Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

lunes, 13 de octubre de 2014

Un nuevo amanecer

Otro día más tu lado de la cama,
está vacío. 
Otro día más pienso en tu ausencia.
Y es que en mi vida es invierno desde que te fuiste. 
Y es que, si lo pensáis, las relaciones van ligadas a las estaciones. 
El verano y su amor, su calor; sus ganas. 
La primavera y su comienzo, su ilusión; los primeros besos y el eterno abrazo de despedida. 
El otoño y su impaciencia, su manera de marchitar poco a poco algo por lo que luchas y que solo sabe caer. 
El invierno y su final, triste, frío; solo. El último abrazo, el último beso y la última vez que escucharás un te quiero que te haga poner la piel de gallina. 

Mi invierno se basa en él. En mi sonrisa marchitada por el otoño y en los recuerdos de nuestra primavera. El verano, caluroso por esas ganas de más que nunca llegaron y en el final de todo, de la vida que comenzó y que, indudablemente, como todo, acabó en silencio. 

Fue mi milagro, mi flor; la misma que creció y marchitó en simples meses. Mi momento de esplendor, mi vida. 
Fue mi recuerdo mejor guardado y mi primer beso. Mi piel de gallina por esos besos en el cuello y el último susurro en aquella habitación. 

Y qué más puedo decir si vuelve a ser invierno, y tu lado de la cama sigue vacío por tu ausencia.