ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Terminar o empezar.

Esta noche quiero pedirte
una vez más,
que consigas hacer que esto
vuelva a ser eterno.

Esta noche fría quiero que seas capaz
de hacer que muera de calor
y me falte el aire.

Quiero que me tengas,
que seas,
que llegues,
a ser
sin que tengas que pedírmelo
por favor.

Esta noche quiero repetirte
que sí,
que quiero.
Que seguiré queriendo mil millones de veces más
y que me muero de ganas de que me lo preguntes
para verte sonreír así.

Hoy empezamos ese camino
que tanto miedo
hemos tenido
de empezar;
hoy,
mi amor,
hoy es el nosotros.
Y a partir de ahora
también lo será
el mañana,
y pasado,
y así...

Porque hoy dejamos atrás todo
lo que hemos construido,
hoy rompemos con todo
para empezar a construir cosas
a
la
par.

H
o
y
mi amor,

y no sabes cuantísimas veces
repetiría este día
en bucle,
una y otra vez,
para no hacernos
eternos
solo
en mi memoria.

domingo, 27 de noviembre de 2016

No puedo, y ahora ya no quiero.

Ahora mismo solo puedo pedirte perdón por todo esto, porque tengo la sensación de que ya no puedo más y no sé que hacer. Me he quedado sin excusas para querer intentarlo y ahora solo pesan los errores, los míos.
El miedo se convirtió en realidad y siento que ya no quiero, que no quiero querer a algo para que me duela como siempre duele. Perdona si no sé cortar las cosas a tiempo. Perdona si no supe ponerme en tu lugar, si te prometí el cielo a sabiendas de que no estaba segura de poder regalártelo. Y perdóname por acabar dando el paso de esta manera, después de todo; pero siento que ahora necesito tiempo para mi, para estar sola y se me ha pasado por la cabeza que igual me precipité en eso de embarcarme en algo nuevo por mucho que lo deseara. Por mucho que te deseara a ti.

Te he querido, y te quiero, pero no he sabido gestionar mis errores. No he sabido quererte como te merecías y de qué sirve continuar con algo que tarde o temprano va a explotar. No puedo seguir tirando del mismo carro que tú porque no me quedan fuerzas para intentarlo siquiera una vez más. Me he cansado de las mismas situaciones de siempre, de sentir que no soy suficiente. De las equivocaciones y de llegar a las mismas conclusiones. Me he cansado de esperar que algo no duela sabiendo que iba a hacerlo. De no sentirme llena y de sentir que tampoco te lleno a ti.

No puedo.

Perdona por hacer del sueño una pesadilla y por no saber darte lo que tantas veces te prometí. Por irme así y saber que aún así mañana voy a querer volver para tenerte. Perdona por caerme y no querer levantarme.
Esta vez solo dependemos de mi, mi amor, y aunque ya no tenga derecho a llamarte así, aunque yo misma haya roto en pedazos esto que tenemos; no puedo. No puedo seguir cuando me falta aliento.

No puedo seguir dejando ir trenes sabiendo que estás ahí. No puedo abrazarte por última vez sin saber si realmente será así. Que no puedo vivir a sabiendas de que esto no va a salir bien.

Así que perdona, por todo lo que dejo atrás y todo lo que llega ahora. Por las ausencias y los besos que al final te debo. Por todo.
Por lo que creamos y he dejado caer al suelo.
Por lo que he roto...

martes, 8 de noviembre de 2016

He vuelto a caerme.

Tengo la sensación de que estoy volviendo atrás porque este dolor me resulta familiar. Otra vez he perdido. Te has ido y he vuelto a tropezarme con la misma piedra de siempre, la del olvido. Otra vez empiezo de cero y me toca seguir las pautas de siempre. Las noches en vela, todos los 'te quiero' que se quedaron en el aire y este puto nudo que se me ha hecho en la garganta con todas mis ganas de gritarte que te quedes, que puedo hacerlo mejor. Pero te has ido, y contigo se han esfumado todos los planes que un día hicimos para dos.

Ahora han dejado de importar todas las noches que pasamos abrazados. Todas y cada una de las veces que sonreíste por mi culpa y esas ganas de más. Porque te has ido. Otra vez he vuelto a perderme y no estás aquí para agarrarme de la mano y prometerme que todo va a salir bien. Joder, que ahora no sé qué dirección tengo que tomar porque me da miedo dar un paso sin ti. Me da miedo levantarme mañana y ver que de verdad no estás, que te has ido y que ahora me toca aprender a vivir sin ti, porque no quiero. No quiero un puto día sin esa sonrisa.

No quiero seguir
sin ti,
sin las sabanas arrugadas,
sin el desayuno en la cama
o las duchas a cualquier hora.

No quiero una vida sin ti
porque
mi amor,
contigo
supe
por primera vez
qué era ser feliz.

martes, 4 de octubre de 2016

Una carta sin remite.

Durante este tiempo he aprendido innumerables cosas de las que, posiblemente, solo recuerde la mitad. Me he seguido cayendo después de levantarme y he ido corriendo a por una taza de café que aún estaba demasiado caliente, y me he quemado.
He mirado en otros ojos y me he perdido, y he perdido motivos que me hacían mirar a alguien. Nunca sé si la gente me entiende del todo y aún así escribo textos como si estuvierais en mi cabeza.

Al final siempre os hablo de lo mismo; del desamor, de las despedidas y del famoso "nunca más" que siempre es un "otra vez". Hablo de mi, de todo lo que llevo dentro y de mis errores. El día que empecé esto nunca imaginé que tantísimas personas pudieran llegar a pensar o sentir igual que yo. Al fin y al cabo eso te hace no sentirte sola. Y he llegado a la conclusión de que a pesar de todo, creo que hemos ido madurando todos juntos, poco a poco. Error tras error y lágrima a lágrima. Después de todo, hemos cambiado, y a pesar de todos estos años tenía que venir hoy a deciros una vez más que creáis; que se puede y que soñéis tanto como podáis. Que la vida es eso, luchar por ser feliz e ir cumpliendo vuestras propias metas, y que sé que lo lograréis.

Yo esta semana quizás dé uno de los pasos mas importantes de mi vida y espero con ansia todo lo que llega ahora. Se quedan atrás todos los días tristes, y las noches en vela por alguien que no era yo misma. Ahora llega mi momento y toca disfrutarlo.

Sé que no viene a cuento pero siempre me preguntáis qué hago para escribir las cosas y cómo he salido de todos los pozos en los que me he metido y creo que esta es la mejor manera. La clave es el corazón y la cabeza. Hacer que ambos estén de acuerdo en cuál es la decisión correcta y seguir nuestro propio camino, así que, vivid. Sólo vivid. Como si cada día fuera la última oportunidad de darlo todo, que a veces seremos nuestro propio "ahora o nunca" que tendrá solo un viaje de ida.
Sed felices.

Nos vemos pronto renacuajos.

martes, 12 de julio de 2016

La luz, a oscuras.

¿De que sirve querer sin querer ser querido? No por más pétalos que quites a una margarita vas a averiguar si ese amor es correspondido o no. No por mas desearlo, va a llegar antes.
No es por nada, es por mi que supongo ya no sé ni querer ni ser querida. Ni luchar. Ni siquiera sé intentarlo por mi. ¿Que voy a esperar de la vida si ni yo le doy motivos para quedarse? O quedarme yo. O simplemente que algo sea durante mas de cinco minutos y no cambiemos de opinión. Que algo sea porque tenga que ser y estos líos de cabeza desaparezcan. Y dejar de poner apodos a gente que crees querer y que al final solo serán hojas en blanco en tu vida. Hojas que ni mirarás porque sabrás que no habrá nada que merezca la pena recordar.

Estoy tumbada en la cama, mirando el techo contando todas esas veces que he conseguido algo y que todavía me dure, y no me ha hecho falta ningún dedo de la mano. No, no soy un fracaso, pero estoy al borde de tocar el techo porque el agua está hasta el cuello y hoy no veo salida. Igual ni la hay, que sé yo. Siempre he creído en mi y al final me he acabado perdiendo. He perdido todo por lo que algún día luche. Y sin embargo, sonrío. Puede ser que el que mas se rompe, al final, menos espera. Puede que esto me esté pasando a mi. A parte del tiempo. 

No quiero estar toda la vida arrepintiéndome de cosas que he hecho y de las que me quedaron por hacer. Llevo años esperando que aparezca alguien que sea capaz de darme la estabilidad que necesito y qué verdad eso de que el que espera desespera. Qué verdad eso de que cuando lo buscas no aparece. Así que he decidido dejar de esperar. Quedarme andando por el camino, sola, y supongo, recorrerlo entero. Y si me pierdo no importa, total, ¿desde cuando las cosas que no sirven se guardan para siempre?

martes, 7 de junio de 2016

¿y si se agotó el amor de no usarlo?

Este año el frío ha llegado tarde. Ha durado demasiado los días al sol y al fin ha llegado la lluvia, y las ausencias. La falta de abrazos y los cigarrillos de compasión, los de pensar. Y a mi se me ha acabado la ilusión, o he abierto los ojos que lo mismo da que da lo mismo. Se han esfumado todas mis ganas y he crecido. Por mi. 
He andado por la calle como si te echara de menos aunque no hubieras dejado un vacío aquí, siendo al revés. Aunque la culpa no sea tuya, ni mía, ni de la vida. La culpa es de alguien cuando ha hecho algo mal y no podemos culparnos por haber querido o no haberlo hecho. Ni siquiera por haberlo intentado.
Tampoco me he sentado en aquel poyete porque me he prometido ser menos dramática para no ser tanto yo y poder llenarme de un poquito de ti, y aun así tampoco ha funcionado.
Te mentiría si te dijera que te quise, que te quise tantísimo que me dolió y que solo me ha quedado la opción de irme para dejar de sufrir. Que me he pasado noches enteras llorando por ti y por esto y que aun así no me he quedado aun vacía del todo, pero no veo la necesidad de exagerar algo que tampoco ha sido para tanto. Intenté buscar explicaciones y al final me he decantado por un "porque ha tenido que ser". Quizás yo también llegué tarde, o demasiado temprano y las piezas del puzzle en vez de encajar, han chocado, no sé. Pero me rindo ante esto. Ante ti. Y ante la oportunidad de ser todas las cosas que un día imaginé. Y te agradezco haber traído un poquito de luz a todo esto que tenía aquí mas que enterrado por miedos pasados. Pero me he buscado, me he querido, y no quiero perder algo mío por luchar y conseguir algo tuyo que no sea nuestro. 

domingo, 5 de junio de 2016

Dos minutos más.

Esta mañana he empezado a ver la vida con el corazón. He pedido que el reloj esperara dos minutos más y me diera una tregua antes de levantarme. Esta mañana quería disfrutar del silencio, porque ya no hacía daño.
He abierto la ventana y la vida ha empezado a parecerme bonita. He querido ser un pájaro para irme a cualquier rincón del mundo y sentirme libre. Sin derechos. Sin obligaciones. He querido ser, para mi. Con el mundo.

Esta mañana no quería no creer y he creído. En la vida. En los cinco minutos más. En la primera cucharada de helado. En la risa, sí, en la risa porque sí. En las noches de verano llena de sueños y de ilusiones. En el primer beso.  En la lluvia una noche de verano. El sol de Diciembre y esa "primera vez" para todo. He creído en los comienzos y en la falta de finales. He esperado no tener que esperar y he visto que, después de todo, uno al final sonríe para sí. He creído en el cigarrillo entre amigos y la última cerveza que nos hace decir algunas cosas de más. En las despedidas. En los reencuentros. En los bailes. Las canciones. Los "a que no te atreves". He creído en poesía, la de verdad. En las llamadas hasta las tres de la mañana. En los abrazos a la almohada. En las películas de terror acompañada de alguien que nos da demasiado miedo perder. En la amistad. En los paseos por la playa. Un buen libro o el primer baño del verano. En el último y en el final de éste.
En los abrazos en invierno y las primeras bolas de nieve. He creído en las guerras que acaban llenas de besos. En los espejos que por fin hablan de nosotros y nos cuenta cómo es eso del amor propio. En los planes de futuro. En las montañas rusas y lo que se siente al ir cogido de la mano de alguien por primera vez. He creído, sin lugar a dudas, en el destino. En la suerte y en el tiempo, que al final va a ser verdad que nos pone a cada uno en su lugar.

Y es que nos empeñamos en no ver mas allá cuando nos falta alguien sin ver que la vida al final acaba siendo maravillosa. Que detrás de todo "por qué" hay un "porque sí" que hace que todo tenga sentido. Y nos auto-convencemos de que hay que cerrar los ojos para no ver si algo nos duele cuando las vistas desde arriba son increíbles. Somos increíbles.

Y qué bonito es reír cuando alguien consigue hacernos feliz. Y qué bonito es cuando, después de todo, vivimos a base de "quiero" y no de "debo", ¿no? Y qué bonito, sí, es querer sabiendo que nunca nadie se querrá igual.

jueves, 2 de junio de 2016

Mi principio y mi fin.

Esto está empezando a irse de las manos porque empiezo a dejar de sentir, y no lo entiendo. Ya no me entiendo. 
Nos pasamos meses hablando de la primavera y ahora que ha llegado queremos que vuelva a ser invierno para tener una excusa y así volver a abrazarnos sin preguntar por qué. Sin esperar querernos pero sabiendo que lo seguiríamos haciendo. 
Y ahora se ha abierto mi puerta de nuevo y no sé si vas a entrar o a salir porque nunca tuve claro cuando te quedabas o cuando pensabas que podías volver. Nunca supe cual era tu sitio porque solo me importaba saber que el mío, eras tú. Ya no sé si voy a tener que echarte de menos o he aprendido a vivir sin ti, porque no vas quedarte, ¿verdad? Claro, como vas a hacerlo si nunca has sabido estar en un lugar mas de veinte minutos sin ahogarte. 
Vienes,
y vas,
y vuelves a venir
con esa sonrisa de "aquí no ha pasado nada" que me hace olvidar
que sí que ha pasado.
Me has pasado, tú.
Me estás pasando,
peor que un dolor de muelas
y pasarás igual que las estrellas fugazes, pero,
¿y si pido como deseo que no vuelvas a aparecer? o peor, 
que no vuelvas a irte.

viernes, 6 de mayo de 2016

Te he echado... porque sí.

Yo tampoco me entiendo. Igual ha sido verdad eso de que fuiste un veneno, una enfermedad con cura; y te has ido. O te he echado, que para el caso es lo mismo porque lo importante es que has desaparecido. Y ahora estás queriendo volver, aunque sea para dejar cicatriz y ya no quiero. Ni verte. Ni en pintura. Ni por si acaso. Te he eliminado de tal forma que creo que me he vuelto alérgica a tu sonrisa, yo, que me desvivía por ella. ¿Lo entiendes? Que te quiero pero he conseguido no seguir haciéndolo, ¿sabes? Que estás pero ojalá te fueras y aun así no tengo cojones de decirte adiós. 
Me quejé de que vivías de caprichos y yo quise quererte hasta tenerte o morir, y ahora que te tengo ya no te quiero. Ni para toda la vida ni para un rato. Ni siquiera te quiero por si acaso o por todo aquello. Que no. Que he cerrado la puerta y he roto la cerradura para que nadie mas pueda volver a entrar o abrir esta puerta y que salga toda la mierda que me hiciste echarle. 
Te he echado porque descubrí que mi vida valía más si no la compartía contigo. Te he echado porque me di cuenta de que primero tenía que quererme a mi y no a ti. Porque me tocaba subir escaleras para hacerme mas grande después de lo pequeña que me hiciste. Te he echado porque la vida se ha vuelto bonita aunque no te tenga. Te eché, sin más, por mi. Y qué quieres que te diga, no sabes lo feliz que soy desde aquí arriba.

jueves, 28 de abril de 2016

Lo que nunca te dije.

Nunca te dije que me gustaba mas como te quedaba el pelo suelto que recogido. Nunca me paré a decirte que estabas preciosa incluso cuando dormías, que irradiabas vida cuando sonreías, que eras, siempre.
Nunca te dije que me levantaba cada mañana pensando en ti. Que antes de dormir apretaba los ojos y pedia cada noche que esto durara toda la vida, que te quería, pero no te lo decía. Nunca te dije que sabía que iba a enamorarme de ti porque me gustaba más ver como venías, como me buscabas y lo guapa que estabas hasta enfadada. Nunca te dije que sabía que serias la primera, y que lo fuiste. Que habría seguido luchando contra el mundo si me hubieras dejado agarrarte la mano para llevarte conmigo. Nunca te dije que eras especial. No te dije que me perdía en esos ojos verdes y que adoraba como decías mi nombre.

Me he callado innumerables cosas que pensé que nunca haría falta decir porque seguirías aquí cada día del resto de nuestra vida, y podría demostrartelo, pero acabamos antes de tiempo. Se nos agotó el amor de tanto usarlo, ¿no era así? Y no te dije que te echaría de menos cada día que no estuvieras. Que me moría de ganas de pisar el mismo suelo que tú y poder llamar a treinta metros cuadrados hogar, si era contigo.
Nunca te dije que me moriría sin ti porque pensé que nunca te irías, igual que tampoco te di las gracias por regalarme la vida. Por hacerme feliz.

Solo te dije que te quería, cada minuto del día... Te dije que te quería y pensé que con eso bastaría, pero no, nunca nos bastó.
Nunca te bastó.
Nunca fuimos suficientes para completarnos.
Y nunca te dije "pase lo que pase", porque sabía que tú tampoco ibas a cumplirlo.

sábado, 26 de marzo de 2016

Mi trabalenguas.

Hoy he tenido que volver corriendo a casa. Estaba en medio de la calle, viendo como todo el mundo pasaba a mi alrededor corriendo de un lado para el otro y me he agobiado. Me he sentido diminuta, y he corrido al único sitio donde me siento a salvo. Pero no estabas allí, así que he ido a casa. Me he puesto a escribir como una loca y cuando he querido darme cuenta ya estaba llorando, con un nudo en la garganta mas grande que la mismísima Torre Eiffel. Me he pasado meses intentando evitar lo inevitable, alargando el momento de tomar esa decisión y ahora que ya no puedo más sigo sin saber qué quiero, o a quién. Tengo unas dudas sobre mi misma que me da tal rabia que solo me sale llorar. Llorar de verdad. Sin tapujos. Y tengo muchísimo miedo, tanto que esta vez no me importaría acabar durmiendo sola.
Y joder, hay días que siento que estoy con la mirada puesta hacía el futuro y otras en las que necesito mirar atrás, y se me juntan los tiempos y nunca son perfectos, ¿sabéis? Me hago un lío tan grande que ya no sé qué he superado, que supero o qué nunca superaré. A quién quiero y no tengo, a quién quiero querer y a quién nunca querré. Y os juro, no le deseo esto nunca a nadie. Esta falta de confianza, esta sensación de perdida y ver como el reloj esta vez no está a tu favor. Ese miedo a equivocarte, a pisar una calle y que se derrumbe tan rápido que ya no puedas volver atrás. Tengo miedo de seguir soñando con la misma sonrisa que me partió el corazón a sabiendas de que al despertar desearé tener a otra persona en la cama.
Ya vuelve a dolerme la cabeza, el pecho. El corazón.
Intento hacerle caso a ambos y nunca acaban por ponerse de acuerdo. Y joder, qué cojones tengo que hacer cuando no sé ni qué estoy haciendo.

lunes, 7 de marzo de 2016

No te vayas.

Dime, ¿de que valió esperar si al final hemos sido solo cuestión de tiempo? Si nos hemos quedado esperando a que ocurriéramos y se nos ha pasado la oportunidad de salir bien. 
Dime, ¿de que valió creer si al final nunca existimos? Si estuvimos a punto de tocar el cielo y hemos despertado entre toda esta realidad que no nos lleva a ninguna parte. Dime, ¿qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿qué cojones toca? ¿ir? ¿volver? ¿creer? Dime, joder, porque yo me estoy perdiendo y no te encuentro en ningún lado, y empiezo a notar que sueltas mi mano, y hace frío, y tengo miedo. Empecé a ser un poquito menos yo para tener un poquito de ti y ahora las piezas no paran de moverse y esto está hecho un lío. Así que dime, por favor, qué nos toca hacer ahora para volver a tener motivos suficientes para seguir intentándolo. Que sabes que te sigo, que a veces ya ni siquiera sin ti puedo. Que estás. Que siempre querré que estés, y que aunque a veces parezca que me va a explotar la cabeza, no hay nada que calme más que ver esa sonrisa. 

jueves, 3 de marzo de 2016

Hasta luego, espero.

Por primera vez no hay música de fondo ni mucho menos inspiración. Después de todo en los funerales no hay música. No, no me muero, tampoco exageremos. Pero los funerales son despedidas. Perdidas. Cambios. Y supongo que es lo que me toca ahora a mi. Cambios que llevo queriendo llevar a cabo hace muchos meses y que creo, ha llegado el momento de comenzar. Suena irónico, ¿no? Hablo de finales a la vez que de comienzos.
Hace bastante tiempo que dejé de conocerme. De saber quien era. ¿Nunca os ha pasado que os habéis despertado una mañana y no os habéis reconocido al miraros al espejo? Llevo viviendo eso demasiados meses. Demasiadas mañanas en las que no sabía a qué iba a enfrentarme al salir por la puerta, ni mucho menos a como iba a reaccionar. Porque no era la misma. No soy la misma. Y no quiero eso.
Hace mucho que dije que cambiaría y que volvería a ser yo, pero en realidad, no lo recuerdo. No puedo volver a ser como antes porque no recuerdo como era, pero sin embargo me echo de menos. Mucho. Es extraño, ¿no? Como cuando echas de menos los abrazos de alguien a quien nunca has tenido. Como cuando miras un plato de comida y sabes que no te gustará incluso sin haberlo probado. No sé. A veces somos tan sumamente extraños y parecidos a la vez que da hasta miedo.
Hacía mucho que no escribía una entrada porque sí, sin hablar de perdidas ajenas, de amores que quedaron en imposibles o de intentos por ser valiente que fracasaron con la primera piedra que se puso en el camino. Hacía mucho que no era yo en este aspecto, y después de todo, creo que necesito tomarme mi tiempo para volver a conocerme a mi misma. Para volver a quererme, ¿sabéis? Siempre he dependido de alguien y he esperado que me quiera todo lo que no era capaz de quererme yo, y solo ha provocado que acabe decepcionada, conmigo por confiar en ello y con la otra persona por no quererme como esperaba. Y supongo que me he cansado de sentir que el mundo siempre está antes que yo y no al revés. De escuchar como todos me dicen que siga hacia delante cuando he estado tirando del pasado para que siguiera siendo presente y acabara en el futuro. Por...ya sabéis...ese alguien a quien solemos llamar "el amor de nuestra vida". Y no ha funcionado. De los mismos "tu puedes" cuando estaba claro que no podía. ¿Cómo iba a poder pasar de algo que no quería dejar? No nos engañemos, no quería mirar hacia delante porque era mas bonito mirar hacía atrás y pensar que quizás, cogiendo cada detalle y repitiéndolo todo volvería a su lugar. O bueno, al lugar que creía que era el correcto. Pero eso nunca ocurría, porque aunque cueste asumirlo, que cuesta, hay cosas que estan hechas para no volver a repetirse nunca. Para que pasen unicamente una vez en la vida y luego queden solo para el recuerdo. Cosas buenas. Supongo que por eso valoramos lo que no tenemos o lo que hemos tenido cuando lo perdemos. Supongo que por eso me ha costado tanto avanzar. Supongo que por eso he llegado a querer todo lo que he querido. Me volví loca, pero loca de verdad. Vivía por y para volver a tener esa sensación de felicidad, de calma conmigo misma. Perdí tanto la cabeza que me pisoteé a mi misma con tal de buscar remedios para volver a todo aquello. Pero no vuelve porque igual, es lo mejor.
Aunque no lo parezca a veces es mejor que "epocas" que creemos que son lo mejor que nos ha pasado, acaben. Porque aunque os joda leerlo, todo, repito, todo, siempre se acaba jodiendo. Y pocos son capaces de hacer que lo que se jode, vuelva a tomar el camino correcto aunque no sea el mismo que el anterior. Eso es llevar una relación a flote. Pelearte diez veces al mes y reconciliarte doce, una más, por si las moscas; y que te sigas levantando cada mañana dandole gracias a la vida por tener lo que tienes, y a quien tienes. Eso mismo perdí yo por perderme a mi misma. Por volverme loca. Por no darme cuenta de que tenía que parar y no seguir dando patadas al aire o cabezazos contra la pared. Y he luchado mucho, creedme. Pero ya me he cansado.
Solo venía a decir que es hora de que me tome mi tiempo para mi, para mi felicidad y que nunca, jamás, dejéis que nadie os diga que no sois capaces de algo, porque os aseguro que se equivocaran.

miércoles, 20 de enero de 2016

Un sin fin de preguntas.

Tampoco vamos a pedirnos tanto siendo tan poco, ¿o sí? Hace mucho que esto tiene la misma fecha de caducidad que una estrella fugaz. Hace mucho que vivo contando los minutos que me quedan para no saber si volveré a abrazarte. Hace mucho que dejaste de ser mío, si es que algún día fue así...
Y llevo horas andando dando vueltas en circulo porque no consigo ver cual es la opción que va a acertar con nosotros. Cual va a ser la clave que se lleve toda esta tormenta que hay aquí en medio y cómo vamos a salir de este túnel, si de la mano o...ya sabes, a pedazos. Y ninguna de mis opciones me gustan, ninguna me dan la victoria de tenerte y que dure, que dure todo lo que dura un invierno mas tres primaveras. 
Luego hablamos de amor y me pierdo, por que no sé que siento, o no quiero saberlo. Y estás tú, que vienes y vas como si nunca importara nada más que saciarte a ti mismo, aunque sea conmigo. Te tengo, vuelves a ser mío para luego dejar un vacío aun mayor que el anterior. Y me paso los días pensado que sí que se puede a sabiendas de que hay cosas que siempre serán de dos, no de tres ni de uno, de dos. Y aquí falta la mitad del puzzle y a la vez tenemos piezas repetidas, no sé si me entiendes.
Entonces, ¿que cojones hay que hacer cuando quién te plantea un problema es la única persona que puede darte la solución?

miércoles, 6 de enero de 2016

Miércoles,6 de Enero del 2016: acuérdate.

Hoy vengo a escribirme una carta a mi misma para recordarme cuánto lo intenté y lo poco que conseguí después de todo. Para recordarme que echar de menos nunca está de más y que al final es verdad eso de que nadie muere por nadie. Vengo a pedirme paciencia. A buscar recompensas que solo y únicamente dependan de mi. 
A echarme las culpas de todo lo que sé que no hice bien y a quitarme este peso de encima que ya no tiene que ver conmigo pero que aun así aguanté por no querer fallar a nadie, cuando al final me fallé a mi. Quiero recordarme qué es sonreír por mi misma y cuantas veces me ha costado recordar por qué vine aquí. Por qué empecé todo esto y gracias a quién ya no tomo el camino equivocado.

Vengo a dar las gracias por haber sido y sobre todo, por dejar de ser. A contar todas esas cosas que no nos salieron bien y mi escudo de no querer ver, cerrar los ojos y luchar por algo que se alejaba más y más cada día. Vengo a cantar canciones sin que me recuerden a momentos, a personas o a despedidas. A hacerme una promesa a mi misma y quererme ya que muchos otros no supieron hacerlo. 

Escribo para que quede claro que las piezas pueden llegar a juntarse si sabemos cómo y con quién colocarlas. Que todo viene y va excepto nosotros mismos y no debemos olvidarlo nunca. Que los sueños no siempre se harán realidad pero que no por ello hay que dejar de intentarlo. Y qué mas da con quién estemos dentro de veinte años si hoy somos felices con lo que tenemos. Que no por más ansiarlo el tiempo va a correr mas rápido, o mas lento. Que todo llega, igual que pasa. Y es absurdo añorar algo que sabes que no va a volver, igual que lo es abrir puertas demasiado pronto por miedo a la soledad. 

Hoy quiero dedicar un minuto de silencio por todas esas personas que pensé que hoy estarían aquí y no están y viceversa. Por haber aprendido que perder a veces significa ganar y que de vez en cuando un café caliente y un libro es el remedio a muchos males. Que los aniversarios también se pueden celebrar en solitario y que no siempre vamos a obtener una respuestas detrás de un por qué. Que pasar página no significa olvidar y olvidar no significa que nunca vuelva a doler. El amor no es decir te quiero igual que tampoco por gritarlo a los cuatro vientos va a ser algo más grande. El valor de sus palabras no va a medirse por la grandeza ni mucho menos por cualquier otra chorrada que os inventéis que no sea algo parecido a la demostración. Lo real. Lo que a veces simplemente es sencillo pero nos cuesta enseñar. Un abrazo. Una sonrisa o darse media vuelta al despedirse para verle una última vez.

No quiero olvidar quien soy ni de donde vengo. Ni por qué estoy aquí. Quiero que dentro de tres años todo lo que quede aquí guardado valga la pena recordar. Quiero ver la superación, el día a día y las caídas siempre y cuando recuerde cómo conseguí levantarme. Quiero reírme de las decepciones y soportar la ausencia de los que sé, seguirán sin estar. Quiero seguir siendo yo pero siendo un poquito mejor cada día como bien me enseñó alguien hace mucho, y quiero ir y demostrarle que aunque no sea igual, le agradezco haber sido la primera persona en confiar en esto. En mi. Y darle las gracias por no desaparecer.

Espero no echarme de menos a mi y saber que pase lo que pase, seguiré durmiendo en el mismo lado de la cama. Seguiré enfadándome por lo mismo y llorando con las mismas películas. Seguiré con mis infinitas ganas de querer a sabiendas de que no siempre se es querido. Seguiré teniendo mi lado ñoño y espero, escribir con un par de tatuajes más. Espero sonreír como antes lo hacía y sobre todo, espero seguir teniendo a todos aquellos que siempre serán mi prioridad. La familia que lo es y la que tengo la suerte de poder elegir.