Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

sábado, 26 de marzo de 2016

Mi trabalenguas.

Hoy he tenido que volver corriendo a casa. Estaba en medio de la calle, viendo como todo el mundo pasaba a mi alrededor corriendo de un lado para el otro y me he agobiado. Me he sentido diminuta, y he corrido al único sitio donde me siento a salvo. Pero no estabas allí, así que he ido a casa. Me he puesto a escribir como una loca y cuando he querido darme cuenta ya estaba llorando, con un nudo en la garganta mas grande que la mismísima Torre Eiffel. Me he pasado meses intentando evitar lo inevitable, alargando el momento de tomar esa decisión y ahora que ya no puedo más sigo sin saber qué quiero, o a quién. Tengo unas dudas sobre mi misma que me da tal rabia que solo me sale llorar. Llorar de verdad. Sin tapujos. Y tengo muchísimo miedo, tanto que esta vez no me importaría acabar durmiendo sola.
Y joder, hay días que siento que estoy con la mirada puesta hacía el futuro y otras en las que necesito mirar atrás, y se me juntan los tiempos y nunca son perfectos, ¿sabéis? Me hago un lío tan grande que ya no sé qué he superado, que supero o qué nunca superaré. A quién quiero y no tengo, a quién quiero querer y a quién nunca querré. Y os juro, no le deseo esto nunca a nadie. Esta falta de confianza, esta sensación de perdida y ver como el reloj esta vez no está a tu favor. Ese miedo a equivocarte, a pisar una calle y que se derrumbe tan rápido que ya no puedas volver atrás. Tengo miedo de seguir soñando con la misma sonrisa que me partió el corazón a sabiendas de que al despertar desearé tener a otra persona en la cama.
Ya vuelve a dolerme la cabeza, el pecho. El corazón.
Intento hacerle caso a ambos y nunca acaban por ponerse de acuerdo. Y joder, qué cojones tengo que hacer cuando no sé ni qué estoy haciendo.

lunes, 7 de marzo de 2016

No te vayas.

Dime, ¿de que valió esperar si al final hemos sido solo cuestión de tiempo? Si nos hemos quedado esperando a que ocurriéramos y se nos ha pasado la oportunidad de salir bien. 
Dime, ¿de que valió creer si al final nunca existimos? Si estuvimos a punto de tocar el cielo y hemos despertado entre toda esta realidad que no nos lleva a ninguna parte. Dime, ¿qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿qué cojones toca? ¿ir? ¿volver? ¿creer? Dime, joder, porque yo me estoy perdiendo y no te encuentro en ningún lado, y empiezo a notar que sueltas mi mano, y hace frío, y tengo miedo. Empecé a ser un poquito menos yo para tener un poquito de ti y ahora las piezas no paran de moverse y esto está hecho un lío. Así que dime, por favor, qué nos toca hacer ahora para volver a tener motivos suficientes para seguir intentándolo. Que sabes que te sigo, que a veces ya ni siquiera sin ti puedo. Que estás. Que siempre querré que estés, y que aunque a veces parezca que me va a explotar la cabeza, no hay nada que calme más que ver esa sonrisa. 

jueves, 3 de marzo de 2016

Hasta luego, espero.

Por primera vez no hay música de fondo ni mucho menos inspiración. Después de todo en los funerales no hay música. No, no me muero, tampoco exageremos. Pero los funerales son despedidas. Perdidas. Cambios. Y supongo que es lo que me toca ahora a mi. Cambios que llevo queriendo llevar a cabo hace muchos meses y que creo, ha llegado el momento de comenzar. Suena irónico, ¿no? Hablo de finales a la vez que de comienzos.
Hace bastante tiempo que dejé de conocerme. De saber quien era. ¿Nunca os ha pasado que os habéis despertado una mañana y no os habéis reconocido al miraros al espejo? Llevo viviendo eso demasiados meses. Demasiadas mañanas en las que no sabía a qué iba a enfrentarme al salir por la puerta, ni mucho menos a como iba a reaccionar. Porque no era la misma. No soy la misma. Y no quiero eso.
Hace mucho que dije que cambiaría y que volvería a ser yo, pero en realidad, no lo recuerdo. No puedo volver a ser como antes porque no recuerdo como era, pero sin embargo me echo de menos. Mucho. Es extraño, ¿no? Como cuando echas de menos los abrazos de alguien a quien nunca has tenido. Como cuando miras un plato de comida y sabes que no te gustará incluso sin haberlo probado. No sé. A veces somos tan sumamente extraños y parecidos a la vez que da hasta miedo.
Hacía mucho que no escribía una entrada porque sí, sin hablar de perdidas ajenas, de amores que quedaron en imposibles o de intentos por ser valiente que fracasaron con la primera piedra que se puso en el camino. Hacía mucho que no era yo en este aspecto, y después de todo, creo que necesito tomarme mi tiempo para volver a conocerme a mi misma. Para volver a quererme, ¿sabéis? Siempre he dependido de alguien y he esperado que me quiera todo lo que no era capaz de quererme yo, y solo ha provocado que acabe decepcionada, conmigo por confiar en ello y con la otra persona por no quererme como esperaba. Y supongo que me he cansado de sentir que el mundo siempre está antes que yo y no al revés. De escuchar como todos me dicen que siga hacia delante cuando he estado tirando del pasado para que siguiera siendo presente y acabara en el futuro. Por...ya sabéis...ese alguien a quien solemos llamar "el amor de nuestra vida". Y no ha funcionado. De los mismos "tu puedes" cuando estaba claro que no podía. ¿Cómo iba a poder pasar de algo que no quería dejar? No nos engañemos, no quería mirar hacia delante porque era mas bonito mirar hacía atrás y pensar que quizás, cogiendo cada detalle y repitiéndolo todo volvería a su lugar. O bueno, al lugar que creía que era el correcto. Pero eso nunca ocurría, porque aunque cueste asumirlo, que cuesta, hay cosas que estan hechas para no volver a repetirse nunca. Para que pasen unicamente una vez en la vida y luego queden solo para el recuerdo. Cosas buenas. Supongo que por eso valoramos lo que no tenemos o lo que hemos tenido cuando lo perdemos. Supongo que por eso me ha costado tanto avanzar. Supongo que por eso he llegado a querer todo lo que he querido. Me volví loca, pero loca de verdad. Vivía por y para volver a tener esa sensación de felicidad, de calma conmigo misma. Perdí tanto la cabeza que me pisoteé a mi misma con tal de buscar remedios para volver a todo aquello. Pero no vuelve porque igual, es lo mejor.
Aunque no lo parezca a veces es mejor que "epocas" que creemos que son lo mejor que nos ha pasado, acaben. Porque aunque os joda leerlo, todo, repito, todo, siempre se acaba jodiendo. Y pocos son capaces de hacer que lo que se jode, vuelva a tomar el camino correcto aunque no sea el mismo que el anterior. Eso es llevar una relación a flote. Pelearte diez veces al mes y reconciliarte doce, una más, por si las moscas; y que te sigas levantando cada mañana dandole gracias a la vida por tener lo que tienes, y a quien tienes. Eso mismo perdí yo por perderme a mi misma. Por volverme loca. Por no darme cuenta de que tenía que parar y no seguir dando patadas al aire o cabezazos contra la pared. Y he luchado mucho, creedme. Pero ya me he cansado.
Solo venía a decir que es hora de que me tome mi tiempo para mi, para mi felicidad y que nunca, jamás, dejéis que nadie os diga que no sois capaces de algo, porque os aseguro que se equivocaran.