Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

viernes, 7 de febrero de 2014

Vuelvo, y con más ganas que nunca.

¿Sabes de esa sensación de sentir que el mundo por fin deja de darte la espalda? Que nada puede hacerte daño. Los comienzos. Las ganas, y tú. 
Tú. Has hecho que con un simple "buenos días" me alegre la mañana. Que una conversación acabe con cursilerías tipo "ni te imaginas lo feliz que me haces". Pensar que todo comenzó con un simple hola me da un cosquilleo en el estómago que te juro, jamás había sentido hasta que estuve a tu lado. 
Lo cierto es que había perdido las ganas, la sonrisa, la esperanza de un comienzo, de que algo valiera la pena, y como siempre digo, llegaste tú. Con esa sonrisa que dios, si que enamora. Con tus piques, tus bromas, y sobre todo; con tus ganas de hacerme feliz cada día. Llegaste, quisiste formar parte de mi vida y acabaste siendo ella. Y la gente dirá, '¿y ahora qué?' ¿Ahora? Ahora empieza nuestra vida juntos, pequeño.