisas,
y la tuya gritaba tantas cosas...
Y tu mirada...
joder,
tu mirada
pedía mis manos
por tu espalda
cada noche,

pero no lo decías.

Que ya lo sé.
Yo también tuve miedo,
pero supongo
que ahora
que no estás,
ni estoy,
ésta oscuridad da mas miedo
que cualquier
salto
al
precipicio.

lunes, 7 de agosto de 2017

Nada

Supongo que pensé que esta vez iba a ser diferente
y que,
después de repetir tantas veces que saldría bien
iba a ser así.

Y ahora mírate,
míranos,
nos hemos convertido
en esa
nada
que ahoga tanto,
en medio de un mar
lleno de preguntas
que solo justifica
que quisimos,
pero no lo suficiente.

Quise creer que sí
y al final
di el paso
antes de hacer la pregunta
y me tropecé con tus respuestas
y mis excusas.
Con todos esos
"puede ser"
que nunca fueron.

Me tropecé conmigo
en un desesperando intento
de averiguar
si estabas ahí
para agarrarme de la mano.

Fallaste.

Así que supongo
que ahora,
después de no haber sido
somos nada,
tan nada,
tanto
nada,
que hasta reconforta.
Ahora,
que nada quema
porque nada hay
ya que nada somos,
respiro.

Respiro como si nunca hubiera necesitado
tu aire
para seguir.
Respiro como si nunca
me hubiera costado levantarme
después de una noche regular
en un día cualquiera.

Así que,
al final,
entre tantas preguntas
me dejaste una sin responder,

¿en qué momento nada empezó a ser lo suficiente como para quedarse,
si quedarse
implicaba
no ser nada
para ser siempre?

miércoles, 19 de julio de 2017

Sé que llego tarde

Sé que llego tarde,
que a ti nunca te valieron las palabras
y que presumiste de hechos
que,
siento decirte,
quizás ya he olvidado.

Pero he vuelto.

He vuelto porque hay algo aquí
que todavía sigue gritando tu nombre
pidiendo a gritos que le salven,
y sé que solo puedes hacerlo tú.

Sé que nunca fuiste de cometer errores,
o más bien,
de aceptar que los cometías;
que pedir perdón siempre estaba de más
y que mañana si te he visto,
igual ni me acuerdo,
o sí.

¿No era así?
¿No se trataba de aparentar que la herida nunca sangraba y que todo lo demás era lo que se caía a pedazos menos nosotras?

Explícame entonces
cómo
cojones
hemos acabado en el suelo.

Dime cuándo y por qué nos perdimos entre tanta gente
si en un principio
solo estábamos
tú y yo.

Ya lo sé,
llego tarde,
y tengo que aprender a dejar de hacer preguntas estúpidas
que nunca conseguiré descifrar;
llevabas razón,
a veces es mejor no saber
no preguntar
y no llegar a ciertos lazos,
que al final con cualquier roto te cortas.

Que ya lo sé,
que no sirve de nada que esté aquí,
pero quería hacerte un último favor
aunque suene a despedida,
sé que te sentirás culpable
en parte
de todo esto,
de haber llegado hasta aquí,
y de haber perdido.

Porque vamos a ser sinceras,
ambas hemos perdido,
y,
mi amor,
sé que aunque llegue tarde
ahora dormirás tranquila
pensando
que siempre quise volver.
Que no fue culpa tuya
y que una vez más
me toca a mí llevar el peso
de todas tus dudas
y mis miedos.

Pero te quiero,
y aunque nunca lo creyeras,
yo sí
quería
quedarme.



miércoles, 12 de julio de 2017

A la inversa.

Esta mañana ha vuelto a llover
aquí,
después de tantos meses de sequía.
Había olvidado lo que era sentirse así
de perdida,
así de sola.

Estoy aprendiendo,
otra vez,
lo que conlleva empezar de cero
y dejar todo atrás,
porque me he dado cuenta
de que
desde hace tiempo
ya no somos una,
sino dos.

Y duele tanto ver que algo en lo que creías
esté hoy tan roto.
Tan perdido.

Tanto,
que sé que hoy me toca a mí
volver a atrás
y echar de menos tu sonrisa.
Hoy me he acordado de nosotras
mientras te tenía
al otro lado
de la cama.

Nos he echado de menos.

Y duele tanto ver que algo que querías
se ha ido
aun estando a tu lado.

Y qué pena,
que después de tanto
siempre quede tan poco
de pie
y tantas cenizas en el suelo.

Hoy dueles cariño,
y te lo digo con el corazón en la mano
sabiendo
que tú sigues tu camino
y ya nada te para,
ni siquiera yo.
Te lo digo a sabiendas
de que nunca me gustó
abrir las puertas
de par en par
y que esta vez
se ha roto la cerradura
y entras y sales a tu antojo.
Lo sé.

Siempre lo supe.

A fin de cuentas
he ganado yo,
te dije que te irías;
y qué putada
que al final
ganar

sea perderte.

lunes, 10 de julio de 2017

Vérsame.

Hace tiempo que no sé qué decir.
Me he ahogado en silencios
y he visto
que, desde hace tiempo,
las cosas duelen distinto.

¿Sabes? el tiempo ya no pesa igual
y desde hace días
los suspiros no vacían tanto.

Sé que si hubiera dependido de mi
te habría repetido cada día
que sí que podía ser;
que nunca estuvimos de más.
También sé que el mundo se volvió
del revés
y a ti ya no te despiertan las mismas pesadillas
y a mi
no me callan los mismos besos.

Que llevabas razón,
y solo era cuestión de tiempo
que el tiempo hiciera de las suyas
y quemara todo esto
que tanto hemos luchado por avivar
y no ahogar en recuerdos,
gritos
y lágrimas.

Ahora puedo decirte
que sí,
todas mis emociones se escondieron
detrás de un silencio
que llevaba tu nombre,
y lo sabías.
Siempre lo supiste.

Siempre supiste mis errores
antes de ser capaz de cometerlos
y, aun así,
tuviste cojones de llamarme suerte.
Y ahora,
supongo,
que a mi han dejado de valerme las palabras
y he acabado por poner en la balanza
todo lo que necesité de ti
y que nunca me diste.

No hemos perdido las promesas
porque realmente nunca nos creímos.
Nunca fuimos aquel siempre
porque siempre supimos
que nunca sería.

Y ahora,
tú,
que ya has dejado de ser
amor
y el mío,
me toca decirte adiós.
Me toca irme
sabiendo
aunque te duela,
que siempre será lo mejor
que pude hacer
por las dos.

Así que vérsame
como si nunca me hubiera ido,
porque te aseguro
que desde que empezaste a leer esto
aunque no lo hayas escuchado,
he cerrado la puerta
de un portazo,
y sé que esta vez
no habrá opción de volver a abrirme
a abrirte
de nuevo.