Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

sábado, 7 de marzo de 2015

su sonrisa está perdida.

Vuelvo a estar aquí parada, en el mismo sitio en el que nos despedimos esa última vez, sí, la definitiva. Sigo aquí esperando, sin saber por qué, que por alguna estúpida razón vuelvas igual que lo he hecho yo. Creyendo, aunque sepa que no, que todavía hay algo aquí que no nos permite seguir, creer que esto fue real y que todas esas promesas de que podríamos con el mundo estando juntos, llegarán a cumplirse. Y ya no me queda nada que pensar, mi cabeza lleva meses dándole vueltas a algo que, por más que quiera, no avanza. No puede ser. Y no porque no te quiera o porque, según dices, no me quieras tú. Sino porque simplemente no puede ser. Sí, así de sencillo y jodido es el mundo y el amor. Que alguien puede llegar a tu vida y acabar siendo ella, pero no te avisan de que quizás, por circunstancias, lo vuestro no puede ser. Que el amor a veces no lo es todo, por no decir casi nunca. Pero qué tonta fui, que yo pensaba que solo bastaba con querernos para que esto pudiera ser.

Y está sonando otra vez tu puta canción y vuelvo a ver la pantalla borrosa. Vuelven a caer todos esos recuerdos, ya sabes, esos que yo misma escondí prometiéndome que no volvería a llorar por ti, por esto. Y ya no sé qué hacer. Te juro que intento olvidarte, pero por alguna extraña razón el mundo, mi mente o este jodido y roto corazón luchan cada día porque nunca termines de salir de mi vida. Por seguir creyendo en las mil oportunidades que nos merecemos, o que te mereces tú. Por volver a ser feliz, o bueno, felices. Por no dejar que nos convirtamos en recuerdos.

Y no sé si es que llevo dos copas de más, si la vida hoy me parece menos vida porque no te tengo o porque sencillamente me apetece volver a gritarle al mundo que fuiste y siempre serás lo mejor que me ha pasado. Que dedicaré letras, sonreiré y puede que incluso vuelva a enamorarme, pero nunca igual. Nunca como contigo. Así que sí, estoy aquí sentada, en aquel banco. Otra vez. Esperando sin esperar. Buscando sin saber si quiero encontrarte. Con la cabeza hecha un lío pidiéndole al tiempo que pase rápido para que los días vuelvan a ser días, contigo o sin ti.

Pero bueno, también te digo que igual que hoy estoy aquí diciendo todo esto, te digo que mañana cuando me levante con la resaca y mil hojas en sucio escribiendo sobre todo esto que siento, miraré nuestra foto y pensaré que aunque me rompieras de aquella forma y te recuerde cada puto día de mi vida; pienso sonreirle a ésta y pensar en mi. Cumplir aquella promesa que te hice, la de que iba a estar bien, y por si algo faltara, aprender a vivir sin ti. Porque como bien me enseñaste; puedes sentir que lo haces, pero nunca nadie muere por amor.