ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

lunes, 9 de enero de 2017

Tengo miedo.

Esta noche me he venido abajo
y es hora de decirlo en voz alta después de tanto tiempo.

Tengo miedo.

Miedo a perder otra vez algo que durante tanto tiempo he ansiado,
miedo a volver a sentirme incompleta.

Esta vez he gastado todos los cartuchos
y ni siquiera va a quedarme la opción de desaparecer si esto termina,
yo,
otra vez rota en pedazos
buscando a la desesperada
que alguien quiera volver a reconstruirme
que a mi se me han perdido las ganas de intentarlo,
otra vez.

Como si ahora no quedara nada
cuando siempre siento que todo esto se vacía,
el vaso,
el reloj de arena que hemos ido llenando cada día juntos;
y rompemos con todo,
con las promesas que dijimos pensando que serían verdad.
Con la ilusión,
mi amor,
qué vamos a hacer ahora que no nos queda nada.

Ahora que ni siquiera podemos hacernos
el amor
como el primer día.

Así que sí,
tengo miedo,
a que llegues
y otra vez
vuelva a ganarme la vida
en un pulso
al que ni siquiera
quiero luchar.


lunes, 2 de enero de 2017

Feliz año pasado.

La cerilla se ha apagado
y por primera vez,
me ha quedado claro
que te has marchado.

Ya no hay canciones de fondo,
solo escucho las manecillas del reloj
y siento que se me acaba el tiempo
que llego tarde
y ya nada vale.

Trescientos sesenta y cinco días atrás
estábamos dándonos nuestro primer beso,

¿te acuerdas?

Hoy es nuestro primer aniversario
muerto
en vida,
porque a estas alturas ni siquiera somos.

Mi amor,
que ya hace un año que te abrí mi corazón
y no sé dónde has dejado los trozos,
he buscado por todos lados
y sigo sintiéndome incompleta.

Esto no es como una de esas veces
en las que el odio dio de más
y el querer fue lo de menos,
porque te quise,
joder
te quise tanto que me duele hasta el alma
solo de pensar
que todo esto ya forma parte del cajón de los recuerdos,
a ver quién tuvo la idea de meterlos ahí,
porque yo no,
yo nunca.

Hace trescientos sesenta y cinco días
empezaba todo lo bueno,
el año,
la libertad,
el amor.
La vida.

Mi amor,
que no sé qué tengo que hacer ahora
porque estar sola
sabes que nunca se me dio demasiado bien
y la casa está tan vacía así,
sin ti
que ya no sé qué es respirar si no es cogiendo aire de tus carcajadas.