Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

domingo, 12 de octubre de 2014

¿Aceptas no tener que aceptar?

Estoy en uno de esos puntos en mi vida en los que tengo que elegir entre blanco o negro. El dichoso sí o no que sabes que te cambiará la vida.
Me he pasado años buscando la felicidad para luego darme cuenta de que en realidad, no existe. 
Escribimos poesía y amamos el amor porque es la única forma que tenemos de sentir que hacemos algo aquí que realmente vale algo. Y yo ya me he cansado. No quiero caer para luego tener que levantarme. ¿Alguien se ha parado a pensar qué pasa si quiero quedarme aquí tumbada? La vida no solo hay que mirarla desde arriba amigos. Tampoco quiero aprender a base de palos ni que me rompan el corazón; pero todos sabemos que basta querer que algo no ocurra para que suceda. 
No busco que nadie me quiera por lo que creen que soy; quiero que me quieran por mis defectos, por mi manía de no sonreír y sentirme sola incluso estando rodeada de gente. Quiero que se molesten en conocer lo que realmente vale de mi. Quiero a alguien que venga, y me dé una de esas lecciones en la vida y me demuestre que todo en lo que creo es mentira; que detrás de tantas frases filosóficas con significados que nunca entenderé tienen sentido, y que quizás la felicidad se encuentra en el lugar donde menos lo esperes, por ejemplo su sonrisa. 
Yo quiero encontrar su sonrisa, enamorarme de ella y creer que la vida es bonita incluso con decepciones.