Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Inmortal.

Está sonando otra canción que me recuerda a ti. Que habla de lo nuestro. Lo que tuvimos y que, cojones, no sé cómo, sabe explicar como me hiciste sentir. Con lo que me costó a mi encontrar palabras para explicar todo este dolor y la misma alegría que me diste. Toda esa felicidad. Y alguien que ni conozco ha conseguido contarlo en apenas cuatro minutos. Y luego dicen que la música no salva vidas. Idiotas.

Así que he subido el volumen y me he quedado callada, dejando que todos esos sentimientos salieran solos. Toda la rabia y los te quiero que se quedaron con ganas de salir. Y no he llorado. Es más, he pensado que era absurdo seguir llorando por algo que ya ni siquiera quiero ya. No, no hablo de ti. A ti te quiero. No como te quise ni tampoco como te querré siempre, pero te quiero, que es más de lo que esperabas tú y menos de lo que creí que sentiría. Pero qué mas da.
En realidad lo pienso y no sé por qué sigo escribiendo por esto. Será que me gusta pensar que fui feliz. Porque lo fui. A pesar de todo. Y no te creas, pero a veces me da rabia pensar que tienes total libertad para presumir de ello. De ser la que lo consiguió. De haber sido conmigo después de todo. Porque han pasado demasiadas cosas, ¿verdad? Y ahora escribo esto como si me estuviera dirigiendo a ti cuando sé que a ti estas cosas ya no te van. Ni las leerás, pero qué quieres, hoy me ha dado por echar la vista atrás. Igual mañana planeo donde viviré y cuantas tarrinas de helado me compraré para esas noches como las que me hiciste pasar tú. No sé. Son días y días, y no voy a excusarme, tampoco tengo problema en decir que hoy me he acordado de ti, es lo que tiene haber sido lo que fuiste, digo yo. Tampoco voy a mentirte, no me molesta. Hace mucho que acepté que las cosas pasan por alguna razón y aunque no lo diga, sé por qué me pasaste tú. Y qué bonito, ¿eh? La vida. O como era ésta cuando tú y yo estábamos juntos. Míralo, ya estoy sonriendo otra vez, pero joder, no puedo evitarlo, ¿no se supone que hay que sonreír por lo bueno que has tenido por mucho que ya no esté? Que, señores, sí sí, todos vosotros que estáis leyendo esto; hay que quedarse con lo mejor de cada persona. Con los abrazos. Los besos. Los te quiero. Las miradas. Las noches en vela y las sonrisas al pensar en la forma en la que se ríe. Con todo. Lo bueno. Que guardando rencor solo conseguimos consumirnos a nosotros mismos y para eso ya está la vida, y el tiempo.

Ahora vuelvo a dirigirme a ti. Porque sin querer he puesto nuestra canción en repetir. Y he de decirte, (ex)amor, que, como habrás comprobado, no mentí cuando dije que pese a todo quería que fueras feliz. Que lo siento, por volver a hablar de ti, pero no me escondo, es tontería negar cosas que forman parte de lo que somos y de lo que siempre seremos. En pasado, presente o futuro, ¿no crees?

Hoy bajaré al banco de siempre, miraré el mismo paisaje, pensaré en la vida y puede que hasta me ría, pero el último cigarrillo que fume, ira por ti.