Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

miércoles, 12 de julio de 2017

A la inversa.

Esta mañana ha vuelto a llover
aquí,
después de tantos meses de sequía.
Había olvidado lo que era sentirse así
de perdida,
así de sola.

Estoy aprendiendo,
otra vez,
lo que conlleva empezar de cero
y dejar todo atrás,
porque me he dado cuenta
de que
desde hace tiempo
ya no somos una,
sino dos.

Y duele tanto ver que algo en lo que creías
esté hoy tan roto.
Tan perdido.

Tanto,
que sé que hoy me toca a mí
volver a atrás
y echar de menos tu sonrisa.
Hoy me he acordado de nosotras
mientras te tenía
al otro lado
de la cama.

Nos he echado de menos.

Y duele tanto ver que algo que querías
se ha ido
aun estando a tu lado.

Y qué pena,
que después de tanto
siempre quede tan poco
de pie
y tantas cenizas en el suelo.

Hoy dueles cariño,
y te lo digo con el corazón en la mano
sabiendo
que tú sigues tu camino
y ya nada te para,
ni siquiera yo.
Te lo digo a sabiendas
de que nunca me gustó
abrir las puertas
de par en par
y que esta vez
se ha roto la cerradura
y entras y sales a tu antojo.
Lo sé.

Siempre lo supe.

A fin de cuentas
he ganado yo,
te dije que te irías;
y qué putada
que al final
ganar

sea perderte.