Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

viernes, 1 de agosto de 2014

Vino, dejó su huella y sin más, se fue.

No me salen palabras porque quizás, sencillamente ya no tenga nada que decir. Tengo la garganta rota de pedirte que no te fueras, y al final te has ido. 
Que si estar mal contigo mataba, no tenerte ya destroza. Y es que nadie era consciente de lo que te quería, de lo que me enganché a esa sonrisa y de la vida que me daba escuchar esos 'te quiero'. Te advertí que te cansarías de alguien como yo, y prometiste quedarte, lo que no sabias es que jodidamente, siempre acabo llevando la razón.
No voy a esperar que vuelvas, básicamente porque creo que nunca estuviste; técnicamente cuatro palabras tontas, dos abrazos y mil promesas no significan nada si no lo sientes de verdad, ¿no? Y tú no lo sentías. Por no sentir, no sentiste ni como me rompías con cada falsa promesa. 
Y la culpa al final siempre es mía, tuve la estúpida manía de pensar que alguien como tú podía querer a alguien como yo; y es que no soy capaz de darme cuenta de que soy demasiado pequeña para alguien que joder, era demasiado grande.