Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

domingo, 26 de abril de 2015

No te vayas que yo tampoco me ire.

Voy a la deriva. Llevo días con la extraña sensación de que esto no es lo mismo, de que falto y faltas en algo que está cada vez más vacío, incluso de recuerdos. Y vengo a decirte que pese a todo te quiero, que te quise muchísimo y que sé que pase lo que pase te seguiré queriendo. Esa sonrisa que tienes no es tan fácil de olvidar y como te dije el otro día, si te vas no tienes ni la mas mínima idea de lo que me costaría olvidarte, de lo que dolería levantarme todos esos días sin esos buenos días tuyos que hacían que el día comenzara con el pie derecho y no izquierdo. Sin tus abrazos ni mis ataques de felicidad al pararme a mirar la vida y ver que te tenia a ti en la mia. Sin ti.
Pero he de decirte también que sé que he fallado mucho, demasiado quizás y que a veces una retirada a tiempo también es una victoria, y tú siempre fuiste ese premio que me dio la vida por luchar por todo lo que luché pero que creo, se ha oxidado demasiado. Te digo que pese a todo, espero que encuentres a ese alguien que sepa llenarte y que te merezca, que ya te adelanto que no creo que haya nadie en el mundo capaz de merecer a alguien como tú y que yo simplemente tuve suerte de tenerte, al menos, estos meses. Te pido que seas feliz y sigas manteniendo esa sonrisa que tanto me encanta y con todas estas ganas de seguir y de no saber si va a poder ser te digo que ante todo sabes que siempre iras tú. Que el café seguirá preparado a la misma hora de siempre y mis ganas de comerte a besos se quedarán conmigo. No me despido de ti porque sé que en el fondo nunca te iras de mi, ni yo de ti. Que lo nuestro no fue una historia más, fue la trilogia y hasta la pelicula. Fue algo nuestro, ya sabes, especial. Y para terminar pero sin querer hacerlo te digo que sé que esto que me has enseñado no pienso olvidarlo, que sé que volveremos a vernos y seguiré enamorada de esa forma que tienes de mirarme; y que cuando ese día llegue pienso estar preparada para dar lo mejor de mi por ti, por todos nuestros recuerdos y sobre todo, por todos los planes que hicimos y que pienso cumplir a tu lado.

lunes, 20 de abril de 2015

¿Volverías a querer volverlo a intentar?

El otro día me preguntaron como estaba y no supe qué responder. ¿Que se supone que hay que decir cuando sabes que has perdido algo que te ha hecho feliz y a la vez tanto daño? Porque no sé vosotros, pero yo no sé que sentir. Y me pongo a hacer esa absurda valanza del bien y el mal, de los pros y los contras y ni yo me aclaro. Porque sí, contras hay muchos pero a su vez creo que los pros pesan más; no sé, creo que por eso he seguido tanto tiempo aquí. Y hablo en pasado porque, sinceramente, no sé si todavía lo estoy. Si debería estar o si por el contrario, esperan que me vaya. Desde que se fue o me fui, le eché o me echó, no sé que pensar. De verdad que no. Y me siento a ratos tan perdida... Tan inutil con el mundo que a veces creo que lo mejor que he podido hacer es estar así, para dejarle ser feliz ya que se ve que yo no pude hacerlo, aunque a mi me hubiese llenado tantísimo estando tan lejos. A pesar de todo, quizás lo mejor es irse, o dejarle ir. Pero tío, luego me sale la vena egoísta y pienso que si le quiero (porque le quiero) debería seguir intentandolo, ¿no? Después de todo, igual que dicen que quien te falla una lo hace dos, quien te hace feliz una vez podrá hacerlo una segunda, ¿no? Y, ¿veis? Vuelve a salirme la vena gerrera, como estos meses atrás, aunque él no lo sepa. Porque sé que no sabe lo que he llorado todas esas noches sintiendome insuficiente como tampoco supo nunca lo mucho que le quise, tanto que no me quedaban palabras ya.
Así que os pido que a partir de ahora dejéis de preguntar porque no, no sé como estoy, ni como estaré, ni lo que quiero. De hecho creo que no tengo nada claro excepto lo esencial.
Que le quiero. Que le quise. Que le querré siempre. Sea como sea. Y que pase lo que pase las cartas están puestas encima de la mesa desde que todo esto empezó, y que yo sigo siendo el mismo peón del ajedrez y él mi rey. Que sigue pudiendo conmigo y que siempre (o al menos hasta ahora) decide él. Por mi. Por nosotros. Que después de todo yo no mentí cuando dije que era (lo mejor de) mi vida.

jueves, 16 de abril de 2015

¿Y si no te quiero como te quería?

¿Puede ser que haya dejado de quererte? Que este puto sentimiento que tanto me ha dado y que a su vez tanto me ha quitado, se haya ido. Despues de todo te aseguro que me dejó vacía, o llena de dolor, como quieras verlo.
Pero esta mañana me he levantado y no has sido mi primer pensamiento, ni el segundo. Has sido el tercero. Sí, la tercera cosa que he pensado nada más levantarme. ¿Te he bajado yo de categoría o lo hiciste tú entre tantas promesas rotas? Y no se, lo he pensado e igual ya no te quiero. O al menos, ya no te quiero como te quería. Ya no me desvivo ni tengo noches en vela echándote de menos. Ya no estás porque creo, y no te enfades, que nunca llegaste a estar del todo. O que viniste y te fuiste el mismo día, o semana.
Creo que ya no te quiero como te quería porque hace tiempo que no sonrío a la pantalla como lo hacía contigo. Porque a veces, cuando me paraba a pensarlo, no te incluía en mis planes de futuro...
Creo que simplemente me obligué a quererte por todo lo que habías sido, sin darme cuenta de que ni tú ni yo eramos ya aquellos niños sin miedo a quererse de lo roto que habíamos quedado. Creo que esperé que todo fuera como siempre y ahora, visto desde fuera ni siquiera estaba llamando a la puerta por la que entré aquella primera vez que me dijiste que me querías y que me había instalado en eso que tenías por corazón.
Y perdoname, por no haberlo visto antes. Por atarte cuando ni siquiera yo sabía con certeza si quería que te quedaras. Por pedirte cosas que creía que necesitaba, pero que visto ahora quizás tampoco me hacían tanta falta.

No sé, creo que te querré siempre, pero que nunca volverá a ser como aquellos días de verano en los que descubrir algo del otro significaba acercarse un poquito más. Creo que te querré siempre, pero de la misma forma que se quieren los recuerdos, a ratos, mientras no duelan.

viernes, 10 de abril de 2015

Mi nuevo comienzo.

Esta vez no me quedan palabras para explicar como me siento. No sé si es que he llegado al fondo de esto y me he dado cuenta de que no valía la pena estar así, o ahora que he puesto punto y final me queda toda la bajada hasta conseguir ver mi vida sin ti, que te juro, no me será fácil.

Que después de todo al final nos convertimos en recuerdos, y qué rabia, porque te dije que tuvieras cuidado. Aunque igual el problema fue que apretamos demasiado algo que ya estaba más que exprimido, no sé. Hemos fallado en tantas cosas que ni siquiera podría buscar un error, sino varios.

Y te quiero, no dudes ni un segundo que te quiero, porque es así; y posiblemente, hasta el momento, seas la persona que más haya querido en mi vida. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que mi mejor manera de ver cuanto quiero a una persona, es, irónicamente, viendo cómo escribo sobre ella; y contigo, que pena, que solo me salgan palabras de olvido. De ganas de estar bien por mi sin esperar que vuelvas y cambies mi vida, otra vez. Que quiero dejar de estar llena de recuerdos, y que sean tuyos. Así que aquí estoy de nuevo, pero esta vez con punto y final, no con comas. Sin segundas ni terceras partes. Sin ti. Sin ser. Sin nosotras.

Así que lo siento, por habernos fallado. Por no poder seguir creyendo en esto, que te juro, lo he intentado hasta no poder más. Me he vendado los ojos para pensar que todo daba igual siempre y cuando tú fueras mi final, pero he llegado a un punto en el que creo que igual estabas equivocada y no estábamos tan hechas para estar juntas.

Que, como ya te dije, nuestro tiempo pasó hace mucho sin dejarnos ver que no podríamos volver a ser lo que fuimos por mucho que quisiéramos querernos como aquella vez.

miércoles, 8 de abril de 2015

Un último favor.

Estoy perdida. Creyendo sin querer creer. Buscando motivos para seguir aquí cuando, en teoría, hace un par de semanas me sobrarban. Esperando a que llegue algo que me haga volver a creer en esto y pensar que realmente aun no estamos perdidos del todo, que las oportunidades sirven siempre y cuando vayan a aprovecharse. Pero, te juro, me veo tan rota... Que me acostumbré a tenerte y ahora que te has ido no veas la falta que haces; porque te has ido, ¿no? O sino, lo estás haciendo mientras escribo. Estás cerrando la puerta flojo y despacio para que no se note, pero ya te digo que te equivocas. Que fuiste ese pilar, ese apoyo y esa rutina de tener a alguien que buscaba verme feliz cada día, y que encima lo conseguía. Y no sé qué hacer con todo esto que vivimos, con cada una de las promesas que nos hicimos y todas las sonrisas que sacaste. Que, joder, no paro de preguntarme cómo hemos llegado hasta aquí cuando lo único que queríamos era querernos sin importar el mundo. 

Y ahora, después de cada lágrima y de ver que no soy capaz de hacer que nadie se quede pese a mis errores que, como te dije, no iban a ser pocos; ahora, espero que a pesar de todo, seas feliz, que ya sabes que siempre pensé que te lo merecías más que nadie. Ya sabes que a mi las despedidas no me gustan, que siempre me quedo con cosas por decir y más contigo, que te miraba a los ojos y se me olvidaban las palabras o se me hacían insuficientes a la hora de decirte lo que te quería. Pero ya que me voy porque te vas, o que te vas y me quedo aquí parada viendo como lo haces creo que al menos te debo esto, ya que no he sido capaz de darte otras tantas cosas que eran más fundamentales. 

Así que sí, espero que seas feliz. Que encuentres a tu verdadera mitad ya que se ve que no era yo. Que luches por cada uno de tus sueños como siempre te insistí. Que sonrías. Que llores y sea de alegría. Que busques ese camino, ya sabes, el de los sueños cumplidos. Y ten en cuenta que, como bien me dijeron una vez, deja en tu vida solo a las personas que vayan a saber quererte siempre, no un par de meses. Deja solo a la gente que te demuestre las cosas día a día, que ya sabes el hincapié que hicimos siempre en eso. Deja solo a quien te merezca, que te aseguro, es muy poca gente. A quien te cuide y busque vuestra felicidad, no la suya. Ni la tuya. La vuestra. Que es cosa de dos, ¿verdad? Y por favor, sobre todo quiérete. Pero hazlo de verdad. Quiérete como poca gente quiere hoy en día. Quiérete por todo lo que eres que te aseguro no es poco. Quiérete por esa sonrisa que te sale cada vez que intentas aparentar que algo no te jode cuando sé que sí. Quiérete por tus manías y enfados. Por tus buenos días inesperados. Por tus abrazos. Quiérete por esas ganas de ser feliz que te dan y que creo, deberías exprimir un poco más y hacerlas mas duraderas.

Quiérete. Así. Por todo y por nada. Cada día del resto de tu vida. Cada día del que, pensé formar parte hasta el último aliento. Que ahora te toca hacerlo por ti, sin nadie. Y cuando lo consigas no dudes ni un segundo que estaré donde menos lo esperas estando orgullosa de ti por haberte visto crecer, vivir y acabar siendo lo suficientemente fuerte como para poder con las putas injusticias de este mundo, y ser feliz.

miércoles, 1 de abril de 2015

Ya te dije que sin ti, yo no.

¿Alguno creéis en el destino? Yo os juro que pensaba que la vida era solo, vida; días que pasan a lo largo de un tiempo en el que se supone que nunca aprendes en cierto modo, como vivirla pero que aun así se intenta. Que forma parte de subidas y bajadas, de errores y aciertos que a la larga solo serán experiencias. Pero llegó y tío, hizo que la vida la viera diferente, no sé, bonita.

Y pongo la mano en el fuego diciendo que ha llegado para cambiarmela. Para empezar a creer en los 'para siempre' y en los 'podemos con esto siempre que estemos juntas'. Yo, que era un puto desastre que solo sabia odiar al mundo por sentir que nadie era capaz de quererla por como es. Que creía en los monstruos pero no en los cuentos de hadas. Que, tío, para mi la vida era una botella de ron en cualquier bar, no un paseo por la playa agarrada de su mano. Y vino, con esa sonrisa que parecía que cambiaba el mundo y joder, el mío si que lo cambió.

Yo tampoco buscaba enamorarme pero con esa sonrisa ¿cómo cojones no iba a hacerlo? Si cualquier cosa que diga de ella no será nada comparado con la realidad. Que, os juro, la perfección existe y ha ido a parar a mi camino. Con esas curvas en las que, si pudiera, derraparía toda la vida. Con esos ojos en los que hasta me veo mas guapa reflejada en ellos. Con, yo que sé, con ella, en sí. 
Si es que me faltan palabras y sobra tiempo para explicar todo esto que siento. Ni mariposas ni mierdas, lo que tengo yo al tocar esos labios es el paraíso. Es vida. Sí. Vida. Lo que me regala con solo darme los buenos días a base de besos. Lo que hace que se levante cada mañana y pasee por casa desnuda, sí tío, así, sin problema alguno. Que me deja ver hasta los lunares de los sitios mas remotos de su cuerpo y reírse cuando paso mis manos por sus costillas, ya sabes, por las cosquillas.

Es, no sé, esa parte de mi que no sabia que tenia, que faltaba; y que gracias a ella he llenado por completo.