ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

jueves, 16 de abril de 2015

¿Y si no te quiero como te quería?

¿Puede ser que haya dejado de quererte? Que este puto sentimiento que tanto me ha dado y que a su vez tanto me ha quitado, se haya ido. Despues de todo te aseguro que me dejó vacía, o llena de dolor, como quieras verlo.
Pero esta mañana me he levantado y no has sido mi primer pensamiento, ni el segundo. Has sido el tercero. Sí, la tercera cosa que he pensado nada más levantarme. ¿Te he bajado yo de categoría o lo hiciste tú entre tantas promesas rotas? Y no se, lo he pensado e igual ya no te quiero. O al menos, ya no te quiero como te quería. Ya no me desvivo ni tengo noches en vela echándote de menos. Ya no estás porque creo, y no te enfades, que nunca llegaste a estar del todo. O que viniste y te fuiste el mismo día, o semana.
Creo que ya no te quiero como te quería porque hace tiempo que no sonrío a la pantalla como lo hacía contigo. Porque a veces, cuando me paraba a pensarlo, no te incluía en mis planes de futuro...
Creo que simplemente me obligué a quererte por todo lo que habías sido, sin darme cuenta de que ni tú ni yo eramos ya aquellos niños sin miedo a quererse de lo roto que habíamos quedado. Creo que esperé que todo fuera como siempre y ahora, visto desde fuera ni siquiera estaba llamando a la puerta por la que entré aquella primera vez que me dijiste que me querías y que me había instalado en eso que tenías por corazón.
Y perdoname, por no haberlo visto antes. Por atarte cuando ni siquiera yo sabía con certeza si quería que te quedaras. Por pedirte cosas que creía que necesitaba, pero que visto ahora quizás tampoco me hacían tanta falta.

No sé, creo que te querré siempre, pero que nunca volverá a ser como aquellos días de verano en los que descubrir algo del otro significaba acercarse un poquito más. Creo que te querré siempre, pero de la misma forma que se quieren los recuerdos, a ratos, mientras no duelan.