ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

martes, 27 de junio de 2017

Nice to meet u

Sé que siempre vengo con más problemas que soluciones. 

Que me gusta más destacar lo malo que lo bueno. Que a veces nunca llego, y otras aparezco demasiado pronto. Pero tengo que contarte que nunca quise hacerlo destrozando todo esto. Que, al igual que a ti, todo esto me vino de casualidad y me gustó tanto que le puse tu nombre a este sentimiento. Sé que tú le has puesto el mío a todo tu dolor. Te diría que no me importa, pero tampoco creo que mentir ahora sea la solución, siempre destaqué mi fuerza cuando supiste desde el minuto uno que estaba quebrada por recuerdos.

También sé que nunca te busqué y que tú lo hiciste demasiadas veces. 

Que al final ganaron los contras después de reunir a tantos pros. Y me he cargado todo esto que has intentado salvar desde el primer día y que por cojones tenía que ser mío. No sé si lo entiendes. Nunca me expliqué demasiado bien y sin embargo siempre nos entendimos, a nuestra manera. Irónico, ¿no? Y llegó el día en el que te equivocaste al decirme que me querías, lo sabes. Sabías que podía hacerte daño y me diste el privilegio de saberlo. 

Te equivocaste al abrir el corazón de par en par a alguien que solo sabe romper todo lo que toca. Eso tampoco te lo dije. Tengo que admitir que lo sabía, pero que tampoco pretendía admitirlo. 

Y a mí nunca se me ha dado demasiado bien llegar y pedir perdón por todo. La mitad de las veces no me entero de nada, y las otras me hago la tonta por no hacerme más daño. Tengo que confesarte que conseguiste hacérmelo más veces de las que crees. Igual que yo a ti. 

Qué bien se nos daba aparentar que nada importaba cuando nos importaba todo.

Y ahora estoy a las puertas de todo lo que un día llamamos hogar, sin tener cojones de cogerte de la mano para prometerte esas mentiras que tanto gusta escuchar. Y, en realidad, tampoco quiero. Solo sé que la he cagado demasiadas veces porque te has cansado de estar aquí, pero ni siquiera sé en qué.

Sé lo que he roto porque me he cortado con todos los trozos, pero no sé cuándo, ni cómo. Solo a quién.

Y es curioso que después de tantos gritos solo nos quede el silencio de la despedida. El que nunca dice nada y a la vez lo expresa todo. Ya sabes a lo que me refiero. Nos despedimos demasiadas veces sabiendo que siempre volveríamos, y ahora…Ahora solo he vuelto yo a sabiendas incluso de que ni siquiera estoy del todo aquí. 

He vuelto a ganar en orgullo, pero esta vez he perdido parte del corazón. Y aun así no me salen las putas palabras para pedirte perdón por todo esto, porque no lo siento. Siempre supe que era una bomba a punto de explotar, y supongo que al final te ha tocado a ti. No puedo disculparme por ser lo que soy y creer en lo que creo. Ni siquiera por quererte o por conseguir que lo hicieras tú. 

Esta noche solo sé que te has sumado al baúl de los recuerdos y que, cariño, esta vez ninguna de las dos saldrá de ahí.