ríete,
mucho;
ríete tanto que duela.

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿saldré de esta o saldremos de esta?

Si te soy sincera ya no sé que esperar de ti, o de esto. He seguido esperando a que cambiaras y demostraras eso de que me querías demasiado como para perderme y ha sido en vano porque sabes que en realidad no tengo cojones de irme. De mirar mi futuro y no verte en él. De borrarte del mapa.

Y ya no sé que tipo de decisiones tengo que tomar, sabiendo lo que sé y sintiendo lo que siento; y lo pienso y esto siempre es un puto circulo del que no soy capaz de salir, y en cierto no es que no pueda, es que en realidad tampoco quiero hacerlo. Porque, ¿sabes cuál es la diferencia entre tú y yo en esto? Que yo cuando te digo que te quiero, lo digo en serio. Que cuando digo que eres tú o nadie más, es porque es cierto. No sé, que pueden aparecer mil que incluso parezca que son mejores que tú, que sé que te seguiría eligiendo a ti.

Así que supongo que vuelvo a estar perdida en todo esto, sin saber siquiera si quiero que me encuentres o utilizar tu pasotismo para pasar esta puta página, o incluso quemar el libro. Sin saber si esperar algo que en el fondo creo que no va a pasar nunca o echarle cojones y levantarme cada día pensando que eres lo peor que ha podido pasarme, sabiendo que es mentira. No sé, supongo que estoy partida en dos: lo que debo y lo que quiero hacer, y me paro a pensarlo... y qué pena eh, todo lo que nos prometimos y la manera tan bonita que hemos tenido de romper todo esto una y otra vez sin querer darnos cuenta de que una vez que algo se rompe, ya no vuelve a ser lo que era ni a quedar igual.
Aunque lo intentes.
Aunque lo intente.
Ni el tiempo.
Ni las ganas.
Ni siquiera nosotros pudimos hacer que volviéramos a ser uno,
al menos no de esa forma,
como aquella primera vez.

domingo, 8 de marzo de 2015

Supongo que esta vez sí, adiós.

Podría hablarte desde el rencor o la nostalgia que creo, a estas alturas, te daría igual. Siempre me ha gustado hacer un drama de todo y con esto no voy a ser menos. No sé si vengo a darte las gracias por haberme hecho feliz o a echarte en cara que lo hicieras si luego ibas a causar todo este daño.
Pedir perdón después de hacer mil cosas sabiendo que harías daño no me sirve. No porque no te crea, sino porque creo que cuando quieres a alguien no se hacen las cosas que hiciste tú. Y jura y perjura que sí que me querías que hoy por hoy, ya no te creo. No por desconfianza, sino porque no te has preocupado en demostrarme ni un minuto que eso era cierto.
Es más fácil decir que quieres a alguien y que te espere mientras tú sigues haciendo tu vida, ¿eh? Y me da rabia, porque sé que yo misma te lo puse en bandeja. Puse el cartel luminoso y me paseé por todos lados diciendo que te quería pasara lo que pasara y quisiste aprovecharte de ello.

Tengo mil preguntas que, si te soy sincera, no sé si quiera si tendré el valor de decirte algún día. Por miedo. Miedo a saber la respuesta y que ésta siga haciéndome daño. Miedo a volver a caer y sentirme insuficiente. Miedo a volver a creer que no querré a nadie como a ti. Porque sí, ya que nos ponemos sinceras te diré que creo que no querré a nadie de la forma que te quise a ti; tanto para bien como para mal. Que las relaciones a distancia ya se han acabado para mi, y el darlo todo por alguien cuando siento que soy un cero a la izquierda en su vida, también. Porque igual que me hiciste ver lo que era que te quisieran, también me diste esa grandiosa oportunidad de ver lo que se siente cuando notas que estás perdiendo a lo que crees que es el amor de tu vida. Me has hecho sentir esa puta punzada en el pecho, sí, aunque suene exagerado, la puta punzada en el corazón. Me has hecho creer que el tiempo se paraba y que no había nada más bonito que esa sonrisa sin darme cuenta de que había mas vida detrás de ella. Me hiciste creer que el amor existía e incluso, me hiciste replantearme qué había hecho tan bien para que la vida me hubiera puesto a alguien como tú en mi camino. Me hiciste creer que valías más que todo.

Y al final siempre me quedo estancada en el pasado, preguntándome en qué he fallado esta vez y todos esos 'y si' que se me vienen a la cabeza de qué podría haber hecho mejor y si con ello ahora esto no estaría así. Así de roto, de perdido. De acabado. 
Y te juro que no he querido que me entrara en la cabeza, que he seguido con esta puta venda creyendo que esto solo eran baches y que cuando tuviera mi oportunidad, podría demostrarle al mundo que igual que nos lo propusimos aquel día, habíamos conseguido batir absolutamente todo con tal de acabar juntas. Pero no tiene sentido que luche por algo que es cosa de dos. Por algo que en el fondo sé que a ti ya no te importa. Porque no.

Y ahora no sé que voy a hacer, después de todo, llevo meses creyendo que serías mi futuro, que un puto día estaríamos aquí, en mi casa, riéndonos de la vida y de todo lo que hemos pasado y todavía nos quede por pasar. No sé si me levantaré una mañana y me auto convenceré de que eres lo peor que ha podido pasarme o que no me mereces para así, al menos, pensar que esto se fue a la mierda porque tú quisiste que fuera así. Que no pudimos terminar de ser porque no te dio la puta gana de seguir luchando por mi. Que tomaste el camino fácil de dejar de sentir para que las cosas no dolieran y me dejaste a mi en medio de todo esto con todas y cada una de las responsabilidades que implicaban quererte, después de prometerme que jamás te irías. Así que no, no sé que va a ser ahora de mi sin ti. No sé si reiré de la misma forma, de hecho, ni siquiera sé si volveré a hacerlo. Porque nunca te diste cuenta de todo lo que llegaste a cambiar a este desastre. Nunca fuiste consciente de todo lo que habría sido capaz de hacer por ti.
Pero supongo que ahora que mas da, si tengo que irme, y no precisamente porque quiera. Supongo que me voy porque considero que es lo que quieres tú, y si no es lo que quieres es, al menos, lo que te mereces después de tantos meses. Esta vez me voy sin volver la vista atrás por si sigues esperando (o dándolo a entender) o pidiéndome que me quede, o al menos esa es la intención. Tampoco sé qué pasará mañana, quien sabe, igual esta vez si que salgo de esta, no sé. Pero ahora, hoy por hoy, aunque me duela lo más grande, aunque crea que esto es lo más difícil que he tenido que hacer en mi vida, te digo adiós. Ni un 'hasta luego,' ni siquiera un 'ya nos veremos'. Esta vez te digo adiós esperando, a pesar de todo, que seas feliz, aunque dude que nadie vaya a hacer por ti lo que llegué a hacer yo. Aunque crea que nadie vaya a esperar ni soportar todo lo que yo. Ni mucho menos, sabiendo, a ciencia cierta, que nadie, absolutamente nadie, va a quererte como sé que lo hice y haré yo; aunque yo lo haga toda la vida. Y esperando que me dejes serlo a mi también, ya sabes, feliz, sin ti. 

sábado, 7 de marzo de 2015

su sonrisa está perdida.

Vuelvo a estar aquí parada, en el mismo sitio en el que nos despedimos esa última vez, sí, la definitiva. Sigo aquí esperando, sin saber por qué, que por alguna estúpida razón vuelvas igual que lo he hecho yo. Creyendo, aunque sepa que no, que todavía hay algo aquí que no nos permite seguir, creer que esto fue real y que todas esas promesas de que podríamos con el mundo estando juntos, llegarán a cumplirse. Y ya no me queda nada que pensar, mi cabeza lleva meses dándole vueltas a algo que, por más que quiera, no avanza. No puede ser. Y no porque no te quiera o porque, según dices, no me quieras tú. Sino porque simplemente no puede ser. Sí, así de sencillo y jodido es el mundo y el amor. Que alguien puede llegar a tu vida y acabar siendo ella, pero no te avisan de que quizás, por circunstancias, lo vuestro no puede ser. Que el amor a veces no lo es todo, por no decir casi nunca. Pero qué tonta fui, que yo pensaba que solo bastaba con querernos para que esto pudiera ser.

Y está sonando otra vez tu puta canción y vuelvo a ver la pantalla borrosa. Vuelven a caer todos esos recuerdos, ya sabes, esos que yo misma escondí prometiéndome que no volvería a llorar por ti, por esto. Y ya no sé qué hacer. Te juro que intento olvidarte, pero por alguna extraña razón el mundo, mi mente o este jodido y roto corazón luchan cada día porque nunca termines de salir de mi vida. Por seguir creyendo en las mil oportunidades que nos merecemos, o que te mereces tú. Por volver a ser feliz, o bueno, felices. Por no dejar que nos convirtamos en recuerdos.

Y no sé si es que llevo dos copas de más, si la vida hoy me parece menos vida porque no te tengo o porque sencillamente me apetece volver a gritarle al mundo que fuiste y siempre serás lo mejor que me ha pasado. Que dedicaré letras, sonreiré y puede que incluso vuelva a enamorarme, pero nunca igual. Nunca como contigo. Así que sí, estoy aquí sentada, en aquel banco. Otra vez. Esperando sin esperar. Buscando sin saber si quiero encontrarte. Con la cabeza hecha un lío pidiéndole al tiempo que pase rápido para que los días vuelvan a ser días, contigo o sin ti.

Pero bueno, también te digo que igual que hoy estoy aquí diciendo todo esto, te digo que mañana cuando me levante con la resaca y mil hojas en sucio escribiendo sobre todo esto que siento, miraré nuestra foto y pensaré que aunque me rompieras de aquella forma y te recuerde cada puto día de mi vida; pienso sonreirle a ésta y pensar en mi. Cumplir aquella promesa que te hice, la de que iba a estar bien, y por si algo faltara, aprender a vivir sin ti. Porque como bien me enseñaste; puedes sentir que lo haces, pero nunca nadie muere por amor.