Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

lunes, 2 de enero de 2017

Feliz año pasado.

La cerilla se ha apagado
y por primera vez,
me ha quedado claro
que te has marchado.

Ya no hay canciones de fondo,
solo escucho las manecillas del reloj
y siento que se me acaba el tiempo
que llego tarde
y ya nada vale.

Trescientos sesenta y cinco días atrás
estábamos dándonos nuestro primer beso,

¿te acuerdas?

Hoy es nuestro primer aniversario
muerto
en vida,
porque a estas alturas ni siquiera somos.

Mi amor,
que ya hace un año que te abrí mi corazón
y no sé dónde has dejado los trozos,
he buscado por todos lados
y sigo sintiéndome incompleta.

Esto no es como una de esas veces
en las que el odio dio de más
y el querer fue lo de menos,
porque te quise,
joder
te quise tanto que me duele hasta el alma
solo de pensar
que todo esto ya forma parte del cajón de los recuerdos,
a ver quién tuvo la idea de meterlos ahí,
porque yo no,
yo nunca.

Hace trescientos sesenta y cinco días
empezaba todo lo bueno,
el año,
la libertad,
el amor.
La vida.

Mi amor,
que no sé qué tengo que hacer ahora
porque estar sola
sabes que nunca se me dio demasiado bien
y la casa está tan vacía así,
sin ti
que ya no sé qué es respirar si no es cogiendo aire de tus carcajadas.