Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Nos espero.

Me duelen los oídos de escuchar a la gente decirme que ya no me quieres. Que al final he sido la idiota que se ha quedado aquí esperando un final feliz cuando solo hemos llegado al final. He perdido. Te he perdido. Me he perdido.
Ahora tengo un puñado de cartas en las que te pregunto qué nos pasó. Si fue por mi, por ti o por el tiempo. Si esto es cosa del destino o ha sido la vida que una vez más parece que se ríe de nosotros. Tengo cartas que no tengo cojones de enviar. A estas alturas me da miedo saber la verdad aunque la esté viendo. Qué estúpido. Lo nuestro. Y qué verdad esa frase que dice "estaba claro, ¿quien iba a quedarse con alguien como yo?"

Desde que cerraste la puerta me ha dolido cada segundo que no has estado. He escuchado como se iban rompiendo todos los trozos y al final he acabado saltando yo al abismo por miedo a que éste me tirara a mi. Y ahora que estoy cayendo se me viene a la mente tu sonrisa. Joder, qué bonita era, ¿eh? He recordado tu mirada y los silencios que se creaban después de uno de tus 'te quiero'. Mi sonrisa y tus cosquillas. Nos he echado de menos. Y sigo cayendo. No sé cuándo cojones va a parar este dolor porque no sé si quiero dejar de recordarte. Fueron pocos meses, pero me cambiaste la vida, joder. Yo, que me metí en este túnel por miedo a volver al pasado y ahora resulta que me he enganchado a algo que, por lo que dicen, no me hace bien.
Se repite la historia.
La mía, no la nuestra.
Esto siempre va de mi y de mis planes. Los que nunca cumplo.
Sigo cayendo en las trampas de la vida a sabiendas de que conozco las piedras que valen la pena y las que la dan. Y me da pena, siempre le cojo cariño a la equivocada. Y tropiezo. Conmigo misma. Y contigo. O con quien me toque.

Ahora escribo letras por ti, quién lo diría. Ahora lloro tu ausencia cuando el día que nos conocimos me llamaste idiota por vivir en el pasado. Supongo que es mas fácil recordar el pasado que enfrentarse al futuro. Supongo, no sé, que metí la cabeza en algo que al final también le ha incumbido al corazón. 
Esta vez no voy a pedir perdón por haber sido yo. Ni siquiera voy a esperar que lo des tú.
Esto ha pasado porque tenía que pasar. Aunque me duela. Aunque me pase meses cayendo por este precipicio cuando esperé que estuvieras tú de mi mano. Aun así, y pese a todo, te espero. Te espero porque esperarte implica esperarme a mi para recuperar esa parte de mi corazón que te llevaste, y la echo en falta. Te espero para decirte, "¿ves? te dije que valdría la pena". Te espero para demostrarle a la vida que ya pueden pasar mil años, que mi último día quiero pasarlo contigo.

Mientras, haz tu vida, que seguiré esperando que seas feliz a sabiendas de que no volverás a ser lo que fuiste sin mi.

Huirnos.

Solo me apetece aislarme de todo y huir del dolor. 

Noto como vuelvo a romperme y esta vez no tengo a nadie a mi alrededor para poder culparle. ¿Soy yo? ¿Me estoy rompiendo? Al final va a ser verdad y soy mi propio enemigo. 

Me he pasado la vida culpando a los demás de los cuchillos y ahora resulta que me los clavaba yo. Y solo me sale llorar. De rabia. De pena. De impotencia. No sé. 

Solo sé que me quiero y no quiero quererme, o al revés. He perdido la cuenta de los días que digo que sonrío y es mentira, de los que lo hago de verdad y de los que ni se me pasa por la cabeza hacerlo, y me hago un lío. 

No sé qué quiero, o a quién. En teoría he pasado página y el otro día volví a quedarme dormida pensando en ti. Y me levanté pensando en otro. ¿Tu me entiendes? Porque yo no. 

Y no hago más que ver películas de amor que desearía que fuera mi vida y lo único que hago es subir unas expectativas a las que nadie nunca volverá a llegar. Ni siquiera yo. 

Así que me estoy perdiendo, o lo que quedaba de mi. 

No sé si agradecerte que te fueras o llorarte porque a pesar de todo no quisieras quedarte. La teoría me la sé, pero qué jodido es llevarlo a la práctica. Y te quiero. Pero no sé de qué manera. Y vaya lío. De ti. De mi. Y otra vez de mi. En vez de poemas parece que escribo libros contando una y otra vez lo mismo sin llegar nunca al final, porque no tenemos. O no quiero verlo. Después de todo, dicen que cuando no quieres asumir algo no abres los ojos, y los míos tienen la venda tan apretada que tampoco me importa imaginar el mundo y obviar la realidad, total, sé que fuera está lo peor. Y no estás tú. No vuelves. No quieres. Y yo así no puedo. 

Porque no se puede seguir sin alguien que era, es y será siempre tu vida. 

sábado, 7 de noviembre de 2015

Inmortal.

Está sonando otra canción que me recuerda a ti. Que habla de lo nuestro. Lo que tuvimos y que, cojones, no sé cómo, sabe explicar como me hiciste sentir. Con lo que me costó a mi encontrar palabras para explicar todo este dolor y la misma alegría que me diste. Toda esa felicidad. Y alguien que ni conozco ha conseguido contarlo en apenas cuatro minutos. Y luego dicen que la música no salva vidas. Idiotas.

Así que he subido el volumen y me he quedado callada, dejando que todos esos sentimientos salieran solos. Toda la rabia y los te quiero que se quedaron con ganas de salir. Y no he llorado. Es más, he pensado que era absurdo seguir llorando por algo que ya ni siquiera quiero ya. No, no hablo de ti. A ti te quiero. No como te quise ni tampoco como te querré siempre, pero te quiero, que es más de lo que esperabas tú y menos de lo que creí que sentiría. Pero qué mas da.
En realidad lo pienso y no sé por qué sigo escribiendo por esto. Será que me gusta pensar que fui feliz. Porque lo fui. A pesar de todo. Y no te creas, pero a veces me da rabia pensar que tienes total libertad para presumir de ello. De ser la que lo consiguió. De haber sido conmigo después de todo. Porque han pasado demasiadas cosas, ¿verdad? Y ahora escribo esto como si me estuviera dirigiendo a ti cuando sé que a ti estas cosas ya no te van. Ni las leerás, pero qué quieres, hoy me ha dado por echar la vista atrás. Igual mañana planeo donde viviré y cuantas tarrinas de helado me compraré para esas noches como las que me hiciste pasar tú. No sé. Son días y días, y no voy a excusarme, tampoco tengo problema en decir que hoy me he acordado de ti, es lo que tiene haber sido lo que fuiste, digo yo. Tampoco voy a mentirte, no me molesta. Hace mucho que acepté que las cosas pasan por alguna razón y aunque no lo diga, sé por qué me pasaste tú. Y qué bonito, ¿eh? La vida. O como era ésta cuando tú y yo estábamos juntos. Míralo, ya estoy sonriendo otra vez, pero joder, no puedo evitarlo, ¿no se supone que hay que sonreír por lo bueno que has tenido por mucho que ya no esté? Que, señores, sí sí, todos vosotros que estáis leyendo esto; hay que quedarse con lo mejor de cada persona. Con los abrazos. Los besos. Los te quiero. Las miradas. Las noches en vela y las sonrisas al pensar en la forma en la que se ríe. Con todo. Lo bueno. Que guardando rencor solo conseguimos consumirnos a nosotros mismos y para eso ya está la vida, y el tiempo.

Ahora vuelvo a dirigirme a ti. Porque sin querer he puesto nuestra canción en repetir. Y he de decirte, (ex)amor, que, como habrás comprobado, no mentí cuando dije que pese a todo quería que fueras feliz. Que lo siento, por volver a hablar de ti, pero no me escondo, es tontería negar cosas que forman parte de lo que somos y de lo que siempre seremos. En pasado, presente o futuro, ¿no crees?

Hoy bajaré al banco de siempre, miraré el mismo paisaje, pensaré en la vida y puede que hasta me ría, pero el último cigarrillo que fume, ira por ti.


domingo, 25 de octubre de 2015

Vamos de la mano.

Me han hecho falta mil caídas para levantarme y darme cuenta de que no quiero seguir jugando a esto. Que a mi las idas y venidas ya no me van, hace mucho que empecé a tomarme esto más en serio; demasiado quizás. Así que he optado por apartar la piedra y buscar mas razones para estar bien, que las cosas que me harán mierda ya se encargaran de llegar solas, como siempre. Y a lo tonto le encontré, aunque realmente siempre había estado aquí. Con esas pequeñas manías que al final conseguían sacarme una sonrisa cada día. Y en realidad no tengo palabras para explicar esto porque es mas grande que nosotros. Que es...mágico. Sí, aunque suene cursi. 

Y ahora solo tengo vicio a unos besos sin haber esperado que alguien llegara hacerme adicta a algo que no fuera el dolor. ¿Lo entiendes? Y estoy en uno de esos momentos de la vida que sabes que eres feliz, o lo intuyes, o igual ni lo sabes pero solo esperas que esa sensación no acabe nunca. Ya sabes que a mi hablar de futuro no me va, pero ojalá seas ese alguien con quien me despierte cada mañana, teniendo cuarenta años y sigas diciéndome que estoy preciosa incluso al despertar. Ojalá al recordar esta etapa te siga teniendo a ti delante y me recuerdes lo patosa que soy cocinando y la de veces que me salvaste la vida con un abrazo cuando el mundo se me vino encima. Ojalá no me digas nunca ese 'siempre' que tanto gafa y te preocupes por cumplirlo de verdad. Ojalá seas el resto de mi vida un presente perfecto. Con tiempos pasados y futuros llenos de 'sí' a cualquier '¿capaz?'. Y que sigan sin entendernos. Sin entender esto que tenemos. Que siempre han dicho que las locuras son la base de la felicidad y tú eres la mía. Esa suerte. El trébol de cuatro hojas roto y unido a la vez, ya me entiendes. Vosotros no, él Que me entienda él que con eso me basta. Como lo hace con solo mirarme. Como es capaz de curar todas las heridas. Como solo sabe hacerlo él.

Y es que yo hace mucho que desistí de mi idea de encontrar a alguien mejor, y qué bien hice, porque os aseguro que cuando no se busca, es cuando se encuentra. 

domingo, 30 de agosto de 2015

Déjame verte despertar

Ayer me preguntaron por qué después de casi tres años, todavía sonrío al pensar en aquel verano y en lo que fuimos. Me preguntaron por qué seguía diciendo que habías sido lo mejor que me había pasado si después de ti habían llegado muchos más. Y solo pude decir lo de siempre.

"Porque cuando le vi despertar aquella mañana después de mil polvos la noche anterior y con el pelo alocado, seguía pareciéndome el tío mas perfecto del mundo, incluso con los ojos cerrados"

Y era verdad. Creo que poca gente en la vida tiene la suerte de querer como yo te quise a ti. A sabiendas de que nos saldría mal. Teniendo la certeza de que aunque te dejara ir una parte de mi se iría contigo y contando, por supuesto, con que nadie sabría hacerme feliz de esa forma tan peculiar.
Pero te dejé ir. Porque decían que si quieres a alguien debes dejarlo marchar, y maldito el momento en el que alguien inventó esa puta frase y yo tuve que corroborarla. Maldito el momento en el que nos dejamos vencer por el tiempo cuando llevábamos luchando años luz y nos quedaba cruzar el puto túnel cogidos de la mano. Y maldito el momento en el que me soltaste y caímos en el precipicio del olvido, sabiendo que no pasaría una noche en la que no nos pensáramos antes de ir a dormir. Aunque estuviéramos abrazando otras heridas y mordiendo otra sonrisa. Aun así.

Y sé que no sirvieron de nada mis lágrimas. Que a ti ya no te quedaban ganas de quedarte despierto toda la noche para ver un nuevo amanecer conmigo. Que no querías que fuera yo quien mordiera ese labio o quien simplemente te mirara mientras caminabas por nuestra, bueno, tú habitación. O quizás sí pero no estabas dispuesto a pagar el precio de la duda de que volviera a salirnos mal. Y esa vez no me perdí, te perdí a ti. A tus besos de buenos días y a tus abrazos de buenas noches. A tus "no tardes porque voy a echarte de menos" y esos besos en mitad de la noche mientras creías que dormía.
Perdí la inocencia de creer que seríamos eternos, no leyenda. Y aun así, después de perder todo, me quedé sentada en ese banco, ¿recuerdas? Donde me pediste que fuéramos siempre nosotros sin importar que dijera el mundo cuando a mi me estaba costando avanzar. Me quedé parada mirando ese autobús sabiendo que volvería a perderlo mil días más con tal de un "y si.." más a tu lado.

Así  que sí, todavía sonrío al pensar en aquel verano, porque aunque te perdiera después de todo, nadie, nunca, podrá quitarme el hecho de que te tuve. Y sé que pocas podrán volver a tenerte como lo hice yo. Y, qué quieres que te diga amor, pero para mi eso es una gran victoria.
Recuérdame, aunque sé que lo harás, después de todo, la vida está hecha de buenos momentos y sé que yo soy el mejor de ellos.

domingo, 14 de junio de 2015

Lo último por ti y lo primero que hago por mi.

Esta mañana me he levantado y, extrañamente, no he deseado que estuvieras aquí. He querido no querer y no he querido. He sonreído al mirar el móvil y no he esperado un mensaje tuyo. Esta mañana no he llorado. He pensado en mí.

Y es que al final el tiempo ha hecho su efecto y he entendido que la vida que tengo solo es mía y de quien yo quiera que forme parte de ella, no tú, que quisiste robármela. Que, joder, te di la mano y por poco te llevas el brazo. No te culpo, sé que en parte siempre será culpa mía por no saber decir que no. Por no saber o no querer parar, hasta ahora. Y no niego que no dolieras o que no hicieras feliz, pero en este tiempo he aprendido a quererme como tú decías hacer y no demostrabas. Me he querido por ser como soy y he estado orgullosa de ello. He reído, y no gracias a ti. Y has pasado de ser el libro de mi vida a una simple hoja más. A un capítulo que tiene más tinta corrida que buenos recuerdos escritos. Tampoco te culpo por ello, uno quiere como puede, no como desea, aunque yo te deseara a ti.

Esta mañana ha sonado nuestra canción y no me has hecho falta y es que, como dice El Canto del Loco “no te echaré de menos en Septiembre”. Y eso que todavía no ha llegado verano.

Hoy me he tumbado en el sofá y no has sido el título del periódico diario de mi vida. Por ser, no has sido ni los chistes malos del final. Y he visto que recordar no implica sentir, cosa en la que he estado muy confundida durante este tiempo. Tampoco te echaba de menos a ti, sino a lo que fuimos que, para que negarlo, me hizo feliz; pero también supo cómo joderme la vida. Y ahora que te he echado después de haberte ido, que he borrado todas tus huellas de mi cuerpo y no he recordado lo que era esa sonrisa… Ahora disfruto un poquito más. De la vida. De los días. De mi misma. Y sé que nada será lo mismo sin ti, pero por una vez eso ya no importa. No importa porque me he dado cuenta de que uno es lo que el otro quiere que sea. Te puse en el peldaño más alto de mi vida sin darme cuenta de que realmente hacía mucho que habías ido bajando uno a uno con cada falta que tenías. Y se ha roto la coraza que tenía contigo para que dejaras de ser mi debilidad, abriera los ojos y me diera cuenta de que realmente aquí importa que fuiste y que ya no serás, sin que duela.

Y te aseguro que ha llegado el día que tanto hemos estado esperando. Mi marcha o tu mancha borrada de nuestra, bueno, mi cama. Tu rastro por cada esquina y el maldito número que solo arruinaba días. Los lugares a los que nunca llegamos a ir y todas las veces que planeamos los días de verano. Se han borrado porque realmente nunca existieron. Y me ha costado, pero he salido del maldito pozo que, supongo, caí pensando que era el cielo. Y es que una vez leí que nunca hay que ser la musa de un escritor porque te utilizará para escribir de ti y cuando no le provoques dolor ni alegría, te echará de su vida; y creo que nos ha pasado eso. Que ya no dueles. Que no vienes ni vas. Que ya no haces falta de la forma de siempre. Que, supongo, dejaste de ser la musa y yo cambié la forma de escribir. Pero tampoco te culpo, hace mucho que solo me echo las culpas a mi de todo esto que ha pasado, aunque quizás no lo sea, pero qué más da ya. Si mi vida gira en torno a mi y la tuya tampoco sé. Y mantengo eso de que te querré siempre, pero tampoco especifiqué como lo haría, ¿o qué? 
Sigo con la tontería de desearte lo mejor, porque comentan que soy buena persona, aunque a veces lo dude bastante. Espero que no duela ver que alguien llega a hacerte más feliz que yo sabiendo que pocos podrán quererte como yo lo hice. Espero que sigamos así, felices. Cada uno por su camino pero continuando formando parte del mismo. 
Y ya no te escribo a ti, le escribo a la vida, al tiempo, por pedirme tranquilidad y ser capaz de comprender todo ahora. Los malditos por qué. Doy gracias por confiar en la suerte aunque siempre dijera que la mia fuiste tú. Por saber caer y aprender a levantarme de ello. Las estúpidas frases hechas que al final te ayudan a salir un poco más y que a la larga se hacen indispensables.

Le doy gracias a la cabeza, por mantenerme firme y al corazón por, pese a todo, haber luchado como un campeón aunque haya acabado tan roto. Y a ti, te doy las gracias por haber venido, dado, enseñado y haber cerrado la puerta al salir.

jueves, 7 de mayo de 2015

Te esperé pero no llegabas.

Espero que esta sea la última vez que te escriba, o sino, una de las últimas. Voy a dejarme de tonterías y voy a ser sincera. Vengo a llorarte, a cagarme en todo lo cagable diez mil millones de veces por haber acabado así y a echar mi mierda.

Porque...por más que lo pienso sigue sin entrarme en la cabeza que se haya acabado, sisi, de verdad. Como cuando ves una película y el final es inesperado y esperas un poco más de ella, pues igual. Hemos terminado antes de tiempo, con todos los contras aquí delante y una falta de confianza, sinceridad y cariño que creo, jamás pensé que nos faltaría. Y me agobio, te agobio y nos agobiamos. Y la rueda vuelve a la carga. Los sí. Los no. Los quizás y los malditos te quiero que se quedaron en absolutamente nada. Y ahora solo queda rabia. Pena. Nostalgia y miles de sueños que al final nunca llegaremos a cumplir. 
Estoy aquí, en el mismo sitio de siempre pero ya no te espero, esta vez soy yo la que se está marchando sin dejar la mirada atrás, porque encontrarte y no hacerlo va a dolerme lo mismo. Que has fallado de una forma que pensé que nunca harías, y estés o no, voy a sentirme vacía. Y no hay nada que mas me joda que ni tú seas ahora el remedio cuando causaste la enfermedad. Que no seas capaz de salvarme cuando fuiste quien me incitó a caer.

Que a quien se le ocurre regalarme vida y felicidad si luego ibas a quitármela. Y ya que hablamos de quitar te digo que una parte de mi se queda contigo así que te pido que por favor la cuides bien. No hace falta mucho, solo revisala de vez en cuando si no quieres que muera como, exageradamente digo, me mataste tú a mi.
Ahora me dispongo a llorarte, una noche, semana y mes más; porque sí, porque toda rutina al final siempre acaba siendo contigo, sin ti o por ti. Y mañana seguramente me levantaré y habré vuelto a soñar contigo, con tus besos y esa cara que, te juro por dios, es demasiado bebé; y me harás falta, otra vez. Y volveré a escribir por tu ausencia de nuevo como cada día sin que te des cuenta de que me estoy yendo, pero que realmente siempre quise estar aquí... Que contigo hablé de suerte porque lo fuiste, aunque solo fuera a temporadas.

Y te pido perdón por no aguantar lo suficiente, al final va a ser verdad que el tiempo lo puede todo, incluso rompernos... Te pido perdón por irme y sentir este dolor aquí incapaz de saciar ya por todo el daño que he pasado a lo largo de mi vida y que me ha ido consumiendo poco a poco. Te pido perdón, quizás, por quererte y por ello pedirte que me quisieras. Por esperar cosas de ti cuando igual ni las merecía. Perdona por ser siempre la parte débil de la relación y añadirte mis problemas a ti. Por todo lo mal que hice las cosas y supongo, por no haber podido cumplir eso de que te haría igual de feliz que tú a mi; y haber roto esa promesa de cumplir todos nuestros planes cuando llegara la hora. Perdona de nuevo por querer atarte a mi cuando te estabas ahogando con la cuerda. Y perdona por esperarte, cuando tú ya ni querías que estuviera ahí. Y te pido, a pesar de todo, que si quieres me olvides, me odies o me tengas tanto rencor que no quieras volver a saber en la vida de mi; pero sé feliz. Con todo y con nada a la vez. Sé feliz por ti y por lo que fuimos, que sabes que yo me quedo con lo mejor de ti y de esto. A pesar de todo. Te pido que hagas lo mismo y que si algún día me recuerdas no dudes ni un segundo que te quise más que a mi vida, a pesar de las consecuencias.

domingo, 26 de abril de 2015

No te vayas que yo tampoco me ire.

Voy a la deriva. Llevo días con la extraña sensación de que esto no es lo mismo, de que falto y faltas en algo que está cada vez más vacío, incluso de recuerdos. Y vengo a decirte que pese a todo te quiero, que te quise muchísimo y que sé que pase lo que pase te seguiré queriendo. Esa sonrisa que tienes no es tan fácil de olvidar y como te dije el otro día, si te vas no tienes ni la mas mínima idea de lo que me costaría olvidarte, de lo que dolería levantarme todos esos días sin esos buenos días tuyos que hacían que el día comenzara con el pie derecho y no izquierdo. Sin tus abrazos ni mis ataques de felicidad al pararme a mirar la vida y ver que te tenia a ti en la mia. Sin ti.
Pero he de decirte también que sé que he fallado mucho, demasiado quizás y que a veces una retirada a tiempo también es una victoria, y tú siempre fuiste ese premio que me dio la vida por luchar por todo lo que luché pero que creo, se ha oxidado demasiado. Te digo que pese a todo, espero que encuentres a ese alguien que sepa llenarte y que te merezca, que ya te adelanto que no creo que haya nadie en el mundo capaz de merecer a alguien como tú y que yo simplemente tuve suerte de tenerte, al menos, estos meses. Te pido que seas feliz y sigas manteniendo esa sonrisa que tanto me encanta y con todas estas ganas de seguir y de no saber si va a poder ser te digo que ante todo sabes que siempre iras tú. Que el café seguirá preparado a la misma hora de siempre y mis ganas de comerte a besos se quedarán conmigo. No me despido de ti porque sé que en el fondo nunca te iras de mi, ni yo de ti. Que lo nuestro no fue una historia más, fue la trilogia y hasta la pelicula. Fue algo nuestro, ya sabes, especial. Y para terminar pero sin querer hacerlo te digo que sé que esto que me has enseñado no pienso olvidarlo, que sé que volveremos a vernos y seguiré enamorada de esa forma que tienes de mirarme; y que cuando ese día llegue pienso estar preparada para dar lo mejor de mi por ti, por todos nuestros recuerdos y sobre todo, por todos los planes que hicimos y que pienso cumplir a tu lado.

lunes, 20 de abril de 2015

¿Volverías a querer volverlo a intentar?

El otro día me preguntaron como estaba y no supe qué responder. ¿Que se supone que hay que decir cuando sabes que has perdido algo que te ha hecho feliz y a la vez tanto daño? Porque no sé vosotros, pero yo no sé que sentir. Y me pongo a hacer esa absurda valanza del bien y el mal, de los pros y los contras y ni yo me aclaro. Porque sí, contras hay muchos pero a su vez creo que los pros pesan más; no sé, creo que por eso he seguido tanto tiempo aquí. Y hablo en pasado porque, sinceramente, no sé si todavía lo estoy. Si debería estar o si por el contrario, esperan que me vaya. Desde que se fue o me fui, le eché o me echó, no sé que pensar. De verdad que no. Y me siento a ratos tan perdida... Tan inutil con el mundo que a veces creo que lo mejor que he podido hacer es estar así, para dejarle ser feliz ya que se ve que yo no pude hacerlo, aunque a mi me hubiese llenado tantísimo estando tan lejos. A pesar de todo, quizás lo mejor es irse, o dejarle ir. Pero tío, luego me sale la vena egoísta y pienso que si le quiero (porque le quiero) debería seguir intentandolo, ¿no? Después de todo, igual que dicen que quien te falla una lo hace dos, quien te hace feliz una vez podrá hacerlo una segunda, ¿no? Y, ¿veis? Vuelve a salirme la vena gerrera, como estos meses atrás, aunque él no lo sepa. Porque sé que no sabe lo que he llorado todas esas noches sintiendome insuficiente como tampoco supo nunca lo mucho que le quise, tanto que no me quedaban palabras ya.
Así que os pido que a partir de ahora dejéis de preguntar porque no, no sé como estoy, ni como estaré, ni lo que quiero. De hecho creo que no tengo nada claro excepto lo esencial.
Que le quiero. Que le quise. Que le querré siempre. Sea como sea. Y que pase lo que pase las cartas están puestas encima de la mesa desde que todo esto empezó, y que yo sigo siendo el mismo peón del ajedrez y él mi rey. Que sigue pudiendo conmigo y que siempre (o al menos hasta ahora) decide él. Por mi. Por nosotros. Que después de todo yo no mentí cuando dije que era (lo mejor de) mi vida.

jueves, 16 de abril de 2015

¿Y si no te quiero como te quería?

¿Puede ser que haya dejado de quererte? Que este puto sentimiento que tanto me ha dado y que a su vez tanto me ha quitado, se haya ido. Despues de todo te aseguro que me dejó vacía, o llena de dolor, como quieras verlo.
Pero esta mañana me he levantado y no has sido mi primer pensamiento, ni el segundo. Has sido el tercero. Sí, la tercera cosa que he pensado nada más levantarme. ¿Te he bajado yo de categoría o lo hiciste tú entre tantas promesas rotas? Y no se, lo he pensado e igual ya no te quiero. O al menos, ya no te quiero como te quería. Ya no me desvivo ni tengo noches en vela echándote de menos. Ya no estás porque creo, y no te enfades, que nunca llegaste a estar del todo. O que viniste y te fuiste el mismo día, o semana.
Creo que ya no te quiero como te quería porque hace tiempo que no sonrío a la pantalla como lo hacía contigo. Porque a veces, cuando me paraba a pensarlo, no te incluía en mis planes de futuro...
Creo que simplemente me obligué a quererte por todo lo que habías sido, sin darme cuenta de que ni tú ni yo eramos ya aquellos niños sin miedo a quererse de lo roto que habíamos quedado. Creo que esperé que todo fuera como siempre y ahora, visto desde fuera ni siquiera estaba llamando a la puerta por la que entré aquella primera vez que me dijiste que me querías y que me había instalado en eso que tenías por corazón.
Y perdoname, por no haberlo visto antes. Por atarte cuando ni siquiera yo sabía con certeza si quería que te quedaras. Por pedirte cosas que creía que necesitaba, pero que visto ahora quizás tampoco me hacían tanta falta.

No sé, creo que te querré siempre, pero que nunca volverá a ser como aquellos días de verano en los que descubrir algo del otro significaba acercarse un poquito más. Creo que te querré siempre, pero de la misma forma que se quieren los recuerdos, a ratos, mientras no duelan.

viernes, 10 de abril de 2015

Mi nuevo comienzo.

Esta vez no me quedan palabras para explicar como me siento. No sé si es que he llegado al fondo de esto y me he dado cuenta de que no valía la pena estar así, o ahora que he puesto punto y final me queda toda la bajada hasta conseguir ver mi vida sin ti, que te juro, no me será fácil.

Que después de todo al final nos convertimos en recuerdos, y qué rabia, porque te dije que tuvieras cuidado. Aunque igual el problema fue que apretamos demasiado algo que ya estaba más que exprimido, no sé. Hemos fallado en tantas cosas que ni siquiera podría buscar un error, sino varios.

Y te quiero, no dudes ni un segundo que te quiero, porque es así; y posiblemente, hasta el momento, seas la persona que más haya querido en mi vida. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que mi mejor manera de ver cuanto quiero a una persona, es, irónicamente, viendo cómo escribo sobre ella; y contigo, que pena, que solo me salgan palabras de olvido. De ganas de estar bien por mi sin esperar que vuelvas y cambies mi vida, otra vez. Que quiero dejar de estar llena de recuerdos, y que sean tuyos. Así que aquí estoy de nuevo, pero esta vez con punto y final, no con comas. Sin segundas ni terceras partes. Sin ti. Sin ser. Sin nosotras.

Así que lo siento, por habernos fallado. Por no poder seguir creyendo en esto, que te juro, lo he intentado hasta no poder más. Me he vendado los ojos para pensar que todo daba igual siempre y cuando tú fueras mi final, pero he llegado a un punto en el que creo que igual estabas equivocada y no estábamos tan hechas para estar juntas.

Que, como ya te dije, nuestro tiempo pasó hace mucho sin dejarnos ver que no podríamos volver a ser lo que fuimos por mucho que quisiéramos querernos como aquella vez.

miércoles, 8 de abril de 2015

Un último favor.

Estoy perdida. Creyendo sin querer creer. Buscando motivos para seguir aquí cuando, en teoría, hace un par de semanas me sobrarban. Esperando a que llegue algo que me haga volver a creer en esto y pensar que realmente aun no estamos perdidos del todo, que las oportunidades sirven siempre y cuando vayan a aprovecharse. Pero, te juro, me veo tan rota... Que me acostumbré a tenerte y ahora que te has ido no veas la falta que haces; porque te has ido, ¿no? O sino, lo estás haciendo mientras escribo. Estás cerrando la puerta flojo y despacio para que no se note, pero ya te digo que te equivocas. Que fuiste ese pilar, ese apoyo y esa rutina de tener a alguien que buscaba verme feliz cada día, y que encima lo conseguía. Y no sé qué hacer con todo esto que vivimos, con cada una de las promesas que nos hicimos y todas las sonrisas que sacaste. Que, joder, no paro de preguntarme cómo hemos llegado hasta aquí cuando lo único que queríamos era querernos sin importar el mundo. 

Y ahora, después de cada lágrima y de ver que no soy capaz de hacer que nadie se quede pese a mis errores que, como te dije, no iban a ser pocos; ahora, espero que a pesar de todo, seas feliz, que ya sabes que siempre pensé que te lo merecías más que nadie. Ya sabes que a mi las despedidas no me gustan, que siempre me quedo con cosas por decir y más contigo, que te miraba a los ojos y se me olvidaban las palabras o se me hacían insuficientes a la hora de decirte lo que te quería. Pero ya que me voy porque te vas, o que te vas y me quedo aquí parada viendo como lo haces creo que al menos te debo esto, ya que no he sido capaz de darte otras tantas cosas que eran más fundamentales. 

Así que sí, espero que seas feliz. Que encuentres a tu verdadera mitad ya que se ve que no era yo. Que luches por cada uno de tus sueños como siempre te insistí. Que sonrías. Que llores y sea de alegría. Que busques ese camino, ya sabes, el de los sueños cumplidos. Y ten en cuenta que, como bien me dijeron una vez, deja en tu vida solo a las personas que vayan a saber quererte siempre, no un par de meses. Deja solo a la gente que te demuestre las cosas día a día, que ya sabes el hincapié que hicimos siempre en eso. Deja solo a quien te merezca, que te aseguro, es muy poca gente. A quien te cuide y busque vuestra felicidad, no la suya. Ni la tuya. La vuestra. Que es cosa de dos, ¿verdad? Y por favor, sobre todo quiérete. Pero hazlo de verdad. Quiérete como poca gente quiere hoy en día. Quiérete por todo lo que eres que te aseguro no es poco. Quiérete por esa sonrisa que te sale cada vez que intentas aparentar que algo no te jode cuando sé que sí. Quiérete por tus manías y enfados. Por tus buenos días inesperados. Por tus abrazos. Quiérete por esas ganas de ser feliz que te dan y que creo, deberías exprimir un poco más y hacerlas mas duraderas.

Quiérete. Así. Por todo y por nada. Cada día del resto de tu vida. Cada día del que, pensé formar parte hasta el último aliento. Que ahora te toca hacerlo por ti, sin nadie. Y cuando lo consigas no dudes ni un segundo que estaré donde menos lo esperas estando orgullosa de ti por haberte visto crecer, vivir y acabar siendo lo suficientemente fuerte como para poder con las putas injusticias de este mundo, y ser feliz.

miércoles, 1 de abril de 2015

Ya te dije que sin ti, yo no.

¿Alguno creéis en el destino? Yo os juro que pensaba que la vida era solo, vida; días que pasan a lo largo de un tiempo en el que se supone que nunca aprendes en cierto modo, como vivirla pero que aun así se intenta. Que forma parte de subidas y bajadas, de errores y aciertos que a la larga solo serán experiencias. Pero llegó y tío, hizo que la vida la viera diferente, no sé, bonita.

Y pongo la mano en el fuego diciendo que ha llegado para cambiarmela. Para empezar a creer en los 'para siempre' y en los 'podemos con esto siempre que estemos juntas'. Yo, que era un puto desastre que solo sabia odiar al mundo por sentir que nadie era capaz de quererla por como es. Que creía en los monstruos pero no en los cuentos de hadas. Que, tío, para mi la vida era una botella de ron en cualquier bar, no un paseo por la playa agarrada de su mano. Y vino, con esa sonrisa que parecía que cambiaba el mundo y joder, el mío si que lo cambió.

Yo tampoco buscaba enamorarme pero con esa sonrisa ¿cómo cojones no iba a hacerlo? Si cualquier cosa que diga de ella no será nada comparado con la realidad. Que, os juro, la perfección existe y ha ido a parar a mi camino. Con esas curvas en las que, si pudiera, derraparía toda la vida. Con esos ojos en los que hasta me veo mas guapa reflejada en ellos. Con, yo que sé, con ella, en sí. 
Si es que me faltan palabras y sobra tiempo para explicar todo esto que siento. Ni mariposas ni mierdas, lo que tengo yo al tocar esos labios es el paraíso. Es vida. Sí. Vida. Lo que me regala con solo darme los buenos días a base de besos. Lo que hace que se levante cada mañana y pasee por casa desnuda, sí tío, así, sin problema alguno. Que me deja ver hasta los lunares de los sitios mas remotos de su cuerpo y reírse cuando paso mis manos por sus costillas, ya sabes, por las cosquillas.

Es, no sé, esa parte de mi que no sabia que tenia, que faltaba; y que gracias a ella he llenado por completo.

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿saldré de esta o saldremos de esta?

Si te soy sincera ya no sé que esperar de ti, o de esto. He seguido esperando a que cambiaras y demostraras eso de que me querías demasiado como para perderme y ha sido en vano porque sabes que en realidad no tengo cojones de irme. De mirar mi futuro y no verte en él. De borrarte del mapa.

Y ya no sé que tipo de decisiones tengo que tomar, sabiendo lo que sé y sintiendo lo que siento; y lo pienso y esto siempre es un puto circulo del que no soy capaz de salir, y en cierto no es que no pueda, es que en realidad tampoco quiero hacerlo. Porque, ¿sabes cuál es la diferencia entre tú y yo en esto? Que yo cuando te digo que te quiero, lo digo en serio. Que cuando digo que eres tú o nadie más, es porque es cierto. No sé, que pueden aparecer mil que incluso parezca que son mejores que tú, que sé que te seguiría eligiendo a ti.

Así que supongo que vuelvo a estar perdida en todo esto, sin saber siquiera si quiero que me encuentres o utilizar tu pasotismo para pasar esta puta página, o incluso quemar el libro. Sin saber si esperar algo que en el fondo creo que no va a pasar nunca o echarle cojones y levantarme cada día pensando que eres lo peor que ha podido pasarme, sabiendo que es mentira. No sé, supongo que estoy partida en dos: lo que debo y lo que quiero hacer, y me paro a pensarlo... y qué pena eh, todo lo que nos prometimos y la manera tan bonita que hemos tenido de romper todo esto una y otra vez sin querer darnos cuenta de que una vez que algo se rompe, ya no vuelve a ser lo que era ni a quedar igual.
Aunque lo intentes.
Aunque lo intente.
Ni el tiempo.
Ni las ganas.
Ni siquiera nosotros pudimos hacer que volviéramos a ser uno,
al menos no de esa forma,
como aquella primera vez.

domingo, 8 de marzo de 2015

Supongo que esta vez sí, adiós.

Podría hablarte desde el rencor o la nostalgia que creo, a estas alturas, te daría igual. Siempre me ha gustado hacer un drama de todo y con esto no voy a ser menos. No sé si vengo a darte las gracias por haberme hecho feliz o a echarte en cara que lo hicieras si luego ibas a causar todo este daño.
Pedir perdón después de hacer mil cosas sabiendo que harías daño no me sirve. No porque no te crea, sino porque creo que cuando quieres a alguien no se hacen las cosas que hiciste tú. Y jura y perjura que sí que me querías que hoy por hoy, ya no te creo. No por desconfianza, sino porque no te has preocupado en demostrarme ni un minuto que eso era cierto.
Es más fácil decir que quieres a alguien y que te espere mientras tú sigues haciendo tu vida, ¿eh? Y me da rabia, porque sé que yo misma te lo puse en bandeja. Puse el cartel luminoso y me paseé por todos lados diciendo que te quería pasara lo que pasara y quisiste aprovecharte de ello.

Tengo mil preguntas que, si te soy sincera, no sé si quiera si tendré el valor de decirte algún día. Por miedo. Miedo a saber la respuesta y que ésta siga haciéndome daño. Miedo a volver a caer y sentirme insuficiente. Miedo a volver a creer que no querré a nadie como a ti. Porque sí, ya que nos ponemos sinceras te diré que creo que no querré a nadie de la forma que te quise a ti; tanto para bien como para mal. Que las relaciones a distancia ya se han acabado para mi, y el darlo todo por alguien cuando siento que soy un cero a la izquierda en su vida, también. Porque igual que me hiciste ver lo que era que te quisieran, también me diste esa grandiosa oportunidad de ver lo que se siente cuando notas que estás perdiendo a lo que crees que es el amor de tu vida. Me has hecho sentir esa puta punzada en el pecho, sí, aunque suene exagerado, la puta punzada en el corazón. Me has hecho creer que el tiempo se paraba y que no había nada más bonito que esa sonrisa sin darme cuenta de que había mas vida detrás de ella. Me hiciste creer que el amor existía e incluso, me hiciste replantearme qué había hecho tan bien para que la vida me hubiera puesto a alguien como tú en mi camino. Me hiciste creer que valías más que todo.

Y al final siempre me quedo estancada en el pasado, preguntándome en qué he fallado esta vez y todos esos 'y si' que se me vienen a la cabeza de qué podría haber hecho mejor y si con ello ahora esto no estaría así. Así de roto, de perdido. De acabado. 
Y te juro que no he querido que me entrara en la cabeza, que he seguido con esta puta venda creyendo que esto solo eran baches y que cuando tuviera mi oportunidad, podría demostrarle al mundo que igual que nos lo propusimos aquel día, habíamos conseguido batir absolutamente todo con tal de acabar juntas. Pero no tiene sentido que luche por algo que es cosa de dos. Por algo que en el fondo sé que a ti ya no te importa. Porque no.

Y ahora no sé que voy a hacer, después de todo, llevo meses creyendo que serías mi futuro, que un puto día estaríamos aquí, en mi casa, riéndonos de la vida y de todo lo que hemos pasado y todavía nos quede por pasar. No sé si me levantaré una mañana y me auto convenceré de que eres lo peor que ha podido pasarme o que no me mereces para así, al menos, pensar que esto se fue a la mierda porque tú quisiste que fuera así. Que no pudimos terminar de ser porque no te dio la puta gana de seguir luchando por mi. Que tomaste el camino fácil de dejar de sentir para que las cosas no dolieran y me dejaste a mi en medio de todo esto con todas y cada una de las responsabilidades que implicaban quererte, después de prometerme que jamás te irías. Así que no, no sé que va a ser ahora de mi sin ti. No sé si reiré de la misma forma, de hecho, ni siquiera sé si volveré a hacerlo. Porque nunca te diste cuenta de todo lo que llegaste a cambiar a este desastre. Nunca fuiste consciente de todo lo que habría sido capaz de hacer por ti.
Pero supongo que ahora que mas da, si tengo que irme, y no precisamente porque quiera. Supongo que me voy porque considero que es lo que quieres tú, y si no es lo que quieres es, al menos, lo que te mereces después de tantos meses. Esta vez me voy sin volver la vista atrás por si sigues esperando (o dándolo a entender) o pidiéndome que me quede, o al menos esa es la intención. Tampoco sé qué pasará mañana, quien sabe, igual esta vez si que salgo de esta, no sé. Pero ahora, hoy por hoy, aunque me duela lo más grande, aunque crea que esto es lo más difícil que he tenido que hacer en mi vida, te digo adiós. Ni un 'hasta luego,' ni siquiera un 'ya nos veremos'. Esta vez te digo adiós esperando, a pesar de todo, que seas feliz, aunque dude que nadie vaya a hacer por ti lo que llegué a hacer yo. Aunque crea que nadie vaya a esperar ni soportar todo lo que yo. Ni mucho menos, sabiendo, a ciencia cierta, que nadie, absolutamente nadie, va a quererte como sé que lo hice y haré yo; aunque yo lo haga toda la vida. Y esperando que me dejes serlo a mi también, ya sabes, feliz, sin ti. 

sábado, 7 de marzo de 2015

su sonrisa está perdida.

Vuelvo a estar aquí parada, en el mismo sitio en el que nos despedimos esa última vez, sí, la definitiva. Sigo aquí esperando, sin saber por qué, que por alguna estúpida razón vuelvas igual que lo he hecho yo. Creyendo, aunque sepa que no, que todavía hay algo aquí que no nos permite seguir, creer que esto fue real y que todas esas promesas de que podríamos con el mundo estando juntos, llegarán a cumplirse. Y ya no me queda nada que pensar, mi cabeza lleva meses dándole vueltas a algo que, por más que quiera, no avanza. No puede ser. Y no porque no te quiera o porque, según dices, no me quieras tú. Sino porque simplemente no puede ser. Sí, así de sencillo y jodido es el mundo y el amor. Que alguien puede llegar a tu vida y acabar siendo ella, pero no te avisan de que quizás, por circunstancias, lo vuestro no puede ser. Que el amor a veces no lo es todo, por no decir casi nunca. Pero qué tonta fui, que yo pensaba que solo bastaba con querernos para que esto pudiera ser.

Y está sonando otra vez tu puta canción y vuelvo a ver la pantalla borrosa. Vuelven a caer todos esos recuerdos, ya sabes, esos que yo misma escondí prometiéndome que no volvería a llorar por ti, por esto. Y ya no sé qué hacer. Te juro que intento olvidarte, pero por alguna extraña razón el mundo, mi mente o este jodido y roto corazón luchan cada día porque nunca termines de salir de mi vida. Por seguir creyendo en las mil oportunidades que nos merecemos, o que te mereces tú. Por volver a ser feliz, o bueno, felices. Por no dejar que nos convirtamos en recuerdos.

Y no sé si es que llevo dos copas de más, si la vida hoy me parece menos vida porque no te tengo o porque sencillamente me apetece volver a gritarle al mundo que fuiste y siempre serás lo mejor que me ha pasado. Que dedicaré letras, sonreiré y puede que incluso vuelva a enamorarme, pero nunca igual. Nunca como contigo. Así que sí, estoy aquí sentada, en aquel banco. Otra vez. Esperando sin esperar. Buscando sin saber si quiero encontrarte. Con la cabeza hecha un lío pidiéndole al tiempo que pase rápido para que los días vuelvan a ser días, contigo o sin ti.

Pero bueno, también te digo que igual que hoy estoy aquí diciendo todo esto, te digo que mañana cuando me levante con la resaca y mil hojas en sucio escribiendo sobre todo esto que siento, miraré nuestra foto y pensaré que aunque me rompieras de aquella forma y te recuerde cada puto día de mi vida; pienso sonreirle a ésta y pensar en mi. Cumplir aquella promesa que te hice, la de que iba a estar bien, y por si algo faltara, aprender a vivir sin ti. Porque como bien me enseñaste; puedes sentir que lo haces, pero nunca nadie muere por amor.

sábado, 21 de febrero de 2015

"Que difícil es olvidar a alguien con quien olvidabas todo"

Escribir y borrar. Y es que desde hace tiempo ya ni siquiera sé cómo sentirme. Qué pensar. Qué sentir. Ni siquiera sé qué esperar de todo esto. De ti. De mi. De lo que casi llegamos a conseguir juntos. De aquel nada en el que nos convertimos y a su vez, de todos esos recuerdos que, no sé para ti, pero para mi llegaron a ser reales, a pesar de todo.

He caído demasiadas veces por esta mierda, bueno, mierda, llamemoslo así por no decir lo mejor que me ha pasado en la vida. Sí, mierda. Y es que echo de menos eso de venir a contar lo feliz que soy  a tu lado y no esta rutina de contar todos los segundos que llevo sin ti y lo muchísimo que echo de menos escuchar tu voz.
He caído y esta vez no vengo para decir que no volverá a pasar, mis palabras y promesas sobre pasar página dejaron de valer hace mucho. Y sí, me lo propongo, pero creo que no entendéis el hecho de que cuesta demasiado eso de seguir tu vida cuando te has acostumbrado a ser feliz gracias a alguien. Cuando llega alguien que te cambia la vida y te hace ver lo mejor de ésta. Y podéis decirme todo lo que queráis de que hay que ser feliz por una misma. Que no es bueno acostumbrarse a nadie y todas esas chorradas que os aprendéis de memoria para mentalizaros de que así todo ira bien, pero no es cierto. ¿Vais a compararme la felicidad de levantarse una mañana y verle dormido al otro lado de la cama con la felicidad de una misma? ¿Vais a decir que es lo mismo quererse a una misma que el hecho de que haya alguien que te repita cada día que eres lo mejor que le ha pasado? Que sí, que quererse no está mal, pero que te quieran... Joder, que te quieran por como eres y pase lo que pase es lo mejor del mundo. Es tener la seguridad de que si te caes, van a ayudarte a levantarte. Es poder ser tú sabiendo que siempre estará ahí.
Yo sentí eso. Yo tuve la sensación de que era el amor de mi vida. De que iba a ser la persona con la que iba a compartir mi mayores secretos y la que descubriría cada milímetro de mi, y se enamoraría de ellos; como me pasó a mi. Pensaba que igual que yo daba la vida por él, él sería capaz de darla por mi. Pero que jodidas las ilusiones que al final, para variar, he vuelto a ser yo la que se queda parada en la estación esperando a que llegue ese tren en el que va montado. El mismo en el que me monté aquel día, por casualidad, y me hizo conocer a lo mejor de mi vida. Nuestro tren.

Ahora solo quedan un puñado de recuerdos, miles de llamadas y todos esos te quiero que gritábamos al mundo para presumir de todo lo que nos queríamos. Todas esas promesas de que nada nos podría y las mil y una noches pensando como sería verte dormir. Ha quedado atrás las canciones, los planes de futuro y esos paseos por el parque. Los viajes solo por amor. Los abrazos en aquella estación de tren y la primera vez que le vi sonreír. Hemos dejado atrás eso de decir 'nosotros', eso de hablar en plural y sonreír cada puto día especial del mes, ya sabes, en el que empezó todo esto. Y sin embargo hemos querido quedarnos con todos esos errores que acabaron con lo mejor que tenía. Con las discusiones, los bajones y los agobios. Hemos preferido coger el camino fácil para así creer que no seguiríamos haciéndonos daño. ¿Y para qué? Si creo que desde que no te tengo las cosas duelen el doble. Mi habitación parece más grande y los días cada vez son mas largos. Si ya ni siquiera me apetece sonreír si no eres tú el motivo. Si las canciones ya no suenan igual y todas parece que hablan de tu marcha. De tus ganas de dejar de luchar por esto, por mi. De esa cobardía, la mia, de no pedirte que te quedaras un poco más, por si las moscas.

Así que bueno, sé que posiblemente ya nada te importe, pero por si acaso, vengo a decirte que aun recuerdo todo aquello. Que a pesar de todo me quedo con lo mejor de ti y de esto. Que como siempre dije, te quiero, te quise y te querré siempre, le pese a quien le pese. Y que aunque tenga que ser sin mi, espero que seas feliz. Pero quiero que tengas en cuenta que tengo la puerta encajada, ya sabes, por si te da por volver.

martes, 27 de enero de 2015

He vuelto.

Dicen que se me da demasiado bien eso de escribir y destapar por completo como me siento. Quizás por ello dejé de hacerlo. Ya ves, al final me pegaste eso del orgullo y no quise que vieras que todavía te necesitaba. Aunque en realidad ni siquiera sé si llegué a hacerlo bien. Pero lo pienso y creo que callada tampoco gano nada. Así que aquí me veis, he vuelto, y lo hago para decir lo que siento. Haga daño o no. Guste o no. O incluso siendo solo mi verdad. 

No os confundáis, no vengo con rencor ni tampoco con pena. He dejado de buscar motivos para odiar a alguien cuando considero que ha sido una parte fundamental en mi vida. Tampoco vengo para decir que ya no le necesito, quiero dejar de mentir y negar lo evidente.

He vuelto para empezar a ser sincera conmigo misma y demostrarme que pese a todo, si quiero puedo con ello.
He vuelto para dejar claro de antemano que le querré siempre, diga lo que diga y pase lo que pase. Que las cosas no hayan salido como esperaba no significa que ahora todo lo que haya vivido se quede en malos recuerdos. 
Sé que podría decir que no volveré a dedicarle ninguno de mis versos, pero eso no podría prometerlo ni en un millón de vidas; no después de haberle conocido. Simplemente vengo para decir que, sorprendentemente, lo acepto. Ni siquiera espero que esa persona lo lea, solo me limito a desahogarme. 

Vengo para decir que después de toda la mierda que he tragado y todas las veces que me he hundido a mi misma, estoy con ganas de volver a estar bien. Estoy con ganas de esperar que con el tiempo vuelva a ser la misma y sobre todo, vengo con ganas de valorarme y creer en mi. 

Y en cuanto a él...no, no voy a desearle el mal ni nada por el estilo, aunque ahora estemos como estemos. Cuando has querido tanto a alguien lo único que buscas es que sea feliz, contigo o sin ti. A pesar del daño que te haya hecho, que también quiero decir, que no solo me lo han hecho a mi, sino que jodidamente, yo también he hecho mucho. Y eso señores, es querer de verdad a alguien. Y creo que es evidente que pese a mis cagadas y errores siempre he intentado dar lo mejor de mi. 
Y aunque haya cosas que no puedan ser por el motivo que sea, quiero que quede constancia de que pase lo que pase, nunca echo a nadie de mi vida y que si alguien me necesita soy la primera en estar ahí; y que con él no iba a ser menos. 

Y para terminar, por si acaso, vengo a decirte que gracias. Sí. Gracias. Por haberme enseñado tantas cosas y por haberme dado la oportunidad, aquel verano, de conocer esa parte de ti que pocos saben que existe. Gracias, posiblemente, por quererme como creo, nunca había hecho nadie. Pero sobre todo, gracias por haber hecho que la vida fuera mas bonita contigo. Solo me queda decirte que me quedo con lo mejor de ti, y de esto. Y que como bien dije antes, sea de la forma que sea, y donde sea, no dudes ni un segundo que esperaré que pese a todo, seas feliz. 

martes, 20 de enero de 2015

Brgs 1228.

Busqué lo mejor para nosotros. Busqué hasta tus ganas, por si te faltaban. Y ahora no sé si esto es rencor, odio o igual sigue siendo amor. Pero amor con dolor, con todo este daño que has hecho sabiendo que lo hacías. 
No diré que nunca te importé porque sé que mentiría; pero ya que nos ponemos sinceros te diré que creo que ya no te importo desde hace mucho. Que buscaste alargar esto para tenerme aquí de brazos cruzados esperandote porque realmente lo querías mientras tú vivías la vida allí. ¿Y decías que lo hacías por necesidad? ¿Y yo qué? ¿Es que crees que no necesitaba un abrazo o tener a alguien que me quisiera a mi lado? La diferencia está en que yo lo quería también, pero no me bastaba con cualquiera. Yo lo quería, pero si eras tú. 
Y ahora no me vengas con cuentos de que te hice daño porque no tienes ni puta idea del que me hiciste tú a mi, o bueno sí, porque tu hacias las cosas sabiendo que dolerían. Porque sabias que te quería y que me haría daño todo esto, y aun así solo pensaste en ti. En tu felicidad momentánea, en busca de algo que sabes que solo te daré yo. 
Pero ahora lo has perdido, sí, esta vez es de verdad. Esta vez me has perdido y juro que no pienso volver a atrás. Nunca me sirvió de nada creer que me querías, si ni siquiera lo demostrabas. ¿Me quieres? ¿Si? ¿Entonces por qué no somos de esas parejas que luchan por estar juntas pese a la distancia? Dame un motivo razoble por el que creer que ahora no es un buen momento y que merece la pena esperarte. Si. A ti. Porque está claro que tú a mi no me esperas desde hace mucho. Que hasta el mas tonto sabe que te habría esperado toda la vida si me lo hubieras pedido; y que pena que ahora, una vez mas esto se haya quedado en simples ilusiones. 

domingo, 18 de enero de 2015

Aviso, la página 721 de 1233 tiene la esquina doblada.

Esta tarde he abierto el libro que hay de nuestra historia. El mismo que guardas en el cajón lo más profundo posible para no volver a hacerte daño. Lo he abierto y he leído absolutamente todas las páginas, incluso las de nuestro inesperado final.
Eramos esa promesa, esa pareja de superación constante. Eramos esas ganas de luchar por ser felices estando juntos. En fin, eramos. Y de la noche a la mañana tus ganas, o las mías, no sé ya; desaparecieron. Y como bien comprobamos, era algo demasiado pesado para llevar uno solo.

Esta tarde he vuelto a recordar esa sonrisa que tenías y la forma en la que me enamoré perdidamente de ella. He visto todas esas fotos y la forma en la que me mirabas al principio de todo esto. Y también he recordado como lo hice yo al final. Y qué pena, que llegáramos a tocar el cielo juntos, y luego se nos metiera en la cabeza caer sin paracaídas.

He doblado todas las esquinas de los días más especiales, aunque me los sepa de memoria. Porque sí, porque me gusta auto destruirme viendo cómo conseguiste ser el motivo de mi felicidad y como ahora, me he quedado sin nada. Bueno sí, con este puñado de recuerdos.

También he tachado todas esas frases que nos dijimos. Sí, aquellos 'te quiero' que se vieron, no tenían que ser tan sinceros si no pudimos mantenerlos o demostrarlos. Y no es que no te quisiera de verdad, es que creo que cuando quieres a alguien tantísimo como decíamos, hay que demostrarlo cada segundo de cada día hasta el final. En teoría esas cosas deben salir solas, ¿no? Aquí no vale eso de decir que sientes demasiado y luego no demostrar que es cierto. No es justo decir que das la vida por alguien cuando luego eres tú quien se la arruina.
Es, sencillamente, que no creo que nos mereciéramos tantas palabrerías, sino hechos. Y lo repetiré mil millones de veces, que habría dado hasta lo que no tengo porque fueras feliz. Pero, ¿sabes cual es la diferencia? Que yo si que lo hice. Y no es decir que tú no, que seguramente lo harías a tu manera; es decir que yo no noté todas esas palabras que decías; al menos no ahora que lo veo todo desde otro punto de vista.

También admito que he subrayado todos esos 'te echo de menos' y aquellos tantísimos 'me queda un día menos para verte'. Admito que he suspirado demasiadas veces y que, para qué negarlo, ha caído alguna que otra lágrima. He vuelto a preguntarme por qué tuve que abrir el corazón de esa forma si estaba claro que solo sabría hacerme daño.
También te digo que he mirado la última página, en blanco, y he estado tentada a seguir escribiendo. He tenido ganas de saber cómo habríamos seguido. Si habríamos sido capaces de poder con todo esto o si, tarde o temprano, la magia se habría acabado.
He imaginado como sería mi vida ahora mismo si todavía te tuviera aquí. Estúpido, ¿a que sí?

Y al acabar, al releer de nuevo toda nuestra historia. Al reír y llorar con cada página y sonreír por seguir recordando todo aquello que está escrito... Joder, como te he echado de menos. Y ahora, estoy aquí parada escribiendo letras por ti de nuevo, con nuestra canción de fondo. Y pensándolo en frío, en caliente y en cualquiera de sus estados, tengo que decir que eres la historia más bonita de mi vida. Que todavía se me pone la piel de gallina al recordar el sonido de tu risa. Que, supongo, tenía que ser sincera conmigo misma y decir que siempre me harás falta. Que fuiste ese gran primer amor que tanto marca. Y que, no sé, quizás te quiera toda la vida.

O igual sólo quería decirte que esta tarde he abierto el libro de nuestra historia,
otra vez.

Imprevisible realidad.

Hoy estoy otra vez aquí, pensándote; y es que qué tonta manía la mia de recordarte cada día. Si se supone que lo malo hay que borrarlo y pasar página. Si después de todo, olvidar siempre parece ser la mejor opción para ser feliz.

Detrás de cada recuerdo, de cada sonrisa y de cada te quiero...detrás de ti, siempre estuve yo; aunque nunca te diste cuenta, al fin y al cabo era mas importante demostrarle al mundo que me querías todo lo que decías que demostrármelo a mi.
Y mientras yo, creyendo en los para siempre. Buscando mil motivos para quedarme pensando que a tu lado podría valer la pena hasta intentar lo imposible.

Después de todo, solo busqué que me quisieras, al menos, una cuarta parte de lo que te quería yo. Con eso bastaba. Solo eso. Pero dicen que de ilusiones no se vive, y yo no podía estar toda una vida esperando a que llegara algo que, conociéndote, nunca lo haría. ¿Que si habría dado hasta el último aliento por ver esa sonrisa cada día? Ni lo dudes. Pero ni lo dudes un segundo. Porque puede que no haya sido el ejemplo diez de la perfección, pero que nadie tenga cojones de decirme que no intenté quererte lo mejor que supe y que incluso, hasta habría aprendido a hacerlo mejor con tal de verte feliz.

Que no sé si esto es amor, o esas estupideces que decimos para ponerle nombre a algo que se supone, es especial y único. Pero qué más da, si mi preocupación ahora es no saber si algún día dejaré de quererte, si este hueco y vacío que siento aquí se quedará incompleto toda la vida. Si podré querer a alguien de la misma forma que te quise a ti o me dará miedo volver a dar el corazón. Si después de todo esto ni siquiera sé si algún día perderé la esperanza de cumplir contigo todos esos planes que un día hicimos.
Cuando en realidad solo busco cerrar los ojos un minuto, abrirlos y verte aquí. Dejar de pensar en ti cada noche e imaginar por millonésima vez como sería abrazarte, cómo, no sé, te olerá el pelo. Cómo será esa sonrisa de cerca y qué sentiré al mirarte a los ojos. Quiero verte aquí. Quiero dejar de pensar en tantos ojalá's y empezar a demostrarle al mundo que nos quisimos lo suficiente como para poder con todo lo que se nos venía estando juntas.

Aunque por querer, quiero una vida a tu lado. Y maldita realidad, que al abrir los ojos sigo estando aquí sola, recordándote y creyendo que la vida ha dejado de ser bonita porque ya no te tengo.

miércoles, 14 de enero de 2015

1233.

Voy a parar de correr de una vez y voy a mirar a qué se supone que estoy buscando con tanto ansía. A ver si es por ti, o por lo que un día fuiste. Si quizás es por esta tonta manía que tengo ahora de dedicarte cada verso o si ya simplemente nunca dejaré de hacerlo. 

He cerrado los ojos infinidad de veces y he intentado imaginar como sería mi vida sin haberte conocido. He imaginado si ahora sería feliz. Si derrocharía alegría o si estaría, por el contrario, con el corazón roto por otra persona. Y siempre suena nuestra canción de fondo, esa maldita canción que marcó aquel antes y aquel después. 

Esta vez no vengo a hablar de dolor, ni de ilusiones. Esta vez no vengo a decir lo mucho que creí en esto o lo rota que he acabado, me he cansado de quejarme de lo mal que me va la vida en vez de salir ahí fuera y volver a dar todo el corazón, aunque sea a pedazos. 

Tampoco vengo a mentir y a decir que la vida es mas fácil sin ti, o que he conseguido terminar pasar página del todo. Después de tanto, es difícil eso de borrar recuerdos, y ya sabes lo cabezota que soy y lo que me gusta recordar hasta la primera vez que sonreí por tu culpa. Pero no te preocupes, que como tantas veces pediste, estoy en ello. Estoy en proceso de poder levantarme una mañana y no mirar al otro lado pensando que estás ahí. Estoy mentalizandome de que tengo que dejar de coger dos tazas de café cada mañana creyendo que estás en el baño. O esa manía que tenía de salir de casa y mirar atrás para verte y darte ese último beso antes de cerrar la puerta. Tengo que dejar de sentarme en el sofá y mirar todos esos álbumes de fotos que tantos armarios han llenado y que los dos sabiamos que estaban de adorno, porque al fin y al cabo, si tienes a esa persona a tu lado no te dedicas a mirar fotos antiguas, sino a crear muchas más nuevas. A seguir acumulando recuerdos y sonrisas. 
También tengo que dejar de mirar el teléfono esperando que seas tú cada vez que suena. Pero sobre todo, tengo que dejar de esperar que vuelvas. Tiene que entrarme en la cabeza que mis innumerables cagadas, tus palabras y nuestros multiples miedos han hecho pedazos algo por lo que verdaderamente había cuidado durante tanto tiempo. 
Y es que, tengo que entender que todo se ha acabado, que ya nada puede ser y que ese último beso fue la llave que cerró todo esto. La misma que abrió el corazón. 

Así que ahora te pido que por favor, dejes de llamar a casa cada noche. Que dejes de buscarme en aquel bar y sobre todo, no busques que vuelva a decirte que te quiero pese a todo cuando ya no es verdad, o al menos eso tengo que hacerte creer. Cuando las palabras dejan de tener valor si no se demuestran. 

Prometimos ser lo suficientemente maduros para acabar esto igual que lo habíamos sido a la hora de querernos. Con lo que no contamos es con que al final, los que mejor saben quererse son los adolescentes. Sí, al final ellos son los únicos que dan la vida y el corazón por amar a la otra persona. Cosa que, que pena la nuestra, no fuimos capaces de hacer ninguno de los dos.