ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Vivir sin saber hacerlo.

Dicen que cuando lloras por alguien significa que le quieres lo suficiente como para no querer que se vaya de tu vida. Que cuando notas como se te cae el mundo encima te das cuenta de le quieres de verdad. Como consigues que dos simples palabras me hagan sonreír durante todo el día, así, sin motivo. Como me haces sentir en mi mundo de felicidad constante por sentir que soy la única. La primera. La de verdad. Pero...cuando todo eso acaba, ¿qué? Cuando te chocas contra la puta pared ¿qué? ¿Qué se supone que viene luego?
Las discusiones constantes, los 'quiero y no puedo', cuando te quedas mirando la puta pantalla del móvil y ves un 'en línea' y te sientes la persona mas idiota del mundo. La pesada. La que insiste y deja el orgullo por los suelos solo por ver una respuesta que nunca llega. ¿Qué? ¿Paro? ¿Me rindo? Dudo que muchos de vosotros sepáis lo que es querer a alguien con todos y cada uno de tus sentidos. Dudo que sepáis lo que se siente cuando te leen. Cuando discutes y solo obtienes un 'da igual' a todo, digas lo que digas. Da igual. Da igual.
¿Cuando entenderá el mundo que si te quiero no es por lo que eres o seamos sino por lo que me haces ser cuando estoy contigo? ¿Cuando te darás cuenta de que daría mi vida por ti? ¿Cuando verás que discutir contigo solo consigue matarme y que tu manía de hacer como que nada importase hace que me importe más? Yo espero, aguanto, lloro y vuelvo a la carga mientras tú finges indiferencia. Mientras yo paso la noche en vela pensando en ti, tú la pasas hablando con otra. Y luego la mala soy yo, por no entenderte, por no ser como quisieras que fuera.
La culpa es mía, por quererte como no te mereces.