Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

miércoles, 20 de agosto de 2014

558.

Durante toda tu vida te enseñan qué está bien y qué está mal. Te enseñan a valorar, a mentir, a acertar y saber perder. Te enseñan que hay que luchar por lo que quieres y que los imposibles existen sólo a veces. Demuestran que querer es poder pero solo a base de esfuerzos. Que la vida es mejor si le sonries a ésta.
Te enseñan a todo, menos a afrontar la realidad. A vivir, a apostar por ti, por tu suerte. A querer; y luego pretenden que sepamos que caer significa levantarse. Pretenden que no nos ilusionemos cuando empezamos a dar la vida por alguien y que después de todas esas películas románticas no creamos en el amor.

A lo largo de mi vida me han soltado charlas sobre como vivir algo, sin dejarme hacerlo. Y lo único que he aprendido, es que no he aprendido nada. No me sirve que me expliquen qué es querer a alguien si no lo he hecho. Y mucho menos, no pueden explicarme qué es luchar por alguien pese a la distancia si no han pasado por ello.

Hablan de lo jodido que es tener a alguien a cientos de kilómetros, y realmente no saben ni qué significa el hecho de necesitar a alguien de verdad. Eso de levantarte cada mañana queriendo más de lo que puedes tener. Eso de sentir a alguien cerca aún estando en la otra punta del país. Llorar de impotencia y rabia por tener cerca a los que quieres lejos y viceversa. Morir por un abrazo que no sabes cuando llegará o depender hasta de la mas mínima tontería. Eso, sólo eso, es querer de verdad.
Te das cuenta de que estás dispuesta a dar todo y más por alguien cuando sonríes como una idiota a una pantalla imaginando como será el día que os veáis por primera vez. Si os abrazaréis como si no hubiera mañana o si te dará vergüenza hasta mirarle a los ojos.

No hace falta que me digáis que es imposible sobrellevarlo, o por el contrario, que si me lo propongo puedo callar muchas bocas. Decidí meterme en esto porque quise, porque me valía la pena a mi, no a vosotros. Y seguiré luchando por mi y mi felicidad; al fin y al cabo, cada uno es libre de equivocarse y acertar en esta vida tal y como nos enseñaron, ¿no?