ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

domingo, 27 de noviembre de 2016

No puedo, y ahora ya no quiero.

Ahora mismo solo puedo pedirte perdón por todo esto, porque tengo la sensación de que ya no puedo más y no sé que hacer. Me he quedado sin excusas para querer intentarlo y ahora solo pesan los errores, los míos.
El miedo se convirtió en realidad y siento que ya no quiero, que no quiero querer a algo para que me duela como siempre duele. Perdona si no sé cortar las cosas a tiempo. Perdona si no supe ponerme en tu lugar, si te prometí el cielo a sabiendas de que no estaba segura de poder regalártelo. Y perdóname por acabar dando el paso de esta manera, después de todo; pero siento que ahora necesito tiempo para mi, para estar sola y se me ha pasado por la cabeza que igual me precipité en eso de embarcarme en algo nuevo por mucho que lo deseara. Por mucho que te deseara a ti.

Te he querido, y te quiero, pero no he sabido gestionar mis errores. No he sabido quererte como te merecías y de qué sirve continuar con algo que tarde o temprano va a explotar. No puedo seguir tirando del mismo carro que tú porque no me quedan fuerzas para intentarlo siquiera una vez más. Me he cansado de las mismas situaciones de siempre, de sentir que no soy suficiente. De las equivocaciones y de llegar a las mismas conclusiones. Me he cansado de esperar que algo no duela sabiendo que iba a hacerlo. De no sentirme llena y de sentir que tampoco te lleno a ti.

No puedo.

Perdona por hacer del sueño una pesadilla y por no saber darte lo que tantas veces te prometí. Por irme así y saber que aún así mañana voy a querer volver para tenerte. Perdona por caerme y no querer levantarme.
Esta vez solo dependemos de mi, mi amor, y aunque ya no tenga derecho a llamarte así, aunque yo misma haya roto en pedazos esto que tenemos; no puedo. No puedo seguir cuando me falta aliento.

No puedo seguir dejando ir trenes sabiendo que estás ahí. No puedo abrazarte por última vez sin saber si realmente será así. Que no puedo vivir a sabiendas de que esto no va a salir bien.

Así que perdona, por todo lo que dejo atrás y todo lo que llega ahora. Por las ausencias y los besos que al final te debo. Por todo.
Por lo que creamos y he dejado caer al suelo.
Por lo que he roto...