ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

miércoles, 20 de enero de 2016

Un sin fin de preguntas.

Tampoco vamos a pedirnos tanto siendo tan poco, ¿o sí? Hace mucho que esto tiene la misma fecha de caducidad que una estrella fugaz. Hace mucho que vivo contando los minutos que me quedan para no saber si volveré a abrazarte. Hace mucho que dejaste de ser mío, si es que algún día fue así...
Y llevo horas andando dando vueltas en circulo porque no consigo ver cual es la opción que va a acertar con nosotros. Cual va a ser la clave que se lleve toda esta tormenta que hay aquí en medio y cómo vamos a salir de este túnel, si de la mano o...ya sabes, a pedazos. Y ninguna de mis opciones me gustan, ninguna me dan la victoria de tenerte y que dure, que dure todo lo que dura un invierno mas tres primaveras. 
Luego hablamos de amor y me pierdo, por que no sé que siento, o no quiero saberlo. Y estás tú, que vienes y vas como si nunca importara nada más que saciarte a ti mismo, aunque sea conmigo. Te tengo, vuelves a ser mío para luego dejar un vacío aun mayor que el anterior. Y me paso los días pensado que sí que se puede a sabiendas de que hay cosas que siempre serán de dos, no de tres ni de uno, de dos. Y aquí falta la mitad del puzzle y a la vez tenemos piezas repetidas, no sé si me entiendes.
Entonces, ¿que cojones hay que hacer cuando quién te plantea un problema es la única persona que puede darte la solución?