Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

domingo, 18 de enero de 2015

Aviso, la página 721 de 1233 tiene la esquina doblada.

Esta tarde he abierto el libro que hay de nuestra historia. El mismo que guardas en el cajón lo más profundo posible para no volver a hacerte daño. Lo he abierto y he leído absolutamente todas las páginas, incluso las de nuestro inesperado final.
Eramos esa promesa, esa pareja de superación constante. Eramos esas ganas de luchar por ser felices estando juntos. En fin, eramos. Y de la noche a la mañana tus ganas, o las mías, no sé ya; desaparecieron. Y como bien comprobamos, era algo demasiado pesado para llevar uno solo.

Esta tarde he vuelto a recordar esa sonrisa que tenías y la forma en la que me enamoré perdidamente de ella. He visto todas esas fotos y la forma en la que me mirabas al principio de todo esto. Y también he recordado como lo hice yo al final. Y qué pena, que llegáramos a tocar el cielo juntos, y luego se nos metiera en la cabeza caer sin paracaídas.

He doblado todas las esquinas de los días más especiales, aunque me los sepa de memoria. Porque sí, porque me gusta auto destruirme viendo cómo conseguiste ser el motivo de mi felicidad y como ahora, me he quedado sin nada. Bueno sí, con este puñado de recuerdos.

También he tachado todas esas frases que nos dijimos. Sí, aquellos 'te quiero' que se vieron, no tenían que ser tan sinceros si no pudimos mantenerlos o demostrarlos. Y no es que no te quisiera de verdad, es que creo que cuando quieres a alguien tantísimo como decíamos, hay que demostrarlo cada segundo de cada día hasta el final. En teoría esas cosas deben salir solas, ¿no? Aquí no vale eso de decir que sientes demasiado y luego no demostrar que es cierto. No es justo decir que das la vida por alguien cuando luego eres tú quien se la arruina.
Es, sencillamente, que no creo que nos mereciéramos tantas palabrerías, sino hechos. Y lo repetiré mil millones de veces, que habría dado hasta lo que no tengo porque fueras feliz. Pero, ¿sabes cual es la diferencia? Que yo si que lo hice. Y no es decir que tú no, que seguramente lo harías a tu manera; es decir que yo no noté todas esas palabras que decías; al menos no ahora que lo veo todo desde otro punto de vista.

También admito que he subrayado todos esos 'te echo de menos' y aquellos tantísimos 'me queda un día menos para verte'. Admito que he suspirado demasiadas veces y que, para qué negarlo, ha caído alguna que otra lágrima. He vuelto a preguntarme por qué tuve que abrir el corazón de esa forma si estaba claro que solo sabría hacerme daño.
También te digo que he mirado la última página, en blanco, y he estado tentada a seguir escribiendo. He tenido ganas de saber cómo habríamos seguido. Si habríamos sido capaces de poder con todo esto o si, tarde o temprano, la magia se habría acabado.
He imaginado como sería mi vida ahora mismo si todavía te tuviera aquí. Estúpido, ¿a que sí?

Y al acabar, al releer de nuevo toda nuestra historia. Al reír y llorar con cada página y sonreír por seguir recordando todo aquello que está escrito... Joder, como te he echado de menos. Y ahora, estoy aquí parada escribiendo letras por ti de nuevo, con nuestra canción de fondo. Y pensándolo en frío, en caliente y en cualquiera de sus estados, tengo que decir que eres la historia más bonita de mi vida. Que todavía se me pone la piel de gallina al recordar el sonido de tu risa. Que, supongo, tenía que ser sincera conmigo misma y decir que siempre me harás falta. Que fuiste ese gran primer amor que tanto marca. Y que, no sé, quizás te quiera toda la vida.

O igual sólo quería decirte que esta tarde he abierto el libro de nuestra historia,
otra vez.