Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

jueves, 2 de junio de 2016

Mi principio y mi fin.

Esto está empezando a irse de las manos porque empiezo a dejar de sentir, y no lo entiendo. Ya no me entiendo. 
Nos pasamos meses hablando de la primavera y ahora que ha llegado queremos que vuelva a ser invierno para tener una excusa y así volver a abrazarnos sin preguntar por qué. Sin esperar querernos pero sabiendo que lo seguiríamos haciendo. 
Y ahora se ha abierto mi puerta de nuevo y no sé si vas a entrar o a salir porque nunca tuve claro cuando te quedabas o cuando pensabas que podías volver. Nunca supe cual era tu sitio porque solo me importaba saber que el mío, eras tú. Ya no sé si voy a tener que echarte de menos o he aprendido a vivir sin ti, porque no vas quedarte, ¿verdad? Claro, como vas a hacerlo si nunca has sabido estar en un lugar mas de veinte minutos sin ahogarte. 
Vienes,
y vas,
y vuelves a venir
con esa sonrisa de "aquí no ha pasado nada" que me hace olvidar
que sí que ha pasado.
Me has pasado, tú.
Me estás pasando,
peor que un dolor de muelas
y pasarás igual que las estrellas fugazes, pero,
¿y si pido como deseo que no vuelvas a aparecer? o peor, 
que no vuelvas a irte.