ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

domingo, 25 de octubre de 2015

Vamos de la mano.

Me han hecho falta mil caídas para levantarme y darme cuenta de que no quiero seguir jugando a esto. Que a mi las idas y venidas ya no me van, hace mucho que empecé a tomarme esto más en serio; demasiado quizás. Así que he optado por apartar la piedra y buscar mas razones para estar bien, que las cosas que me harán mierda ya se encargaran de llegar solas, como siempre. Y a lo tonto le encontré, aunque realmente siempre había estado aquí. Con esas pequeñas manías que al final conseguían sacarme una sonrisa cada día. Y en realidad no tengo palabras para explicar esto porque es mas grande que nosotros. Que es...mágico. Sí, aunque suene cursi. 

Y ahora solo tengo vicio a unos besos sin haber esperado que alguien llegara hacerme adicta a algo que no fuera el dolor. ¿Lo entiendes? Y estoy en uno de esos momentos de la vida que sabes que eres feliz, o lo intuyes, o igual ni lo sabes pero solo esperas que esa sensación no acabe nunca. Ya sabes que a mi hablar de futuro no me va, pero ojalá seas ese alguien con quien me despierte cada mañana, teniendo cuarenta años y sigas diciéndome que estoy preciosa incluso al despertar. Ojalá al recordar esta etapa te siga teniendo a ti delante y me recuerdes lo patosa que soy cocinando y la de veces que me salvaste la vida con un abrazo cuando el mundo se me vino encima. Ojalá no me digas nunca ese 'siempre' que tanto gafa y te preocupes por cumplirlo de verdad. Ojalá seas el resto de mi vida un presente perfecto. Con tiempos pasados y futuros llenos de 'sí' a cualquier '¿capaz?'. Y que sigan sin entendernos. Sin entender esto que tenemos. Que siempre han dicho que las locuras son la base de la felicidad y tú eres la mía. Esa suerte. El trébol de cuatro hojas roto y unido a la vez, ya me entiendes. Vosotros no, él Que me entienda él que con eso me basta. Como lo hace con solo mirarme. Como es capaz de curar todas las heridas. Como solo sabe hacerlo él.

Y es que yo hace mucho que desistí de mi idea de encontrar a alguien mejor, y qué bien hice, porque os aseguro que cuando no se busca, es cuando se encuentra.