ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

miércoles, 8 de abril de 2015

Un último favor.

Estoy perdida. Creyendo sin querer creer. Buscando motivos para seguir aquí cuando, en teoría, hace un par de semanas me sobrarban. Esperando a que llegue algo que me haga volver a creer en esto y pensar que realmente aun no estamos perdidos del todo, que las oportunidades sirven siempre y cuando vayan a aprovecharse. Pero, te juro, me veo tan rota... Que me acostumbré a tenerte y ahora que te has ido no veas la falta que haces; porque te has ido, ¿no? O sino, lo estás haciendo mientras escribo. Estás cerrando la puerta flojo y despacio para que no se note, pero ya te digo que te equivocas. Que fuiste ese pilar, ese apoyo y esa rutina de tener a alguien que buscaba verme feliz cada día, y que encima lo conseguía. Y no sé qué hacer con todo esto que vivimos, con cada una de las promesas que nos hicimos y todas las sonrisas que sacaste. Que, joder, no paro de preguntarme cómo hemos llegado hasta aquí cuando lo único que queríamos era querernos sin importar el mundo. 

Y ahora, después de cada lágrima y de ver que no soy capaz de hacer que nadie se quede pese a mis errores que, como te dije, no iban a ser pocos; ahora, espero que a pesar de todo, seas feliz, que ya sabes que siempre pensé que te lo merecías más que nadie. Ya sabes que a mi las despedidas no me gustan, que siempre me quedo con cosas por decir y más contigo, que te miraba a los ojos y se me olvidaban las palabras o se me hacían insuficientes a la hora de decirte lo que te quería. Pero ya que me voy porque te vas, o que te vas y me quedo aquí parada viendo como lo haces creo que al menos te debo esto, ya que no he sido capaz de darte otras tantas cosas que eran más fundamentales. 

Así que sí, espero que seas feliz. Que encuentres a tu verdadera mitad ya que se ve que no era yo. Que luches por cada uno de tus sueños como siempre te insistí. Que sonrías. Que llores y sea de alegría. Que busques ese camino, ya sabes, el de los sueños cumplidos. Y ten en cuenta que, como bien me dijeron una vez, deja en tu vida solo a las personas que vayan a saber quererte siempre, no un par de meses. Deja solo a la gente que te demuestre las cosas día a día, que ya sabes el hincapié que hicimos siempre en eso. Deja solo a quien te merezca, que te aseguro, es muy poca gente. A quien te cuide y busque vuestra felicidad, no la suya. Ni la tuya. La vuestra. Que es cosa de dos, ¿verdad? Y por favor, sobre todo quiérete. Pero hazlo de verdad. Quiérete como poca gente quiere hoy en día. Quiérete por todo lo que eres que te aseguro no es poco. Quiérete por esa sonrisa que te sale cada vez que intentas aparentar que algo no te jode cuando sé que sí. Quiérete por tus manías y enfados. Por tus buenos días inesperados. Por tus abrazos. Quiérete por esas ganas de ser feliz que te dan y que creo, deberías exprimir un poco más y hacerlas mas duraderas.

Quiérete. Así. Por todo y por nada. Cada día del resto de tu vida. Cada día del que, pensé formar parte hasta el último aliento. Que ahora te toca hacerlo por ti, sin nadie. Y cuando lo consigas no dudes ni un segundo que estaré donde menos lo esperas estando orgullosa de ti por haberte visto crecer, vivir y acabar siendo lo suficientemente fuerte como para poder con las putas injusticias de este mundo, y ser feliz.