Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

martes, 31 de diciembre de 2013

2013, gracias pero no vuelvas.


Otra vez. Volvieron a pasar 365 días que dicho así, han parecido un suspiro. Un año lleno de ilusiones, de comienzos, de ganas, de esperanzas, de recuerdos, daños y sobre todo de risas. Porque sí, posiblemente este año haya sido uno de los mas jodidos de mi vida, puede que sea en el que mas he llorado y haya sido cuando mas debil y sola me he sentido pero, ¿y qué? He seguido aquí, luchando con cada una de mis fuerzas y sonriendo pese a todo; sí, sonriendo, porque si algo he llegado a aprender este año es que tengo a gente a mi lado apoyandome cada día que quizás ni las merezca. Que serían capaz de dar lo que sea con tal de verme bien, y eso señores, es algo muy grande y merece que sonría sobre todo, por ellos. 
Después de todo, me alegro de la mayoria de las decisiones que he tomado. Porque, visto de la manera mas positiva, gracias a lo que soy y a lo que hago he llegado a conocer a gente muy grande por aquí pese a mis errores. A amigos, a gente no tan amiga y a alguien que llegó a ser algo más que al final no valió nada. En definitiva, experiencias, ¿no? 
Esta será mi última entrada, sí, se acabó lo que se daba. He dado lo mejor de mi durante este tiempo, he escuchado, apoyado, reido y llorado por y para todos y...creo que ha llegado la hora de centrarme un poquito en mi. Y no lo hago porque empiece el año ni porque piense que este será mejor que el anterior, eso lo sabré cuando acabe; simplemente creo que ha llegado el momento de que mucha gente pueda llegar a conocerme de verdad y se dé cuenta de que con pocas palabras, se puede llegar a hacer mucho daño y a la vez sacar grandes sonrisas. 
Por último, decir que gracias por este año tan jodidamente mierda y a su vez, productivo. 2013, espero que no vuelvas más.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Quizás, no sé, aún te quiero.

Quizás me duele ver que tu pasas de mi y que yo todavía te quiero. Por que sí, dejemos de negar lo evidente, aún te quiero. Aún eres esa espinita clavada, ese recuerdo de cada mañana y esas esperanzas ya perdidas. Aún eres esa conversación que deseo que se abra. Aún busco motivos para creer que sigues aquí, pero fíjate si soy estúpida que no he sabido darme cuenta ni de tu marcha.
Porque...de esto se trata siempre todo, ¿no? De ser la idiota, la ilusa que nunca es capaz de decir adiós de verdad. La que cada noche se la pasa llorando y cada mañana sonríe como si el mundo fuera perfecto. Siempre fingir, luchar en vano y sentir que nadie es capaz de comprenderte ni una mínima parte, porque ya ni siquiera sabes explicar como te sientes.
No busco que vuelvas, en cierto modo, quizás nunca estuviste. ¿Que qué busco entonces? Que de una puta vez, dejes de doler.

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Empezamos desde cero?

Coger aíre. Mirar al ordenador. Mis dedos ya escriben solos, sin pensar; y es que, desde que te conocí algo en mi ha cambiado. Has conseguido que levantarse cada mañana con una sonrisa sea rutina. Pese al daño que me han hecho, pese a mi desconfianza, has conseguido que un simple abrazo tuyo me alegre el día. Que valore lo que tengo, lo que no tuve y lo que no volveré a tener ya ni duela.
No te negaré que sin ti me he sentido sola, perdida y jodidamente desesperada; pero dicen que cuando dos personas están hechas para estar juntas acaban reencontrándose. Y aquí estamos de nuevo. No os engañaré, esta vez si será para siempre. Esta vez pienso dar de mi hasta lo que no tengo para que esto salga bien. Esta vez vamos a ser felices. Sí, estoy segura de que ahora si que nos merecemos lo que nunca tuvimos. 
Por ti, por mi, por todo lo que nos espera juntos. Por aquel banco, por tus abrazos, por tu sonrisa, por tus llamadas y sobre todo, porque te quiero. 

Y...¿se acabó?

No te preocupes, estaré bien. Da igual como me sienta, lo que piense o lo que quiera. ¿Que más da? Acabaré perdiendo todo lo que quiero. En esto consiste el amor, ¿no? En ganar y luego perder. En luchar y luego caer. En hacernos daño. 
No sé ni que hacer, ni si quiera qué pensar. ¿Debería buscarte? ¿olvidarte? ¿extrañarte? Siento como si mi cabeza pudieras explotar en cualquier momento. Lo he intentado todo para que esto saliera bien y solo he conseguido hacernos daño. Incluso mandando a la mierda todo no siento que esto se haya acabado de verdad. Es que, joder, no se puede borrar a alguien de tu vida de la noche a la mañana, ¿y los recuerdos? ¿y las promesas? ¿y los te quiero? Que no tío, que no me da la gana de pasar página. Llamadme infantil, estúpida o lo que queráis pero no quiero seguir adelante si sé que estaré sola. Me niego. 
Nunca nadie comprendió que por mucho que dijera que quería, en realidad me moría de ganas porque alguien me dijera "¿eres tonta? no quieres esto" pero debe ser que nadie me conoce lo suficiente como para verlo. Ni si quiera tú.

martes, 8 de octubre de 2013

"Perdona, pero necesito tiempo"

Tengo tanto lío en la cabeza que últimamente no sé que pensar. No sé si te he olvidado, si solo me convenzo a mi misma en un desesperado intento o si simplemente, me he acostumbrado a estar sin ti. Y es extraño, tengo esa sensación de vacío desde que te fuiste. No volver a vernos. Ni a mirarnos. Ni si quiera me dejaste la opción de pensar en ti aunque no estuvieras; y dos años después te ví. A lo lejos, justo en aquel puente, ¿lo recuerdas? El primer mejor beso de mi vida, nuestra vida. Y te recordé. Recordé tus besos, tus abrazos, tus palabras, tus promesas y sobre todo, tu marcha. La manera en la que me arrancaste el corazón y te lo llevaste. Cada palabra que utilizaste para decirme que te rendías y me dejabas sola. Y sentí un escalofrío. Como cuando ves que en el final de una película los protagonistas se besan arreglando todos sus problemas. Y te necesité, pero idiota de mi, no quería asumir que en realidad, ya no estabas.
Y pasaste, me miraste y bajé la mirada al suelo. Cobarde, como siempre. Y justo cuando te fuiste comprendí que aquel día no perdí algo que quería, sino que ese día, hiciste que algo en mí cambiara, desapareciera; y es que si tú no estás no vale la pena luchar por nada.
Perdí a lo mejor, no de mi vida, sino de la vida de cualquier chica que supo tratarte mejor de lo que yo jamás sabré hacer.

domingo, 22 de septiembre de 2013

El tercer banco empezando por la izquierda.

¿Nunca os ha pasado que una canción os ha hecho sentiros...mal con vosotros mismos? Que es como si te cogiera el estómago y te lo retorciese. Como si te picaran los ojos pero no consiguieras sacar ninguna lágrima. Cuando la canción simplemente te hace quedar inmóvil. Pensar. Retroceder en el tiempo y luego ver la realidad en 4 minutos. Cuatro simples y estúpidos minutos que pueden alegrarte o joderte el día. Cuando al cerrar los ojos sientes como si la música subiera sola el volumen y dejases de escuchar lo demás. 
Es gracioso que hasta una simple canción me haga recordarte, después de todo, todavía vivo de tu recuerdo. Incluso cuando todo se acaba, sigues esperando que alguien diga "no, tú me vales más que todo esto" pero no, nadie lo dice; simplemente, te quedas callado viendo como lo mejor de tu vida, desaparece. Y luego llegan los paseos y recuerdos. Las canciones y lo que las letras te llegan a decir. Las conversaciones y las noches de los "y si hubiera hecho..." pero todo sigue siendo pasado. Pasado. Duele, ¿eh? Una, dos o incluso tres palabras pueden hacer que tu corazón se parta en pedazos tan pequeños que se vea imposible reconstruir. Como cuando tienes un puzzle de mil piezas y no sabes como empezar a montarlo, cuando ves que todas las piezas son iguales y te llevan a lo mismo; al mismo punto de partida. Cuando ves que todos siguen su camino y tú aún te paras en el primer lugar donde os distéis vuestro primer beso. Y se te encoge el estómago porque cuando te paras, miras vuestro lugar y te das cuenta de que ya es pasado entiendes que debiste decir "te quiero por y para siempre" en vez de haber dicho "pues se acabó" por el puto orgullo y porque pensabas que solo sería una pelea más de tantas. Y cuando te das cuenta, justo en ese mismo instante, se te cae el mundo encima. Y se acabó, como se acaban tantas otras historias. Pero, ¿sabes? Me sentaré en nuestro banco y esperaré a que vengas a buscarme para estar toda la vida a mi lado como tantas veces prometiste, porque cuando quieres a alguien hasta morir "siempre" siempre se cumple, ¿no?

jueves, 19 de septiembre de 2013

Jodido y perfecto 28.

Uno, dos, tres, cuatro. Pasan los días y con ello, el jodido número. ¿28? ¿6? ¿1? Joder, llevo tanto lío en mi cabeza que ni yo misma sé cual es el que importa, o incluso a cual debería darle importancia. Aunque igual es que no soy capaz de decir "sí, aún le quiero". Porque joder, es verdad, le quiero. Le quiero mas que a mi jodida vida. Que cuando dije que daría mi vida por él no lo decía por decir. Que aunque suene absurdo, todavía tengo su voz grabada en mi mente. Su mirada. Su manera de hacerme sonreír con dos putas palabras. ¿Y ahora? Como siempre, todo pasado. Todo acaba siendo pasado. Todo se acaba perdiendo. Todo. Y me pregunto si soy la única idiota que no es capaz de asimilarlo porque miro a mi alrededor y veo como todos consiguen salir de su mierda, como consiguen sonreír y como yo, sigo estancada en el mismo punto de partida: olvidarte. Como aunque no quiera, sigo pensando en ti cuando me levanto. Como sigo mirando nuestro banco, ya vacío con ese #28 escrito con permanente. Y juro que a veces se me hace tan cuesta arriba... a veces duele tanto, que hasta noto que me mata. Que me hace tanto daño que me es imposible seguir, pero lo hago. A pesar de todo, sonrío.
Cuando un 'te amo' se hace algo tan intenso y a la vez, perfecto. Cuando una sonrisa te puede alegrar el día. Cuando incluso sin saberlo, sonríes con un 'buenos días pequeña!'. Cuando las lágrimas se hacen imposibles a tu lado. Cuando los buenos momentos le dan mil vueltas a las caídas, que siempre acababan siendo bobadas si me dabas tú la mano para levantarme. Cuando una canción conocía mejor que muchos, un sentimiento sincero.
Jamás supe que una despedida podría doler tanto. Jamás pensé que se podía echar tanto en falta a alguien. A los besos, a ir agarrados de la mano. A simples detalles, que cuando todo acaba, te das cuenta de que te hacían feliz.
Me enseñaste a sonreír a tu lado, a vivir la vida, a ser feliz. Me enseñaste a todo, menos a no necesitarte pequeño. 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Vivir sin saber hacerlo.

Dicen que cuando lloras por alguien significa que le quieres lo suficiente como para no querer que se vaya de tu vida. Que cuando notas como se te cae el mundo encima te das cuenta de le quieres de verdad. Como consigues que dos simples palabras me hagan sonreír durante todo el día, así, sin motivo. Como me haces sentir en mi mundo de felicidad constante por sentir que soy la única. La primera. La de verdad. Pero...cuando todo eso acaba, ¿qué? Cuando te chocas contra la puta pared ¿qué? ¿Qué se supone que viene luego?
Las discusiones constantes, los 'quiero y no puedo', cuando te quedas mirando la puta pantalla del móvil y ves un 'en línea' y te sientes la persona mas idiota del mundo. La pesada. La que insiste y deja el orgullo por los suelos solo por ver una respuesta que nunca llega. ¿Qué? ¿Paro? ¿Me rindo? Dudo que muchos de vosotros sepáis lo que es querer a alguien con todos y cada uno de tus sentidos. Dudo que sepáis lo que se siente cuando te leen. Cuando discutes y solo obtienes un 'da igual' a todo, digas lo que digas. Da igual. Da igual.
¿Cuando entenderá el mundo que si te quiero no es por lo que eres o seamos sino por lo que me haces ser cuando estoy contigo? ¿Cuando te darás cuenta de que daría mi vida por ti? ¿Cuando verás que discutir contigo solo consigue matarme y que tu manía de hacer como que nada importase hace que me importe más? Yo espero, aguanto, lloro y vuelvo a la carga mientras tú finges indiferencia. Mientras yo paso la noche en vela pensando en ti, tú la pasas hablando con otra. Y luego la mala soy yo, por no entenderte, por no ser como quisieras que fuera.
La culpa es mía, por quererte como no te mereces.

viernes, 23 de agosto de 2013

Un centímetro por encima de Dios.

Que las casualidades no existen y que mirar el reloj dos veces seguidas significa que una vez mas, llegas tarde. Quizás esperé demasiado de ti, de tus palabras y de esos hechos que nunca llegaron. Me agobio, joder. Pensar y únicamente pensar. ¿No se puede parar el tiempo un momento y así tener la mente en blanco? Aunque solo sea un segundo, lo necesito. No sé si me mata la espera o el hecho de que ésta algún día acabará. No sé que busco, en cierto modo, nunca lo he sabido. Igual te equivocas y yo no soy lo que buscas, o igual tu no eres lo que yo buscaba. Que el destino hace de las suyas y yo solo consigo comerme el coco con un "y si.." y con "quizás". 
O el pasado aún no es pasado o tengo demasiado miedo al futuro, a los cambios. A no saber si tomaré la decisión adecuada. A hacerme daño a mi o peor, hacertelo a ti. 
Siento que mi cabeza puede explotar en cualquier momento. No sé que esperas, o quizás no quiero aceptar que no soy capaz de darte lo que esperas de mi. Mi manía de acojonarme a la hora de la verdad, a huir de los problemas y de enfadarme para pensar que el mundo tiene la culpa y no yo, no dejará de formar parte de mi. Aunque sea inmaduro y absurdo, es así. A veces uno necesita esconderse de los problemas y simplemente sentir que estás protegida. A veces necesitamos no tener que tomar decisiones, o que éstas no acaben dañando a alguien. Porque si te duele a ti, me dolerá a mi, te lo aseguro. 
Mirar todo desde fuera es mas sencillo y hablar por hablar mas aún. Cuando alguien esté en mi piel, que me llame y me diga como cojones consiguió tener la mente fría y decir "quiero esto y voy a luchar le joda a quien le joda" porque me es inevitable pensar que pueda hacerle daño a alguien. Es que, no. No me da la gana. Yo quiero que conmigo si alguien llora, sea de felicidad.

viernes, 16 de agosto de 2013

¿Como era? ¿Imprevisible realidad? ;)

¿Conocéis esa sensación de sonreír sin motivos? ¿Eso de mirar únicamente el lado bueno de las cosas y mandar a la mierda lo malo? ¿Sabéis de esa sensación de querer tanto a alguien que tu felicidad dependa de esa persona? ¿Que despertarse con un mensaje de buenos días sea rutina? ¿Que vayas a la calle y hayas dejado el pasado atrás? Los malos rollos, fuera. 
Necesitaba algo así. Verano. Airearme. Amigos. Felicidad y sobre todo, no pensar. Encontrar ese alguien que merezca la pena, que me valore. Y apareció. Sí joder, apareció. He hizo que acostarse con una sonrisa fuera obligatorio. Hizo que hablar por teléfono valiera la pena si se buscaba la cobertura en medio de una playa incomunicado. Que las noches dejasen de ser una de tantas llorando y pasasen a ser haciendo el tonto.  Hizo que una conversación se volviera cursi con un "te quiero" apareciendo de la nada. Hizo que me valorara. Que creyese en mi. Que creyera en mis oportunidades y en los imposibles. Hizo que fuera capaz de decir que me siento feliz. Con ganas de comerme el mundo, a su lado. Y pese a todo lo que ha podido pasar durante casi dos meses. Pese a todas las subidas y bajadas, a todos los "quizás" o "y si..". Pese a los miedos, a los kilómetros, a los piques y a las locuras de cogerse un bus y dormir en la calle... Sé que es alguien que no cambiaría por nada del mundo. Por nada. Porque pocos como él me han hecho abrir los ojos y darme cuenta de que si quiero, podré con todo lo que se ponga por delante. Gracias a ti, sisi, a ti idiota. Gracias por hacer que esta estúpida dejase de llorar y empezase a sonreír, que ya era hora, ¿no crees? Y bueno, que te quiero.

lunes, 15 de julio de 2013

Asdfghjkl

Palabras. Ganas de querer gritar y no escuchar ni tu propia voz. Sentirte débil. Querer luchar pero ya no sentir ni motivos. Una lagrima. Esconderla. Millones de sentimientos. No saber que decir. Hablar demasiado sin decir nada claro. Querer vivir. Querer ser feliz. Pensar en luchar por tus sueños. Creer que nunca lo conseguirás. Vivir por y para él. Odiarte. Odiarte tanto que ni aguantarte a ti misma. Odiar tu pasado. Recordar cuando eras feliz. Impotencia. Querer que personas vuelvan a tu vida sabiendo que jamás lo harán. Miedo. Decepción. Sentirte sola rodeada de gente. Otra lágrima. Dejar que todo intente llevar su curso. Sonreír para aparentar que todo irá bien. Saber que nada de lo que quieres ocurrirá. Otra lágrima. Un número. Kilómetros. Mas impotencia. Dolor. Resignación. Pensar que si luchas quizás valga la pena. Querer decirlo todo y no saber por donde empezar. Tener miedo del que dirán. Querer hablarle y no hacerlo por orgullo. Pensar que todo sería mejor sin ti. Noches llenas de canciones y lágrimas. Querer ser feliz. No conseguirlo. Dolor. Impotencia quizás sea lo mejor que te defina. 
Levantarte y ni querer sonreír. Mentir. Fingir. Aparentar. Vivir a base de recuerdos. De llamadas. De mensajes. De te quiero's que quizás nunca fueron verdad. Sentirte sola. Quizás siempre lo has estado. Echarle de menos. Mas lágrimas. Ya ni esconderlas. Necesitar valor para decirlo todo. Rabia. Decepción. Orgullo. Necesidad. Valor. Fuerza. Esperanza. Levantarte. Mirarte en el espejo y ser capaz de decir "se acabó".
¿Y tú?¿Te has parado a levantar la cabeza y ver mas allá de los problemas?

sábado, 23 de marzo de 2013

¿Qué si estoy bien?


Sábado tarde. Hace frío y no sé si salir. Aunque pensándolo, querría quedarme en casa y pasar una de esas tardes en el sofá contigo. Con manta y peli a oscuras. ¿Te lo imaginas? Yo llevo haciéndolo ya bastante tiempo. Pero creo que estoy en uno de esos días en los que, si no estuvieras, no me harías falta. ¿Se entiende? Te quiero, claro. Pero supongo que tu manera de pasar de mi hace que cada vez, intente que me importes menos. Eh, que hablo de intentar no de conseguir.
No me canso de repetirme a mi misma esa frase de "si quieres, puedes" pero no obtengo resultado. Solo escucho "¿qué te pasa?, estás rara" y si te soy sincera, no losé. Hay días que necesito de ti y otros que me levanto con ganas de vivir y no preocuparme por nada. Es bipolar, losé, pero prefiero serlo a vivir todos los días sin ganas de nada y no sonreír.
La pregunta no es "por qué estoy así" es si estoy o no bien. Si me apetece luchar por lo que quiero o si solo vivo de caprichos.
Dicen que la mejor manera de seguir adelante y ser feliz es luchar por tu sueño, aunque yo no sé si tú eres uno de esos sueños por lo que se haría lo que fuera. No quiero que me hagas daño y la mejor manera de que eso no ocurra es que te vayas de mi vida, o mejor dicho, que no entres en ella. Porque no somos nada, ¿o sí? Bueno, yo sé lo que siento por ti y tú...tú no te imaginas que todo esto lo esté escribiendo por ti. De hecho, nadie lo imagina. 
Todo el mundo habla de que quieren a una persona por la personalidad que muestra con sus amigos cuando ni siquiera son amigos de esa persona, pero yo te conozco. No me preguntes por qué, pero conozco tus debilidades, tus miedos, tus sueños. Y por cada una de esas cosas te quiero más. 
Sí, definitivamente, te quiero.