Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

jueves, 20 de marzo de 2014

¿Y si hablamos de mi?

Hola, supongo. No, no es una de esas estúpidas entradas que suelo subir cada x tiempo contando algo trágico. Vengo porque más de una persona me ha preguntado como soy realmente detrás de todas esas historias y entradas nostálgicas, me han preguntado que qué siento y que si realmente he sufrido tanto por alguien. Bueno pues la respuesta es no. Puede que el noventa por ciento de este blog solo sean simples entradas de momentos en los que he necesitado imaginar otras vidas para no amargarme con la mía. Historias que visto desde fuera, son bastante sufridas. Pero historias que llevan una parte de mi al fin y al cabo. Todas y cada una de ellas, aunque no lo creáis o yo diga que no son por nada, van por alguien. Cada frase e incluso cada te quiero está dedicado a alguien, no a la misma persona, pero si a alguien; y parecerá tontería, pero reconforta, aunque sepas que ni lo leerá, aunque sepas que ni se daría por aludid@ -normal, está en un contexto que no es real- aún así, lo escribes. 
He intentado dejar este blog, pasar página y centrarme en mi vida real, en mis sentimientos y en aprender a tener el valor suficiente como para afrontar cada uno de mis problemas sin refugiarme en nada, pero...pensándolo en frío, no quiero. No quiero tener que dejar lo que me hace feliz,-aunque lea cada entrada diez mil veces y antes de publicarla diga que no me gusta y aún así lo haga- puede que escriba una, dos o ninguna vez durante meses, pero soy feliz al hacer esto. Puede que nunca lo entendáis porque quizás no sabéis lo que es poder escribir lo que sientes, pero os aseguro que es algo indescriptible. Ser capaz de hacer llorar o reír a alguien con una simple entrada. Ser capaz de reflexionar de tres tontas frases que, simplemente, han aparecido en el momento que necesitabas. Sólo palabras. Y me siento afortunada de, al menos, poder hacerlo, ya no el hacerlo bien o mal, sino hacerlo. Pero bueno, me enrollo y no. 
Ahora os preguntaréis, entonces si no son historias que te han ocurrido a ti, ¿a quién le ocurrió? Pues a nadie, o quizás a todo el mundo. Yo solo me dedico a escribir, sois vosotros los que luego os sentís identificados con las entradas así que, ¿no debería preguntar yo a quién le ocurrió eso y como se sintió?
Y la gran pregunta final, ¿quién y cómo soy? Pues nadie. No soy nadie importante, ni tengo premios, ni mucho menos me creo mejor que alguien. No soy de esas chicas que se cortan las muñecas ni las que lloran hasta quedarse dormidas. No soy la que se levanta por la mañana y ansía un mensaje de esa persona. No soy de las que se arrastran ni dicen te quiero por cumplir. Simplemente soy alguien. Puede que lo que me haga feliz sea un helado con alguien especial o que me digan que mi blog es perfecto y no el llegar a las 8 de la mañana de una fiesta, ¿y qué? Que sí, que me rayo a la mínima y posiblemente sea, en ocasiones, la persona con mas orgullo del mundo; pero eso no me hace especial. Considero que no hay nada que lo hace. ¿Que soy buena amiga? Las habrá mejores que yo. ¿Que escribo y a la gente le gusta? Seguro que hay alguien que lo hace mucho mejor. Y así con todo. Ni me infravaloro y ni me creo mejor que el resto, directamente no creo nada, no me gusta dar nada por hecho.
Y para terminar, gracias. Sí, gracias en primer lugar por leerlo y sobre todo, gracias por leer todas y cada una de las entradas.