ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

jueves, 7 de mayo de 2015

Te esperé pero no llegabas.

Espero que esta sea la última vez que te escriba, o sino, una de las últimas. Voy a dejarme de tonterías y voy a ser sincera. Vengo a llorarte, a cagarme en todo lo cagable diez mil millones de veces por haber acabado así y a echar mi mierda.

Porque...por más que lo pienso sigue sin entrarme en la cabeza que se haya acabado, sisi, de verdad. Como cuando ves una película y el final es inesperado y esperas un poco más de ella, pues igual. Hemos terminado antes de tiempo, con todos los contras aquí delante y una falta de confianza, sinceridad y cariño que creo, jamás pensé que nos faltaría. Y me agobio, te agobio y nos agobiamos. Y la rueda vuelve a la carga. Los sí. Los no. Los quizás y los malditos te quiero que se quedaron en absolutamente nada. Y ahora solo queda rabia. Pena. Nostalgia y miles de sueños que al final nunca llegaremos a cumplir. 
Estoy aquí, en el mismo sitio de siempre pero ya no te espero, esta vez soy yo la que se está marchando sin dejar la mirada atrás, porque encontrarte y no hacerlo va a dolerme lo mismo. Que has fallado de una forma que pensé que nunca harías, y estés o no, voy a sentirme vacía. Y no hay nada que mas me joda que ni tú seas ahora el remedio cuando causaste la enfermedad. Que no seas capaz de salvarme cuando fuiste quien me incitó a caer.

Que a quien se le ocurre regalarme vida y felicidad si luego ibas a quitármela. Y ya que hablamos de quitar te digo que una parte de mi se queda contigo así que te pido que por favor la cuides bien. No hace falta mucho, solo revisala de vez en cuando si no quieres que muera como, exageradamente digo, me mataste tú a mi.
Ahora me dispongo a llorarte, una noche, semana y mes más; porque sí, porque toda rutina al final siempre acaba siendo contigo, sin ti o por ti. Y mañana seguramente me levantaré y habré vuelto a soñar contigo, con tus besos y esa cara que, te juro por dios, es demasiado bebé; y me harás falta, otra vez. Y volveré a escribir por tu ausencia de nuevo como cada día sin que te des cuenta de que me estoy yendo, pero que realmente siempre quise estar aquí... Que contigo hablé de suerte porque lo fuiste, aunque solo fuera a temporadas.

Y te pido perdón por no aguantar lo suficiente, al final va a ser verdad que el tiempo lo puede todo, incluso rompernos... Te pido perdón por irme y sentir este dolor aquí incapaz de saciar ya por todo el daño que he pasado a lo largo de mi vida y que me ha ido consumiendo poco a poco. Te pido perdón, quizás, por quererte y por ello pedirte que me quisieras. Por esperar cosas de ti cuando igual ni las merecía. Perdona por ser siempre la parte débil de la relación y añadirte mis problemas a ti. Por todo lo mal que hice las cosas y supongo, por no haber podido cumplir eso de que te haría igual de feliz que tú a mi; y haber roto esa promesa de cumplir todos nuestros planes cuando llegara la hora. Perdona de nuevo por querer atarte a mi cuando te estabas ahogando con la cuerda. Y perdona por esperarte, cuando tú ya ni querías que estuviera ahí. Y te pido, a pesar de todo, que si quieres me olvides, me odies o me tengas tanto rencor que no quieras volver a saber en la vida de mi; pero sé feliz. Con todo y con nada a la vez. Sé feliz por ti y por lo que fuimos, que sabes que yo me quedo con lo mejor de ti y de esto. A pesar de todo. Te pido que hagas lo mismo y que si algún día me recuerdas no dudes ni un segundo que te quise más que a mi vida, a pesar de las consecuencias.