Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

lunes, 20 de abril de 2015

¿Volverías a querer volverlo a intentar?

El otro día me preguntaron como estaba y no supe qué responder. ¿Que se supone que hay que decir cuando sabes que has perdido algo que te ha hecho feliz y a la vez tanto daño? Porque no sé vosotros, pero yo no sé que sentir. Y me pongo a hacer esa absurda valanza del bien y el mal, de los pros y los contras y ni yo me aclaro. Porque sí, contras hay muchos pero a su vez creo que los pros pesan más; no sé, creo que por eso he seguido tanto tiempo aquí. Y hablo en pasado porque, sinceramente, no sé si todavía lo estoy. Si debería estar o si por el contrario, esperan que me vaya. Desde que se fue o me fui, le eché o me echó, no sé que pensar. De verdad que no. Y me siento a ratos tan perdida... Tan inutil con el mundo que a veces creo que lo mejor que he podido hacer es estar así, para dejarle ser feliz ya que se ve que yo no pude hacerlo, aunque a mi me hubiese llenado tantísimo estando tan lejos. A pesar de todo, quizás lo mejor es irse, o dejarle ir. Pero tío, luego me sale la vena egoísta y pienso que si le quiero (porque le quiero) debería seguir intentandolo, ¿no? Después de todo, igual que dicen que quien te falla una lo hace dos, quien te hace feliz una vez podrá hacerlo una segunda, ¿no? Y, ¿veis? Vuelve a salirme la vena gerrera, como estos meses atrás, aunque él no lo sepa. Porque sé que no sabe lo que he llorado todas esas noches sintiendome insuficiente como tampoco supo nunca lo mucho que le quise, tanto que no me quedaban palabras ya.
Así que os pido que a partir de ahora dejéis de preguntar porque no, no sé como estoy, ni como estaré, ni lo que quiero. De hecho creo que no tengo nada claro excepto lo esencial.
Que le quiero. Que le quise. Que le querré siempre. Sea como sea. Y que pase lo que pase las cartas están puestas encima de la mesa desde que todo esto empezó, y que yo sigo siendo el mismo peón del ajedrez y él mi rey. Que sigue pudiendo conmigo y que siempre (o al menos hasta ahora) decide él. Por mi. Por nosotros. Que después de todo yo no mentí cuando dije que era (lo mejor de) mi vida.