ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

martes, 7 de febrero de 2017

Cenizas.

Estoy resurgiendo de mis cenizas después de haberme caído aquella última vez.

Hoy,
hoy he olvidado todo el ayer.
Y mañana
solo es una oportunidad nueva
para seguir intentándolo.

Estoy resurgiendo de todos esos errores que un día cometiste y que achaqué míos.

Me he cosido todas las heridas a la espera de que dejes de sangrar,
que ya no escueces
que para mi ya no eres...

más
que
recuerdo.

Estoy resurgiendo de todo aquello que pensé que era nuestro y que hoy solo es mío.

Todos mis defectos,
todas tus dudas
y todos los platos rotos que nos hemos encargado de tirarnos
a la cara
sin hacernos heridas
al exterior.

Me partiste en dos el día que cerraste la puerta,
tanto,
que empezó a llover
incluso fuera.

Nunca quise volver a verme sin verte antes,
no me acepté hasta el día
en el que no hubo más
que cenizas.
Me ataste tan fuerte a ti
que el nudo se me hizo bola
y me ha costado respirar.

Y ya no quiero más que a mí.

No quiero seguir andando mirando los pasos que doy por no pisarte.

Porque estoy resurgiendo, ¿me oyes?

Porque tú cerraste aquella puerta
aquel último primer día
y yo abrí la ventana para empezar a volar;
y mi amor,
ya no.

Se nos agotó el tiempo para intentarlo
y me he encargado de mí
renunciando a aquella
maldita
primera persona
del plural.