Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

domingo, 30 de marzo de 2014

Olvidemos lo que fuimos y empecemos a ver lo que podemos llegar a ser.

Me tiembla el cuerpo. Los dedos bailan y por una vez, escribo sin pensar. Esta vez no voy a hablar de ti, de si te echo de menos o si te necesito. He dedicado demasiado tiempo y lágrimas a algo que no va a volver. Estoy harta de negar que no sigo escuchando nuestra canción o de esperar que vuelvas a hablarme.
Me rompiste los esquemas, me enamoraste e idiota de mi, dejé que lo hicieras. Y no diré que se acabó el quererte, el echarte de menos o el esperarte; jodidamente eso no depende de mi, ni de ti. Quizás no dependa de nadie, o quizás solo dependa del tiempo. 

Suena esa canción de fondo, la que llevo tantas semanas poniendo en repetir, esa canción que expresa lo que siento pero que sigue sin darme la solución a como calmar el dolor. Y sigo estando sola, en una habitación que cada día se me hace mas grande. Y me siento perdida.

Decías 'sé que te quiero' y lo único que tenías claro era que no era cierto. Y busqué mil motivos para creerte, para estar contigo hasta que acabé cansándome de mi misma. Y pensaréis, ¿y ahora? Ahora nada. Ahora está todo perdido. Ahora solo quedan recuerdos de como sonreías cuando conseguiste partirme el corazón. 


sábado, 29 de marzo de 2014

Cartas al portador.

A mi vida, el que tanto me ha dado, el que tanto me ha enseñado y el que me demostró que se puede disfrutar de cada momento.

Hace 928 días desde que te fuiste y he pensado que la mejor manera de recordarte es escribirte esta carta como tantas veces habías hecho tú conmigo. Para decirte que aún te echo de menos. Que todavía aquella sudadera huele a ti y que nuestra foto, sigue colgada en el mismo lugar que la dejaste. 
He de serte sincera, ya no lloro tanto por tu ausencia, como dijiste; con el tiempo todo se haría más llevadero, más fácil, pero no puedo negar que el lado derecho de la cama aún lleva tu nombre. Que desde que te fuiste, no he querido ser de nadie más. Que desde que te fuiste, no he reído como lo hacía contigo. No he llorado, y por supuesto, no he amado como llegué a amarte a ti.  Que sí, que sigo con mi vida, sigo quejándome de mis granos, sigo diciendo que estoy horrible me ponga lo que me ponga y sigo recordando tus 'eres preciosa'. Que mi manía de comer chocolate cuando estoy nerviosa y poner el pie derecho primero al bajar de la cama para tener un buen día siguen formando parte de lo que soy. Que a veces, cuando hace mucho viento, me gusta bajar a la calle, cerrar los ojos y sentir que estás abrazándome por la espalda. Y nuestro banco sigue siendo aquel lugar que guarda tantas reuniones y risas. Tantos besos y tantos 'te quiero' al oído. Todo sigue igual pero distinto a la vez. Todo es extraño sin ti.
Esto no es como cuando te dejan, que sigues viendo a esa persona aunque no quieras, este sentimiento es distinto. Nosotros nos queríamos, pasase lo que pasase, nos queríamos; y el destino quiso que yo siguiera mi vida sin él. Y aquí estoy pequeño, después de esos 928 días sin ti sigo queriéndote igual que el primer día. Y puede que ya no vuelva a saber lo que es un abrazo tuyo, pero me consuela saber que yo fui la última en verte sonreír.

jueves, 20 de marzo de 2014

¿Y si hablamos de mi?

Hola, supongo. No, no es una de esas estúpidas entradas que suelo subir cada x tiempo contando algo trágico. Vengo porque más de una persona me ha preguntado como soy realmente detrás de todas esas historias y entradas nostálgicas, me han preguntado que qué siento y que si realmente he sufrido tanto por alguien. Bueno pues la respuesta es no. Puede que el noventa por ciento de este blog solo sean simples entradas de momentos en los que he necesitado imaginar otras vidas para no amargarme con la mía. Historias que visto desde fuera, son bastante sufridas. Pero historias que llevan una parte de mi al fin y al cabo. Todas y cada una de ellas, aunque no lo creáis o yo diga que no son por nada, van por alguien. Cada frase e incluso cada te quiero está dedicado a alguien, no a la misma persona, pero si a alguien; y parecerá tontería, pero reconforta, aunque sepas que ni lo leerá, aunque sepas que ni se daría por aludid@ -normal, está en un contexto que no es real- aún así, lo escribes. 
He intentado dejar este blog, pasar página y centrarme en mi vida real, en mis sentimientos y en aprender a tener el valor suficiente como para afrontar cada uno de mis problemas sin refugiarme en nada, pero...pensándolo en frío, no quiero. No quiero tener que dejar lo que me hace feliz,-aunque lea cada entrada diez mil veces y antes de publicarla diga que no me gusta y aún así lo haga- puede que escriba una, dos o ninguna vez durante meses, pero soy feliz al hacer esto. Puede que nunca lo entendáis porque quizás no sabéis lo que es poder escribir lo que sientes, pero os aseguro que es algo indescriptible. Ser capaz de hacer llorar o reír a alguien con una simple entrada. Ser capaz de reflexionar de tres tontas frases que, simplemente, han aparecido en el momento que necesitabas. Sólo palabras. Y me siento afortunada de, al menos, poder hacerlo, ya no el hacerlo bien o mal, sino hacerlo. Pero bueno, me enrollo y no. 
Ahora os preguntaréis, entonces si no son historias que te han ocurrido a ti, ¿a quién le ocurrió? Pues a nadie, o quizás a todo el mundo. Yo solo me dedico a escribir, sois vosotros los que luego os sentís identificados con las entradas así que, ¿no debería preguntar yo a quién le ocurrió eso y como se sintió?
Y la gran pregunta final, ¿quién y cómo soy? Pues nadie. No soy nadie importante, ni tengo premios, ni mucho menos me creo mejor que alguien. No soy de esas chicas que se cortan las muñecas ni las que lloran hasta quedarse dormidas. No soy la que se levanta por la mañana y ansía un mensaje de esa persona. No soy de las que se arrastran ni dicen te quiero por cumplir. Simplemente soy alguien. Puede que lo que me haga feliz sea un helado con alguien especial o que me digan que mi blog es perfecto y no el llegar a las 8 de la mañana de una fiesta, ¿y qué? Que sí, que me rayo a la mínima y posiblemente sea, en ocasiones, la persona con mas orgullo del mundo; pero eso no me hace especial. Considero que no hay nada que lo hace. ¿Que soy buena amiga? Las habrá mejores que yo. ¿Que escribo y a la gente le gusta? Seguro que hay alguien que lo hace mucho mejor. Y así con todo. Ni me infravaloro y ni me creo mejor que el resto, directamente no creo nada, no me gusta dar nada por hecho.
Y para terminar, gracias. Sí, gracias en primer lugar por leerlo y sobre todo, gracias por leer todas y cada una de las entradas.

domingo, 2 de marzo de 2014

El segundo banco a la derecha.

Suena la música. Triste, como siempre. Pero qué le hago si creo que desde que te fuiste, he vivido en días grises, o quizás en algún que otro nublado. Pero a la larga, todos acaban igual. Estoy cansada de decir que pongo puntos finales a cosas, que sé de sobra que nunca dejaré de sentir. Es irónico, ¿eh? Como nos intentamos engañar para creer que somos felices, que podemos vivir la vida y que conseguiremos salir a flote solos; y aquí han pasado ya tres años que en cierto modo, son un suspiro. Porque no te negaré que todavía recuerdo tu último abrazo, o tu olor, esa colonia que tanto detestaba pero que al fin y al cabo, te caracterizaba. Que todavía puedo ver tu sonrisa al cerrar los ojos, o escuchar tu risa al contar chistes malos. Después de todo, dicen que siempre hay que quedarse con lo bueno, ¿no? con las experiencias y las sonrisas que te trajeron éstas, pero no puedo obviar que de verdad pensaba pasar mi vida contigo, aunque hubiese sido en ese banco, o en aquel sofá que tantas cosas ha vivido con nosotros. O simplemente en cualquier lugar del mundo donde hubieras estado tú. De verdad creía que eras el chico de mi vida, mi primer amor y posiblemente el último; por el que todavía sonrío y lloro al recordar cada momento a su lado. 
Sé que siempre digo lo mismo, que fuiste el mejor, que fuiste mi chico; el amor de mi vida. Pero...en cierto modo, es lo que verdaderamente pienso. Igual creéis que soy idiota por seguir enamorada de alguien después de tres largos y jodidos años siga viendo pasar por mi lado y piense que ya no sonríe por mi, o chocarme con él por los pasillos y oler su colonia y no poder abrazarle para que se impregne en mi sudadera. Sé que todo eso hace mucho que quedaron en simples recuerdos o igual para él, en nada; pero en un día como hoy, 1 de Marzo, no puedo negarte un tablón más que sé que ni leerás, que ni te interesará, pero creo que lo necesito, no para arrastrarme sino para que cualquiera pueda darse cuenta de que el amor no solo son flores y tres besos durante un paseo, de que el amor no se esfuma de la noche a la mañana y sobre todo, de que hay que luchar por la persona que amas hasta el final.
Yo me di cuenta tarde de que me había enamorado, o quizás lo sabía pero tenía miedo a decirlo; ya sabes, te sientes mas indefensa cuando sabes que pueden hacerte daño. Y al final, como todos los cuentos y todos los sueños, se acabó. Y después de tres años solo me queda decirte de nuevo, y no por última vez, que te quiero; que te quiero como no he querido a nadie y que pase lo que pase estoy orgullosa de haber pasado contigo los mejores meses de mi vida.