Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

miércoles, 19 de julio de 2017

Sé que llego tarde

Sé que llego tarde,
que a ti nunca te valieron las palabras
y que presumiste de hechos
que,
siento decirte,
quizás ya he olvidado.

Pero he vuelto.

He vuelto porque hay algo aquí
que todavía sigue gritando tu nombre
pidiendo a gritos que le salven,
y sé que solo puedes hacerlo tú.

Sé que nunca fuiste de cometer errores,
o más bien,
de aceptar que los cometías;
que pedir perdón siempre estaba de más
y que mañana si te he visto,
igual ni me acuerdo,
o sí.

¿No era así?
¿No se trataba de aparentar que la herida nunca sangraba y que todo lo demás era lo que se caía a pedazos menos nosotras?

Explícame entonces
cómo
cojones
hemos acabado en el suelo.

Dime cuándo y por qué nos perdimos entre tanta gente
si en un principio
solo estábamos
tú y yo.

Ya lo sé,
llego tarde,
y tengo que aprender a dejar de hacer preguntas estúpidas
que nunca conseguiré descifrar;
llevabas razón,
a veces es mejor no saber
no preguntar
y no llegar a ciertos lazos,
que al final con cualquier roto te cortas.

Que ya lo sé,
que no sirve de nada que esté aquí,
pero quería hacerte un último favor
aunque suene a despedida,
sé que te sentirás culpable
en parte
de todo esto,
de haber llegado hasta aquí,
y de haber perdido.

Porque vamos a ser sinceras,
ambas hemos perdido,
y,
mi amor,
sé que aunque llegue tarde
ahora dormirás tranquila
pensando
que siempre quise volver.
Que no fue culpa tuya
y que una vez más
me toca a mí llevar el peso
de todas tus dudas
y mis miedos.

Pero te quiero,
y aunque nunca lo creyeras,
yo sí
quería
quedarme.



miércoles, 12 de julio de 2017

A la inversa.

Esta mañana ha vuelto a llover
aquí,
después de tantos meses de sequía.
Había olvidado lo que era sentirse así
de perdida,
así de sola.

Estoy aprendiendo,
otra vez,
lo que conlleva empezar de cero
y dejar todo atrás,
porque me he dado cuenta
de que
desde hace tiempo
ya no somos una,
sino dos.

Y duele tanto ver que algo en lo que creías
esté hoy tan roto.
Tan perdido.

Tanto,
que sé que hoy me toca a mí
volver a atrás
y echar de menos tu sonrisa.
Hoy me he acordado de nosotras
mientras te tenía
al otro lado
de la cama.

Nos he echado de menos.

Y duele tanto ver que algo que querías
se ha ido
aun estando a tu lado.

Y qué pena,
que después de tanto
siempre quede tan poco
de pie
y tantas cenizas en el suelo.

Hoy dueles cariño,
y te lo digo con el corazón en la mano
sabiendo
que tú sigues tu camino
y ya nada te para,
ni siquiera yo.
Te lo digo a sabiendas
de que nunca me gustó
abrir las puertas
de par en par
y que esta vez
se ha roto la cerradura
y entras y sales a tu antojo.
Lo sé.

Siempre lo supe.

A fin de cuentas
he ganado yo,
te dije que te irías;
y qué putada
que al final
ganar

sea perderte.

lunes, 10 de julio de 2017

Vérsame.

Hace tiempo que no sé qué decir.
Me he ahogado en silencios
y he visto
que, desde hace tiempo,
las cosas duelen distinto.

¿Sabes? el tiempo ya no pesa igual
y desde hace días
los suspiros no vacían tanto.

Sé que si hubiera dependido de mi
te habría repetido cada día
que sí que podía ser;
que nunca estuvimos de más.
También sé que el mundo se volvió
del revés
y a ti ya no te despiertan las mismas pesadillas
y a mi
no me callan los mismos besos.

Que llevabas razón,
y solo era cuestión de tiempo
que el tiempo hiciera de las suyas
y quemara todo esto
que tanto hemos luchado por avivar
y no ahogar en recuerdos,
gritos
y lágrimas.

Ahora puedo decirte
que sí,
todas mis emociones se escondieron
detrás de un silencio
que llevaba tu nombre,
y lo sabías.
Siempre lo supiste.

Siempre supiste mis errores
antes de ser capaz de cometerlos
y, aun así,
tuviste cojones de llamarme suerte.
Y ahora,
supongo,
que a mi han dejado de valerme las palabras
y he acabado por poner en la balanza
todo lo que necesité de ti
y que nunca me diste.

No hemos perdido las promesas
porque realmente nunca nos creímos.
Nunca fuimos aquel siempre
porque siempre supimos
que nunca sería.

Y ahora,
tú,
que ya has dejado de ser
amor
y el mío,
me toca decirte adiós.
Me toca irme
sabiendo
aunque te duela,
que siempre será lo mejor
que pude hacer
por las dos.

Así que vérsame
como si nunca me hubiera ido,
porque te aseguro
que desde que empezaste a leer esto
aunque no lo hayas escuchado,
he cerrado la puerta
de un portazo,
y sé que esta vez
no habrá opción de volver a abrirme
a abrirte
de nuevo.

martes, 27 de junio de 2017

Nice to meet u

Sé que siempre vengo con más problemas que soluciones. 

Que me gusta más destacar lo malo que lo bueno. Que a veces nunca llego, y otras aparezco demasiado pronto. Pero tengo que contarte que nunca quise hacerlo destrozando todo esto. Que, al igual que a ti, todo esto me vino de casualidad y me gustó tanto que le puse tu nombre a este sentimiento. Sé que tú le has puesto el mío a todo tu dolor. Te diría que no me importa, pero tampoco creo que mentir ahora sea la solución, siempre destaqué mi fuerza cuando supiste desde el minuto uno que estaba quebrada por recuerdos.

También sé que nunca te busqué y que tú lo hiciste demasiadas veces. 

Que al final ganaron los contras después de reunir a tantos pros. Y me he cargado todo esto que has intentado salvar desde el primer día y que por cojones tenía que ser mío. No sé si lo entiendes. Nunca me expliqué demasiado bien y sin embargo siempre nos entendimos, a nuestra manera. Irónico, ¿no? Y llegó el día en el que te equivocaste al decirme que me querías, lo sabes. Sabías que podía hacerte daño y me diste el privilegio de saberlo. 

Te equivocaste al abrir el corazón de par en par a alguien que solo sabe romper todo lo que toca. Eso tampoco te lo dije. Tengo que admitir que lo sabía, pero que tampoco pretendía admitirlo. 

Y a mí nunca se me ha dado demasiado bien llegar y pedir perdón por todo. La mitad de las veces no me entero de nada, y las otras me hago la tonta por no hacerme más daño. Tengo que confesarte que conseguiste hacérmelo más veces de las que crees. Igual que yo a ti. 

Qué bien se nos daba aparentar que nada importaba cuando nos importaba todo.

Y ahora estoy a las puertas de todo lo que un día llamamos hogar, sin tener cojones de cogerte de la mano para prometerte esas mentiras que tanto gusta escuchar. Y, en realidad, tampoco quiero. Solo sé que la he cagado demasiadas veces porque te has cansado de estar aquí, pero ni siquiera sé en qué.

Sé lo que he roto porque me he cortado con todos los trozos, pero no sé cuándo, ni cómo. Solo a quién.

Y es curioso que después de tantos gritos solo nos quede el silencio de la despedida. El que nunca dice nada y a la vez lo expresa todo. Ya sabes a lo que me refiero. Nos despedimos demasiadas veces sabiendo que siempre volveríamos, y ahora…Ahora solo he vuelto yo a sabiendas incluso de que ni siquiera estoy del todo aquí. 

He vuelto a ganar en orgullo, pero esta vez he perdido parte del corazón. Y aun así no me salen las putas palabras para pedirte perdón por todo esto, porque no lo siento. Siempre supe que era una bomba a punto de explotar, y supongo que al final te ha tocado a ti. No puedo disculparme por ser lo que soy y creer en lo que creo. Ni siquiera por quererte o por conseguir que lo hicieras tú. 

Esta noche solo sé que te has sumado al baúl de los recuerdos y que, cariño, esta vez ninguna de las dos saldrá de ahí.

miércoles, 21 de junio de 2017

As.

Quizás llevabas razón
y aquella fue nuestra última vez. 

Nunca pensé que querer a alguien
iba a significar
perder.

Ahora no puedo pedirte perdón
por fallar
porque ni siquiera sé
que salió mal esta vez.
No quiero pensar que fue culpa tuya
porque implicaría que cometí 
el
error
de
quererte,
y bien fuerte. 

Tampoco puedo echarme piedras
cuando
a partir de ahora
tengo que empezar a recoger
todos los pedazos que se han caído
por ahí,
por aquí
y por donde quiera
que estés;
y no puedo permitirme
seguir esparciéndolos
así como así.

Esta mañana me he acordado del olor de tu pelo
y he tenido la sensación 
de que volvía a casa,
por fin.

Ahora sí,
te voy a pedir perdón de antemano
porque sé que ahora voy a hacerte daño,
mi amor,
que ya hasta pensarlo me duele,
el saber que esas palabras nunca más
volverán a ir dirigidas 
a ti.
Hoy me toca a mi abrir la herida
y meter el dedo en la llaga
para sentir
que no fui la única 
a la que le costó
decir adiós
aquel día.

Hoy el alcohol no va a servirte
de ayuda
porque sé 
que esta herida
solo la llevo yo conmigo.
Pero quiero que sepas,
mi
amor,
que aun así
va a dolerte a ti;
por todo el dolor que me obligaste
a tragar
tantísimos meses atrás;
por todas las ausencias
que llevaban otro nombre.

Por todo,
y todas las demás.

Y ahí,
justo ahí,
cuando te des cuenta
de que querer
no es mas que un juego de azar,
verás que jamás
aposté contra ti
y que además
jugué por ti todas mis cartas.