Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

martes, 30 de diciembre de 2014

Bon voyage 2014.

Volvemos a estar aquí. Han pasado 365 días más y si me paro a pensarlo, han ocurrido demasiadas cosas este año. Algunas buscadas, otras deseadas y otras simplemente han ocurrido. He echado de menos hasta lo que, se supone, tenía. He reído como nunca lo había hecho, he esperado, he salido, viajado y conocido demasiada gente increíble; pero sobre todo, he querido. He querido de verdad.

El día uno de este año me propuse cambios, retos que a día de hoy puedo decir orgullosa que he cumplido. Quizás no todos, pero hasta donde he llegado, me siento orgullosa. He sido feliz, igual no todo lo que quería, pero lo he sido; cosa que quizás muchos de vosotros no hayáis podido tener por motivos propios. 
La mayoría aunque no lo creáis sabéis más de mi vida que muchos que creen conocerme, bien por twitter o por cualquier cosa. Habéis aguantado mis lloreras, mis noches de bajón y mis días de "voy a ser feliz porque me lo merezco". Habéis visto, aguantado y sobre todo cotilleado mis historias, y me habéis apoyado en ellas e incluso, os habéis alegrado de mi felicidad. Y eso, eso dice muchísimo de vosotros. 

Hace un año empecé con esta cuenta de una manera sin esperar que fuera a ser lo que es hoy. Sin esperar conocer a tanta gente y ni mucho menos, creer que alguien, sin conocerme, pudiera preocuparse por mi y sentirse tan yo. 
Sé que soy la primera que dice que la vida es una mierda y que el amor solo sirve para hacernos daño. Que, cuando tengo los días tontos hasta soy las más borde del mundo; pero como todos, supongo.
Con esta entrada no busco contar como ha sido mi año, a la mayoría creo que no os interesa y a los que sí, ya os habéis preocupado de cotillear en el ask. Con esta entrada solo busco decir y demostrar que pese a todo, hay que buscar el lado bueno de la vida. Ser feliz. Miradme a mi, yo nunca pensé que iba a encontrar a alguien que me quisiera de la forma que lo hizo y aún así apareció, y me hizo feliz. Que sí, que nada es eterno y las cosas buenas acaban pero, ¿por qué en vez de quejarnos de la vida que tenemos no disfrutamos y aprovechamos las oportunidades cuando aparecen? Que si lo pensáis, siempre va a haber alguien que quiera vernos bien, y nosotros mismos queremos ver bien a mucha gente. Con lo fácil que es hacer a alguien sonreír y lo que nos cuesta a veces dar el brazo a torcer, eh. 
Así que, hacedme el favor de disfrutar de las cosas buenas de la vida, que os aseguro, son muchas. Reíd, joder, que no pagan por ello pero siempre sienta bien. Llorad, pero a ser posible, de felicidad. Y sobre todo, creed en el amor. En encontrar a esa persona que os haga daros cuenta de que la vida no es bonita sin ella. En valoraros. En creer en los imposibles. En comeros todos esos kilómetros que tantas veces ha parecido que incluso se nos multiplicaban. Buscad ese alguien que os saque una sonrisa cada día. Enamoraros joder, que es lo más bonito de la vida; y dejad las penas para mas adelante. Que tiempo quizás tengamos mucho, pero esta etapa en la que hasta lo mas pequeño del mundo se nos hace grande con una simple sonrisa o lágrima, merece ser exprimida y estar llena de buenos momentos. 

Mi propósito de año nuevo no es adelgazar o aprobar todas en verano. Mi propósito este año es disfrutar y superar este año que se queda atrás. Es reír el triple y llorar la mitad. Es quererme y querer. Es hacer que este si que sea mi verano o quien sabe, poder decir "el nuestro". Ser feliz por mi y por todos los que luchan porque lo sea cada jodido día. 
Así que, ¿alguien se apunta?

jueves, 18 de diciembre de 2014

Promesas vacías.

Mil hojas en blanco llenas de palabras que ya no salen, que quise decirte cada jodido día que me faltaste y bueno, que aún faltas. Lo pienso y qué mas da todo lo que sienta, todo lo que prometiste y cada palabra que creí de ti, si ya no estás. Si ahora haces lo que tantas veces te quejaste de la vida. 

Y después de todo, si me preguntan, no te guardo rencor; después de todo ya lo sabia, ¿quien iba a querer quedarse con este desastre? ¿quien iba a querer aguantar cada caída y ayudarme a levantarme? Que si buscamos reproches puedo decirte que no esperaba esto, al menos no de ti, si se suponía que ibamos a estar juntos en esto. Si se suponía que ibamos a valorar cada defecto que el mundo nos echaba en cara. Pero ahora que más da, si ahora no queda ni la mirada de culpabilidad de lo que fuimos y quisiste dejar de ser. Si quedaron atrás todas esas frases filosóficas, esas noches de lloreras acabadas en risas y las mil y una veces que contamos los días que quedaban para vernos. Que más da si ahora solo queda tu recuerdo, como siempre. 
Y puedo mandar mil indirectas, gritar a los cuatro vientos que te quiero y que te echo de menos, que creo que ya a estas alturas, no cambiará nada; no por ti o por mi, sino por el tiempo. Que cuando alguien falta demasiado deja de hacer falta a la larga. Que una vez que algo se rompe, ya no puede volver a pegarse igual. 

Quisiste desaparecer del mundo. Quisiste perderte sin darte cuenta de que yo iba detrás para no perder rastro. Quisiste marcharte tan lejos que cuando quieras volver, apuesto a que no recordarás el camino; y querrás pedir ayuda, querrás que te busque y siento decirte que justo en ese momento, ya me habré ido. 

domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Y sin ti ahora qué?

Estoy tan al borde de mi límite que no sé qué pensar. Me he equivocado tantas veces que ya todos los caminos me parecen errores. Intentas salir de tu propia mierda, te levantas y para colmo, a la siguiente, ya te tiran. Como si fuera fácil esto de levantarte cada mañana sintiéndote la mayor mierda del mundo, que encima éste te la devuelve, y doblada.

Que no, que no quiero frases que me digan que puedo con esto ni tampoco que seré feliz. No quiero serlo si no le tengo, y esta vez se ha ido porque, como siempre dije, no soy lo suficiente para nadie; ni siquiera para mi misma. Basta ya, dejémonos de mentiras y asumamos la realidad. Hay todo tipo de personas en el mundo y quizás a mi me ha tocado ser como esa estación de tren. Sí, en la que todos paran pero siempre acaban dejando. La misma que tiene todo, pero que a la vez no tiene nada. Ya sabes, un puto quiero y no puedo que tanto frustra. 

Y es que, para que negarlo, me siento mal. Contigo o sin ti, que mas da; si creo que mi vida tenía como fecha de caducidad el día que te conocí. Dejé que esta montaña rusa subiera demasiado y al final la bajada ha sido catastrófica; de esas atracciones en las que sabes que nunca volverás a montarte; pero ya me conocéis, y yo, por ser tan ingenua y querer jugársela a la vida, me he vuelto a montar y al final ésta me ha hecho más daño.

Que a momentos bonitos no me gana nadie, os lo aseguro; pero a dolor tampoco. Y qué queréis que os diga, prefiero no tener ningún momento feliz para luego así no echarlo de menos. Para no ahogarme en recuerdos y ver siempre el vaso medio lleno y no medio vacío. Que las apariencias duelen, pero las verdades ni te cuento. Y puedo olvidar hasta el más tonto detalle, que sé que con lo tonta que soy y que parece que me gusta destruirme; recordaré absolutamente todas las veces que sonreí por su culpa, como si las tuviera contadas; hasta todos esos adiós que tantas veces nos dijimos y que nunca tuvimos cojones de hacer. De todas esas veces que nos prometimos quedarnos y las otras tantas en las que nos fuimos creyendo que no íbamos a volver y que luego hicimos. Recordando todos esos versos que le dediqué y los que callé por miedo a abrir demasiado mi corazón.
Y otra vez estoy aquí, queriendo sin querer hacerlo; y si nos ponemos metafóricas, inundando cada uno de los rincones de esta habitación, ya vacía, o quizás llena de recuerdos y demasiados 'y si' que hoy no son nada. 

Y joder, que pena que a raíz de tanto, todo siempre acabe en nada. En suspiros. La forma en la que se rompe algo que ha durado demasiado, o igual incluso demasiado poco. Esa manía de no aprovechar las cosas hasta que las perdemos.  Y esa tonta esperanza de creer que pidiendo perdón, el daño va a irse. Pero bueno, que yo por si acaso lo digo; así que lo siento. Por haber dado tanto y por buscar la felicidad estando juntos. Perdona por fallar en tanto y en tan poco. Perdona por perdonarte y sobre todo, perdóname por quererte de esta forma cuando estaba claro, que tú no sabrías hacerlo conmigo. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

El otro día eché la vista atrás y qué suerte la mía, estabas ahí.

El otro día me paré a pensarlo, y no he sabido darme cuenta de la suerte que tenía hasta que le encontré. Y puedo decíros cada una de sus virtudes que seguiríais sin entender por qué vivo queriendo pasar cada día a su lado, si no lo habéis visto o vivido de cerca como yo.
Que llegó de la nada, y poco a poco se hizo un hueco aquí, en los pocos restos que quedaba de este pobre corazón dandole ganas y vida. Y es que, parecerá tontería, pero a su lado los contras siempre acaban en pros, los menos en más; y las discusiones en besos. Ha hecho que dos simples palabras, como te quiero, sean de mis favoritas. Que mi rutina sea querer comerme el mundo y no dejar que éste me coma a mi. Buscar la felicidad hasta debajo de las piedras porque os aseguro, existe de verdad. 
Me ha ayudado a creer en mi, en nosotros. A buscar lo positivo de las cosas y sino a inventarmelo. Incluso, quién lo diría, ha conseguido que esta sonrisa parezca hasta mas bonita si es el motivo de ella. 

Y vendrán mil huracanes, puede que doce mil tormentas e infinidad de discusiones; que, a su lado sé que acabaran con un abrazo y mil lo siento. Con mis 'soy tonta' y sus 'no, la culpa es mía'. 

Y es que quién me iba a decir a mi que después de todo hoy estaría aquí, luchando por lo más bonito, por ver esa sonrisa salir a flote cada día y por saber que tengo la mayor suerte del mundo porque quiera quedarse y arreglar este desastre. Así que prometo disfrutar de esto, cada día, cada hora y si me dejas, a cada beso. Por ti, por mi, por esto, y por la felicidad de saber que ahora, hoy por hoy, camino contigo. 

No hay mas vida que tú.

Ten cuidado, tengo un puñado de esperanzas aquí y si vamos muy rápido, pueden caerse. O romperse, no sé. Desde que te vi supe que las cosas podían valer la pena. No preguntes cómo ni cuándo, si ya no importa. Si ya hemos llegado hasta aquí y la montaña rusa no para de subir. Y subir, y subir, y a mi empieza a  darme vértigo esto de que todo vaya tan bien. Eso de encontrarme en tu mirada y de regalarte cada una de mis noches y que tú sigas ahí cada mañana, al lado, como si la vida empezara a ser vida desde que te tengo aquí, ¿entiendes?

Y ahora que vengan y me digan que de esperanzas no se vive, que yo estuve toda una vida esperándote aquí y ahora ya te tengo. Y no negaré que aquel día en la estación las piernas me temblaron más que nunca, que después de todos esos días; de todos los contras y los poquísimos pros había llegado el día. Te vi, y no lo dije, pero tuve que aguantar las ganas de comerte a besos para que no se notara lo mucho que te había necesitado. Todas las veces que había imaginado aquello y la forma en la que sentía que mi vida empezaba ahora que te tenía. Ahora. Contigo. Sin importarme dónde, cuándo o cómo; sólo contigo.

Te miré y pude verme, vernos, en todos esos lugares de los que tanto habíamos hablado e imaginé todos esos besos que tantas veces nos habíamos prometido. Que llegaron, claro que lo hicieron, y no con pocas ganas. Al fin y al cabo eso era el amor, o nuestra manera de demostrarlo. Decir ‘que le den al mundo si sé que estás conmigo’, y tú lo estabas, después de todo.

Y ahora estoy aquí, mirando como duermes y recordando todos los momentos que hemos vivido, queriéndonos, teniendo demasiados motivos para ser feliz y bastarnos solo con uno; tú, yo. Que a base de amor no se vive dicen, y qué ingenuos que sois al creéroslo. Con lo bonito que es saber que tienes a alguien que daría la vida solo por verte sonreír, joder. Yo decidí darla por ti, y qué suerte la mía que me dejaste intentarlo, y conseguirlo. 

Y es que siempre diré que no hay nada más bonito que ver esa sonrisa de cerca y poder besarla una, dos y hasta mil veces si apetece. Poder abrazarte a cada instante y quién sabe, incluso pensar en un futuro y seguir viéndote a ti, aquí, conmigo; como siempre prometimos.

martes, 25 de noviembre de 2014

Que lo malo abunda y lo bueno poco se agradece.

Hoy he mirado nuestra foto, esa que nos hicimos el primer día que me dijiste que era lo mejor que te había pasado. Hoy he recordado como nos conocimos, esa forma en la que me miraste y el primer escalofrío al notar tu mano con la mía. La primera cita, el primer abrazo…
Hoy he recordado nuestro aniversario, la sorpresa que me diste y lo poco que sabías que me gustaban. Me he puesto esa sudadera tuya que tanto me gustaba y seguía oliendo a ti. He visto nuestro anillo, esa tontería que hicimos de comprarnos uno como si lo nuestro fuera a ser eterno. También he leído la carta, aquella en la que decías mil tonterías para que me sintiera bien cada vez estuviera mal y la leyera. La he visto, y he echado de menos reírme de esa forma contigo. Y es que echo de menos tener a ese alguien que haga que la vida sea más fácil, más llevadera. Echo de menos despertarme con ganas de comerme el mundo al lado de alguien y maldecir no verle al otro lado de la cama. Echo de menos echar de menos, o un te quiero. Echo de menos los paseos por el parque o las tardes de pelis y mi rutina de quejarme porque iba a ponerme gorda, tu sonrisa, tu beso y tu ‘aún así te seguiré queriendo’.
Y es que han pasado ya dos años, he conocido a gente y sin embargo sigo sentándome en ese lado de la cama, como si aún esperara a que ocuparas el otro. Como si creyera que algún día volverás a abrir esa puerta y me darás tu beso rutinario. Como si volviera a levantarme de la cama con ese olor a gofres que tanto me gustaba.
Te aseguro que lo intento, pero no es fácil borrar esos recuerdos. Pero sí, estoy bien, que no te tenga no significa que no haya aprendido a vivir sin ti, o sin ser adicta a esos besos. Después de todo luché, quizás no por retenerte pero sí por hacer que volvieras; por hacerte creer que esto que teníamos por vida, era más bonita si estábamos juntos. Y a pesar de todo, de perder o perderte, de creer o no creerme, de seguir o tener que dejar de hacerlo; estoy  aquí. Y ya no te pido que vuelvas, simplemente quería decirte que hoy he vuelto a abrir ese cajón, el de los recuerdos digo; y has vuelto a ser portada del periódico diario de mi vida.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Mi mundo se ha caído y esta vez no estás aquí para levantarme.

Podría decirte tantas cosas para que te quedaras... Podría ir y decirte que eres lo mejor que me ha pasado, que recordaré siempre la primera vez que te vi sonreír sabiendo que yo era el motivo. Que no querré a nadie como te quise a ti, y que no podré olvidar tu manera de hacerme feliz. Puedo decirte que rompiste la promesa que me hiciste, sí, ¿recuerdas? Quererme, pasara lo que pasara y le pesara a quien le pesara. Luchar por mi, por esto; y sobre todo, no romperme.
Cada día soy más imbécil, por creer en palabras que al final solo quedan en vacíos. Darme cuenta de que al final mi único apoyo son las palabras, las ganas de querer a todo el mundo y que nadie nunca me quiera a mi. Expresar lo que me duele y que nadie sea capaz de entender. Creí que era una virtud, pero ahora me siento sola. Sola de verdad. Después de todo, solo tú sabes lo que pasó entre nosotros. Solo tú sabes lo que dueles, o quizás ni eso.

¿De que me vale que todo el mundo me diga que soy capaz de salir de esto si ni yo misma creo ya en mi?
Que ganas de olvidar no me sobran, te lo aseguro, pero cuesta; después de todo, pensaba que serías mi futuro.

Ojalá.
En eso se basan mis días, quererte y no querer hacerlo. En echarte de menos, en pensar que ojalá volvieras. Y no me queda nada, porque si consideras que los recuerdos y las ilusiones son algo, entonces, estoy llena; aunque me siento vacía. Vacía y a la vez reboso optimismo, como si una parte de mi se muriera porque volvieras y otra deseara dejarte en paz. El puto amor odio, eso de sentir que muero pero sigo viva. Como si mi vida fuera a seguir sin ti.

Y estoy perdida, por quererte o no hacerlo, qué sé ya. Igual no te quiero, igual simplemente me acostumbré a quererte y no me di cuenta de que en realidad lo hacía; sería bonito, ¿eh? Así no sufrir. O igual te quiero, y más que a mi vida. O quizás te quiero pero estoy dejando de hacerlo, ya ni sé. Qué esperar, de ti, de mi, de esto que tengo por corazón que está esparcido por todo el suelo y gritando que le salven, que lo hagan de verdad, no como dijiste que harías tú; que sólo supiste darle alas para luego cortarlas. Que dejaste que se ilusionara de palabras en las que ni creías. Y estamos perdidos, él y yo, yo y él; porque, qué quieres que te diga, esta vez ser tres, no estaba de más.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Te fuiste.



Que esto que tengo por vida no hace mas que subir y bajar, y yo ya estoy cansada.
De pocos pros y tantos contras.
De creer en algo, en mi, y luego fallar. Como te falla todo.
No son las mismas ganas las del comienzo que las del final, ¿eh? Y duele, porque no sabe hacer otra cosa más que demostrarte que no vales para nada mas que para plasmar tu dolor en palabras. Las mismas que acabaran en vacíos, o igual, si nos ponemos melancólicos, en rotos.

Que ya no sé que hacer para vivir, o para sentir que vivo. Mis ganas de ti aumentan y sin embargo lo único que sé hacer es alejarme y sentirme sola, y ya sabes el miedo que me dio siempre el estarlo. Eso de levantarme una mañana y sentir que ya no estás, y es que joder, te has ido. No irte de desaparecer porque sigo viéndote sonreír cada vez que cierro los ojos; pero te has ido de esa forma en la que se van las personas cuando quieren desaparecer de tu vida e intentan lo imposible para que les odies, y sin embargo solo producen mas dolor.
Te has ido como se fue la primavera y de la misma manera que llegó el otoño, dejando recuerdos que pesaban demasiado.
Te fuiste esperando que fuera detrás, y sin embargo solo supe quedarme quieta creyendo que sería uno de tus tantos enfados.
Te fuiste de la misma forma que vienen las tormentas, inesperadas y que dejan mil rotos y desastres por arreglar.
Te fuiste prometiendo que no te irías.  Y ahora tengo que explicarle al corazón por qué no quisiste quedarte, si por mis manías o por mis enfados te cansaste de aguantar a este desastre. Si fue porque no me gustaba cocinar o porque siempre elegía el mismo lado de la cama. Si esto es solo uno de tus planes, sí, de esas veces en las que solo querías apartarte del mundo y sentirte bien sin mi.

Que me he quedado vacía desde que te fuiste, sin monedas ni recambios porque aposté por ti y por esto hasta el último aliento, y me has dejado sola.
Y que vengan ahora y me digan que no vale la pena estar así por ti que te juro, los estampo uno a uno contra la pared, así, sin maldad alguna. Porque nunca he buscado palabras de consuelo, sólo quise entender por qué te fuiste, y ahora lo sé;
te fuiste para volver.
Para creer de nuevo en los comienzos, para volver a enamorarte y sentir el primer abrazo.
Te fuiste para que entendiera lo que era estar sin ti y valorar tu presencia, o esa rutina de verte sonreír.
Te fuiste para demostrar que nadie me querría como lo hacías tú.
Te fuiste creyendo que nada cambiaría y sin embargo pusiste mi vida patas arriba.

Y ahora que te has ido te pregunto, ¿cuando piensas volver?

domingo, 19 de octubre de 2014

¿Te acuerdas? Decían que la vida no valía la pena, estaba claro que no te conocían.

Por una vez no busco palabras que me digan que todo va a salir bien, ni mucho menos, que crean que saldré de esta. No sin ti.
Mi vida ha sido un constante sube y baja desde que te conocí, no busqué quererte y sin embargo lo hice; por ti, por mi, por tu felicidad y porque eso conllevaba a la mía.
Y te perdí, como pierdo todo; por miedo a perder. Por no querer caer siempre acabo tropezando con esta puta piedra, la esperanza. Esperanza de ser feliz y que alguien luche por mi sin dudarlo. La esperanza de levantarme cada mañana y creer que  la vida no es bonita si no te tengo. Creer que pese a todo, el jodido día que te vea hará que todas las lloreras y las noches que me he sentido sola, no hayan sido en vano. Pero para variar, acabo abriendo los ojos con un tortazo, de esos que hacen que absolutamente todo, deje de valer algo.

Nunca busqué que esto llegara a más de un simple 'hola' a través de un chat, y sin embargo, una vez más mis palabras vuelven a estar rotas, a estar vacías de tal manera, que crea que nadie pueda arreglarme. He luchado por algo que al final, solo ha sabido darme puñaladas y dime tú para qué sirve seguir aquí si nada de lo que quiero lo tengo. Si mis mañanas son oscuras, y las noches ni te cuento. Si mi manera de ver la vida y mi futuro se han vuelto gris porque ya no te veo en ellos. Si las promesas y los 'te quiero' se quedaron en el aire de tal manera, que solo pueda verlos desaparecer.

Que sí, que posiblemente ahora sólo sepa llorar y la mitad de la gente no entienda lo que hubo, lo que tuvimos ni mucho menos, lleguen a entender lo que te quise, te quiero; y espero no seguir haciendo en poco tiempo.
Que igual, si te paras a pensarlo esto no es un simple adiós, sino un hasta luego; pero siempre supiste que cualquier despedida me dolía por el hecho de no tenerte aquí. Como también echar de menos cosas que ni siquiera había tenido y que en teoría, llegaría a tener algún día.

Dicen que de buena soy tonta, que debo olvidar hasta las comas de esos 'te quiero, mi vida'; que debo borrarte de la faz de la tierra y que así la vida será mas llevadera sin recuerdos que, para que negarlo, harán daño; pero no puedo. No puedo por el simple hecho de que sigo esperando que esto sea una de esas pesadillas en las que te despiertas y tienes a la persona que quieres al otro lado de la cama, abrazándote.

Pero no te preocupes por mi, como dije y diré siempre; a base de palos se aprende y yo a la larga prometo ser experta. Prometo levantarme cada mañana pensando que la vida va a ser bonita porque sí, porque me apetece. Prometo sonreír al decir 'pa ti mi cola' y recordar esos 'pero que troll'. Prometo valorarme y aprender de todos los errores que cometí contigo. Prometo escuchar aquel grupo de música y acordarme de ti cantando al otro lado del teléfono. Te prometo que no olvidaré esos te quiero y tus 'me encanta que esté así de ñoña'. Y sobre todo, prometo ser feliz; por ti, por lo que tantas veces prometimos y por cada 'vales más que toda esta mierda'.

Mi error no fue quererte, quizás mi error fue, simplemente, creer que me querrías tú, y para toda la vida.

lunes, 13 de octubre de 2014

Un nuevo amanecer

Otro día más tu lado de la cama,
está vacío. 
Otro día más pienso en tu ausencia.
Y es que en mi vida es invierno desde que te fuiste. 
Y es que, si lo pensáis, las relaciones van ligadas a las estaciones. 
El verano y su amor, su calor; sus ganas. 
La primavera y su comienzo, su ilusión; los primeros besos y el eterno abrazo de despedida. 
El otoño y su impaciencia, su manera de marchitar poco a poco algo por lo que luchas y que solo sabe caer. 
El invierno y su final, triste, frío; solo. El último abrazo, el último beso y la última vez que escucharás un te quiero que te haga poner la piel de gallina. 

Mi invierno se basa en él. En mi sonrisa marchitada por el otoño y en los recuerdos de nuestra primavera. El verano, caluroso por esas ganas de más que nunca llegaron y en el final de todo, de la vida que comenzó y que, indudablemente, como todo, acabó en silencio. 

Fue mi milagro, mi flor; la misma que creció y marchitó en simples meses. Mi momento de esplendor, mi vida. 
Fue mi recuerdo mejor guardado y mi primer beso. Mi piel de gallina por esos besos en el cuello y el último susurro en aquella habitación. 

Y qué más puedo decir si vuelve a ser invierno, y tu lado de la cama sigue vacío por tu ausencia. 

domingo, 12 de octubre de 2014

¿Aceptas no tener que aceptar?

Estoy en uno de esos puntos en mi vida en los que tengo que elegir entre blanco o negro. El dichoso sí o no que sabes que te cambiará la vida.
Me he pasado años buscando la felicidad para luego darme cuenta de que en realidad, no existe. 
Escribimos poesía y amamos el amor porque es la única forma que tenemos de sentir que hacemos algo aquí que realmente vale algo. Y yo ya me he cansado. No quiero caer para luego tener que levantarme. ¿Alguien se ha parado a pensar qué pasa si quiero quedarme aquí tumbada? La vida no solo hay que mirarla desde arriba amigos. Tampoco quiero aprender a base de palos ni que me rompan el corazón; pero todos sabemos que basta querer que algo no ocurra para que suceda. 
No busco que nadie me quiera por lo que creen que soy; quiero que me quieran por mis defectos, por mi manía de no sonreír y sentirme sola incluso estando rodeada de gente. Quiero que se molesten en conocer lo que realmente vale de mi. Quiero a alguien que venga, y me dé una de esas lecciones en la vida y me demuestre que todo en lo que creo es mentira; que detrás de tantas frases filosóficas con significados que nunca entenderé tienen sentido, y que quizás la felicidad se encuentra en el lugar donde menos lo esperes, por ejemplo su sonrisa. 
Yo quiero encontrar su sonrisa, enamorarme de ella y creer que la vida es bonita incluso con decepciones. 

viernes, 10 de octubre de 2014

Uno hacia delante y dos hacia atrás.

A lo largo de la vida aprendemos que hay que luchar por lo que verdaderamente se quiere. Aprendemos que caer a la larga, siempre significa levantarse y que una sonrisa, no siempre significa estar bien.

He caído tantas veces que, si os soy sincera, ya ni recuerdo el número de ellas. Ya no recuerdo la primera vez que creí que todo sería posible y que jamás se borraría la sonrisa de mi cara. Ni si quiera recuerdo lo que era no tener recuerdos de nada, ni dolor. Ni mucho menos, lágrimas.

A veces crecer solo significa perder, o tal vez, darse cuenta de que la vida deja de ser vida cuando no disfrutas de ella. Cuando aprendes que la felicidad no es un estado de ánimo sino un simple instante.
Y eso fue él, mi instante de felicidad. Fue esas ganas de comerte el mundo y las mismas de desaparecer, pero a su lado. Fue, por así decirlo, mi vida.
Esa vida que sabes que tarde o temprano acaba; como la canción que tanto te gusta, sabes que la podrás repetir mil millones de veces, que puedes disfrutar de cada segundo de ella recordando la letra; pero que terminará acabando en nada. En silencio. El mismo que dejó él cuando cerró la puerta de esto que tenía por corazón dejándolo roto.

Puedo aseguraros que luché por esto como, quizás, nunca lo había hecho por nada. Pero aún así, te das cuenta de que la vida no la regalan; y menos aún la felicidad.

Pero no sintáis pena por mi, porque puede que ahora mismo tenga el corazón tan roto que me sea imposible reconstruir. Puede que ahora mismo solo me apetezca llorar y evadirme del mundo haciendo lo mejor que sé hacer. Puede que ahora parezca que nada vale la pena; pero os aseguro que no cambiaría ese tiempo a su lado por nada.
Y os juro, que no hay cosa de la que más orgullosa esté que de que haya sido él quién me haya hecho feliz. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Mentiría si dijera que espero que te vaya bien con otra.

No me preguntes qué busqué de todo esto porque sabes que lo único que quería, era a ti. No intentes creer que la culpa fue mía porque sabes que si esto se ha ido a la mierda, es por ti. Por tu orgullo y puede, que también por haber caído tantas veces el mío. Por tu manía de pelear por todo y buscar que la culpa fuera mía. Por tus amenazas de mandarlo todo a la mierda si no se hacía lo que querías. Por tu manera de hacer que siempre me sintiera mal. 

No te negaré que durante todo este tiempo he sido, posiblemente, una de las personas mas felices del mundo. Que nadie me quitará todos los momentos a tu lado, ni mucho menos tus besos o tus abrazos cuando tenía frío. Te aseguro que absolutamente nadie me quitará aquel día en el que me miraste y me repetiste diez mil millones de veces que me querías como nunca habías querido a nadie. Y ahora te pregunto, después de todo, ¿eso era amor? ¿Ilusionar a una persona diciendo que aunque cayera estarías ahí para luego tirarla tú? Chico, antes de prometer amor, aprende que significa eso; porque me dejé llevar, creí cada una de tus palabras y ahora me he quedado sola con un puñado de recuerdos que sé que tú ya habrás olvidado. 

Y no te equivoques, no me arrepiento de absolutamente nada. Ni de esos paseos, ni de esas tardes de películas, ni mucho menos, de haber creído que podía ser feliz a tu lado. Sé que esto solo será una historia más de otras tantas que no salieron bien. Que dentro de dos días nadie nos echará en falta sentados en ese banco ni mis vecinos recordarán cada noche que se despertaron porque me escuchaban reír. Sé que quedará en el olvido y que yo, idiota de mi, seguiré estancada en cada puto recuerdo de esto. Porque para muchos pudo ser una relación cualquiera, e incluso para ti, un simple pasatiempos; pero jodidamente, para mi, fue mi vida. 

sábado, 23 de agosto de 2014

Aquí el que más vale, vale menos.

Me hace gracia que penséis que la vida es color de rosa, que nunca vais a tener que tomar esa puta decisión que sabes que hará daño a alguno de los dos.

Me hace gracia que presumáis de lo que no tenéis, que lloréis lo que nunca quisisteis y que echéis de menos lo que nunca valorasteis.

Me hace gracia que queráis vivir la vida como los demás y no a base de ideas propias, que importe más lo que debe importar menos.

Me hace gracia que pidáis perdón sin sentirlo, que mezcléis sentimientos y que la victoria sea siempre, hacer sentir mal al otro.

Me hace gracia que os quejéis de lo que vosotros mismo hacéis. De las idas y venias, las sonrisas falsas y los amigos por compromisos.

Me río de vosotros porque la vida me ha enseñado que lo que verdaderamente vale, es lo que no abunda; y sois los tontos que acabáis siendo copias unos de otros.

miércoles, 20 de agosto de 2014

558.

Durante toda tu vida te enseñan qué está bien y qué está mal. Te enseñan a valorar, a mentir, a acertar y saber perder. Te enseñan que hay que luchar por lo que quieres y que los imposibles existen sólo a veces. Demuestran que querer es poder pero solo a base de esfuerzos. Que la vida es mejor si le sonries a ésta.
Te enseñan a todo, menos a afrontar la realidad. A vivir, a apostar por ti, por tu suerte. A querer; y luego pretenden que sepamos que caer significa levantarse. Pretenden que no nos ilusionemos cuando empezamos a dar la vida por alguien y que después de todas esas películas románticas no creamos en el amor.

A lo largo de mi vida me han soltado charlas sobre como vivir algo, sin dejarme hacerlo. Y lo único que he aprendido, es que no he aprendido nada. No me sirve que me expliquen qué es querer a alguien si no lo he hecho. Y mucho menos, no pueden explicarme qué es luchar por alguien pese a la distancia si no han pasado por ello.

Hablan de lo jodido que es tener a alguien a cientos de kilómetros, y realmente no saben ni qué significa el hecho de necesitar a alguien de verdad. Eso de levantarte cada mañana queriendo más de lo que puedes tener. Eso de sentir a alguien cerca aún estando en la otra punta del país. Llorar de impotencia y rabia por tener cerca a los que quieres lejos y viceversa. Morir por un abrazo que no sabes cuando llegará o depender hasta de la mas mínima tontería. Eso, sólo eso, es querer de verdad.
Te das cuenta de que estás dispuesta a dar todo y más por alguien cuando sonríes como una idiota a una pantalla imaginando como será el día que os veáis por primera vez. Si os abrazaréis como si no hubiera mañana o si te dará vergüenza hasta mirarle a los ojos.

No hace falta que me digáis que es imposible sobrellevarlo, o por el contrario, que si me lo propongo puedo callar muchas bocas. Decidí meterme en esto porque quise, porque me valía la pena a mi, no a vosotros. Y seguiré luchando por mi y mi felicidad; al fin y al cabo, cada uno es libre de equivocarse y acertar en esta vida tal y como nos enseñaron, ¿no?

lunes, 4 de agosto de 2014

Joder, mi vida entera.

Déjame decirte para empezar que te quiero, porque sí. Sin motivo alguno. Déjame darte las gracias por haber aparecido aquí cuando creía que estaba todo perdido.

Y es que creo que nadie se hace una idea de lo feliz que me hace tenerte; de la manera tan tonta que tengo de sonreír cuando te veo venir a lo lejos.
Porque no os miento si digo que es lo mejor de mi vida, mis ganas de vivir, de más y más cada día. Él es como esa luz al final del túnel que te hace respirar y decir 'oye, estoy bien'. Él y su manía de hacerme sonreír nada mas abrir los ojos cada día; porque decidme, ¿a quién no le enamora un mensaje de buenos días? ¿a quién no le gusta despertarse a besos?
Que te lo diré ahora y siempre, y es que la vida no es bonita si no te tengo. Que todo empezó a tener sentido la primera vez que te vi sonreír.

Dijeron que era imposible y estoy orgullosa de haber demostrado que quisimos, y pudimos hacerlo. Porque nos ha costado, hemos luchado por esto; y quiero que quede claro que con tal de tenerte a ti, daba de mi hasta lo que no tengo, pequeño.

viernes, 1 de agosto de 2014

Vino, dejó su huella y sin más, se fue.

No me salen palabras porque quizás, sencillamente ya no tenga nada que decir. Tengo la garganta rota de pedirte que no te fueras, y al final te has ido. 
Que si estar mal contigo mataba, no tenerte ya destroza. Y es que nadie era consciente de lo que te quería, de lo que me enganché a esa sonrisa y de la vida que me daba escuchar esos 'te quiero'. Te advertí que te cansarías de alguien como yo, y prometiste quedarte, lo que no sabias es que jodidamente, siempre acabo llevando la razón.
No voy a esperar que vuelvas, básicamente porque creo que nunca estuviste; técnicamente cuatro palabras tontas, dos abrazos y mil promesas no significan nada si no lo sientes de verdad, ¿no? Y tú no lo sentías. Por no sentir, no sentiste ni como me rompías con cada falsa promesa. 
Y la culpa al final siempre es mía, tuve la estúpida manía de pensar que alguien como tú podía querer a alguien como yo; y es que no soy capaz de darme cuenta de que soy demasiado pequeña para alguien que joder, era demasiado grande.

lunes, 21 de julio de 2014

Decir 'para toda la vida' es de valientes.

Que si me preguntan lo único que puedo decir es que tengo demasiada mierda aquí dentro, que creí cada te quiero y que una vez mas, me fallaron los sentidos y juré darlo todo por ti.
Y me pregunto que hice mal, por qué siempre acabo aquí parada viendo como se escapa todo lo que quiero. La manera tan estúpida que tengo de querer con los ojos cerrados sin darme cuenta de que así solo doy mas facilidades de partirme, de importar demasiado poco.
¿Es que no os cansais de jugar? hablais de madurez y luego sois vosotros lo que vais soltando te quiero's como si supierais algo del amor.
Podría decirte que espero que te des cuenta de lo que perdiste, pero sé que ni yo valgo demasiado ni tú vas a pararte a pensar en mi; al fin y al cabo ni siquiera lo hacias cuando 'te importaba' y está demostrado que no fui ninguna excepción, no lo seré ahora. ¿Que si espero que te vaya bien? Por supuesto, si de algo presumo, es de ser madura, cosa que admitamos, no fuiste tú. Por ser no fuiste ni realista, ni mucho menos sincera.
Prometiste mil veces que seguirías pasara lo que pasara y aquí estoy de nuevo, dedicando palabras a alguien que se ha ido. Buscando mil motivos y razones del por qué; del por qué a todo. A tu sonrisa, la que joder, si que enamoraba. Al por qué de tus te quiero, de tus 'eres lo mejor de mi vida'. Al por qué de tus promesas, de tus palabras que hoy solo son vacíos. A saber que pude hacer mal para que de un día para otro decidieras que era mejor que dejaramos de ser un nosotras a ir cada una por su camino.
Porque después de todo no te negaré que conseguiste que me acostara cada noche pensando que me quedaba un día menos para verte; pero ya lo decía yo, hay cosas que son demasiado buenas para ser verdad y aunque me joda decirlo, tú eras una de ellas.
No te diré que no encontrarás a nadie mejor que yo porque sabemos lo poco que me valoro y lo poco que has demostrado que soy/fui para ti; lo que te garantizo es que nadie, absolutamente nadie, va a dar por ti lo que yo iba a ser capaz de dar con tal de saber que era el motivo de tu felicidad.
¿Que si es una despedida? No, pero basicamente porque nunca llegamos a decir un 'hola'. Fuimos de esas parejas que pasan de todo a nada en minutos, de cero a cien en un suspiro. Suspiro, el mismo tiempo que duro nuestro amor, tu amor.

lunes, 19 de mayo de 2014

'Estoy bien'

Dame tiempo, vivir sin ti se me está haciendo más cuesta arriba de lo que esperaba. En realidad, no he buscado nada de esto, ¿quién dijo que intentar ser feliz significaría sentir en algún momento que tu vida se parte en dos? Todos hablan de la felicidad que llegas a sentir cuando le tienes pero nunca te avisan del dolor que sentirás cuando se marche.

Ya te has ido, ¿y ahora que me queda a parte de un puñado de recuerdos que sé que olvidarás? Esto no es justo. Era un juego de dos, un juego en el que nunca nadie pierde, un juego eterno, ¿recuerdas? y como siempre, acabo sola.

Esto se trataba de querer, de intentarlo de verdad. Que la lucha solo sea por ver quién hace mas cosquillas al otro. Que las discusiones solo sean para determinar quien quiere más, quién daría más por el otro. Se trataba de enamorarnos y regalarnos una vida juntos. Y sobre todo, estar juntos, pasara lo que pasara. Eran promesas, o quizás para ti simples palabras que al final, solo recordé yo.

Ya no sé que duele más, si el daño que nos hicimos, el no tenerte, o el saber que no volverás. El orgullo no solo ganó la batalla, esta vez ganó la guerra, nuestra guerra.

domingo, 30 de marzo de 2014

Olvidemos lo que fuimos y empecemos a ver lo que podemos llegar a ser.

Me tiembla el cuerpo. Los dedos bailan y por una vez, escribo sin pensar. Esta vez no voy a hablar de ti, de si te echo de menos o si te necesito. He dedicado demasiado tiempo y lágrimas a algo que no va a volver. Estoy harta de negar que no sigo escuchando nuestra canción o de esperar que vuelvas a hablarme.
Me rompiste los esquemas, me enamoraste e idiota de mi, dejé que lo hicieras. Y no diré que se acabó el quererte, el echarte de menos o el esperarte; jodidamente eso no depende de mi, ni de ti. Quizás no dependa de nadie, o quizás solo dependa del tiempo. 

Suena esa canción de fondo, la que llevo tantas semanas poniendo en repetir, esa canción que expresa lo que siento pero que sigue sin darme la solución a como calmar el dolor. Y sigo estando sola, en una habitación que cada día se me hace mas grande. Y me siento perdida.

Decías 'sé que te quiero' y lo único que tenías claro era que no era cierto. Y busqué mil motivos para creerte, para estar contigo hasta que acabé cansándome de mi misma. Y pensaréis, ¿y ahora? Ahora nada. Ahora está todo perdido. Ahora solo quedan recuerdos de como sonreías cuando conseguiste partirme el corazón. 


sábado, 29 de marzo de 2014

Cartas al portador.

A mi vida, el que tanto me ha dado, el que tanto me ha enseñado y el que me demostró que se puede disfrutar de cada momento.

Hace 928 días desde que te fuiste y he pensado que la mejor manera de recordarte es escribirte esta carta como tantas veces habías hecho tú conmigo. Para decirte que aún te echo de menos. Que todavía aquella sudadera huele a ti y que nuestra foto, sigue colgada en el mismo lugar que la dejaste. 
He de serte sincera, ya no lloro tanto por tu ausencia, como dijiste; con el tiempo todo se haría más llevadero, más fácil, pero no puedo negar que el lado derecho de la cama aún lleva tu nombre. Que desde que te fuiste, no he querido ser de nadie más. Que desde que te fuiste, no he reído como lo hacía contigo. No he llorado, y por supuesto, no he amado como llegué a amarte a ti.  Que sí, que sigo con mi vida, sigo quejándome de mis granos, sigo diciendo que estoy horrible me ponga lo que me ponga y sigo recordando tus 'eres preciosa'. Que mi manía de comer chocolate cuando estoy nerviosa y poner el pie derecho primero al bajar de la cama para tener un buen día siguen formando parte de lo que soy. Que a veces, cuando hace mucho viento, me gusta bajar a la calle, cerrar los ojos y sentir que estás abrazándome por la espalda. Y nuestro banco sigue siendo aquel lugar que guarda tantas reuniones y risas. Tantos besos y tantos 'te quiero' al oído. Todo sigue igual pero distinto a la vez. Todo es extraño sin ti.
Esto no es como cuando te dejan, que sigues viendo a esa persona aunque no quieras, este sentimiento es distinto. Nosotros nos queríamos, pasase lo que pasase, nos queríamos; y el destino quiso que yo siguiera mi vida sin él. Y aquí estoy pequeño, después de esos 928 días sin ti sigo queriéndote igual que el primer día. Y puede que ya no vuelva a saber lo que es un abrazo tuyo, pero me consuela saber que yo fui la última en verte sonreír.

jueves, 20 de marzo de 2014

¿Y si hablamos de mi?

Hola, supongo. No, no es una de esas estúpidas entradas que suelo subir cada x tiempo contando algo trágico. Vengo porque más de una persona me ha preguntado como soy realmente detrás de todas esas historias y entradas nostálgicas, me han preguntado que qué siento y que si realmente he sufrido tanto por alguien. Bueno pues la respuesta es no. Puede que el noventa por ciento de este blog solo sean simples entradas de momentos en los que he necesitado imaginar otras vidas para no amargarme con la mía. Historias que visto desde fuera, son bastante sufridas. Pero historias que llevan una parte de mi al fin y al cabo. Todas y cada una de ellas, aunque no lo creáis o yo diga que no son por nada, van por alguien. Cada frase e incluso cada te quiero está dedicado a alguien, no a la misma persona, pero si a alguien; y parecerá tontería, pero reconforta, aunque sepas que ni lo leerá, aunque sepas que ni se daría por aludid@ -normal, está en un contexto que no es real- aún así, lo escribes. 
He intentado dejar este blog, pasar página y centrarme en mi vida real, en mis sentimientos y en aprender a tener el valor suficiente como para afrontar cada uno de mis problemas sin refugiarme en nada, pero...pensándolo en frío, no quiero. No quiero tener que dejar lo que me hace feliz,-aunque lea cada entrada diez mil veces y antes de publicarla diga que no me gusta y aún así lo haga- puede que escriba una, dos o ninguna vez durante meses, pero soy feliz al hacer esto. Puede que nunca lo entendáis porque quizás no sabéis lo que es poder escribir lo que sientes, pero os aseguro que es algo indescriptible. Ser capaz de hacer llorar o reír a alguien con una simple entrada. Ser capaz de reflexionar de tres tontas frases que, simplemente, han aparecido en el momento que necesitabas. Sólo palabras. Y me siento afortunada de, al menos, poder hacerlo, ya no el hacerlo bien o mal, sino hacerlo. Pero bueno, me enrollo y no. 
Ahora os preguntaréis, entonces si no son historias que te han ocurrido a ti, ¿a quién le ocurrió? Pues a nadie, o quizás a todo el mundo. Yo solo me dedico a escribir, sois vosotros los que luego os sentís identificados con las entradas así que, ¿no debería preguntar yo a quién le ocurrió eso y como se sintió?
Y la gran pregunta final, ¿quién y cómo soy? Pues nadie. No soy nadie importante, ni tengo premios, ni mucho menos me creo mejor que alguien. No soy de esas chicas que se cortan las muñecas ni las que lloran hasta quedarse dormidas. No soy la que se levanta por la mañana y ansía un mensaje de esa persona. No soy de las que se arrastran ni dicen te quiero por cumplir. Simplemente soy alguien. Puede que lo que me haga feliz sea un helado con alguien especial o que me digan que mi blog es perfecto y no el llegar a las 8 de la mañana de una fiesta, ¿y qué? Que sí, que me rayo a la mínima y posiblemente sea, en ocasiones, la persona con mas orgullo del mundo; pero eso no me hace especial. Considero que no hay nada que lo hace. ¿Que soy buena amiga? Las habrá mejores que yo. ¿Que escribo y a la gente le gusta? Seguro que hay alguien que lo hace mucho mejor. Y así con todo. Ni me infravaloro y ni me creo mejor que el resto, directamente no creo nada, no me gusta dar nada por hecho.
Y para terminar, gracias. Sí, gracias en primer lugar por leerlo y sobre todo, gracias por leer todas y cada una de las entradas.

domingo, 2 de marzo de 2014

El segundo banco a la derecha.

Suena la música. Triste, como siempre. Pero qué le hago si creo que desde que te fuiste, he vivido en días grises, o quizás en algún que otro nublado. Pero a la larga, todos acaban igual. Estoy cansada de decir que pongo puntos finales a cosas, que sé de sobra que nunca dejaré de sentir. Es irónico, ¿eh? Como nos intentamos engañar para creer que somos felices, que podemos vivir la vida y que conseguiremos salir a flote solos; y aquí han pasado ya tres años que en cierto modo, son un suspiro. Porque no te negaré que todavía recuerdo tu último abrazo, o tu olor, esa colonia que tanto detestaba pero que al fin y al cabo, te caracterizaba. Que todavía puedo ver tu sonrisa al cerrar los ojos, o escuchar tu risa al contar chistes malos. Después de todo, dicen que siempre hay que quedarse con lo bueno, ¿no? con las experiencias y las sonrisas que te trajeron éstas, pero no puedo obviar que de verdad pensaba pasar mi vida contigo, aunque hubiese sido en ese banco, o en aquel sofá que tantas cosas ha vivido con nosotros. O simplemente en cualquier lugar del mundo donde hubieras estado tú. De verdad creía que eras el chico de mi vida, mi primer amor y posiblemente el último; por el que todavía sonrío y lloro al recordar cada momento a su lado. 
Sé que siempre digo lo mismo, que fuiste el mejor, que fuiste mi chico; el amor de mi vida. Pero...en cierto modo, es lo que verdaderamente pienso. Igual creéis que soy idiota por seguir enamorada de alguien después de tres largos y jodidos años siga viendo pasar por mi lado y piense que ya no sonríe por mi, o chocarme con él por los pasillos y oler su colonia y no poder abrazarle para que se impregne en mi sudadera. Sé que todo eso hace mucho que quedaron en simples recuerdos o igual para él, en nada; pero en un día como hoy, 1 de Marzo, no puedo negarte un tablón más que sé que ni leerás, que ni te interesará, pero creo que lo necesito, no para arrastrarme sino para que cualquiera pueda darse cuenta de que el amor no solo son flores y tres besos durante un paseo, de que el amor no se esfuma de la noche a la mañana y sobre todo, de que hay que luchar por la persona que amas hasta el final.
Yo me di cuenta tarde de que me había enamorado, o quizás lo sabía pero tenía miedo a decirlo; ya sabes, te sientes mas indefensa cuando sabes que pueden hacerte daño. Y al final, como todos los cuentos y todos los sueños, se acabó. Y después de tres años solo me queda decirte de nuevo, y no por última vez, que te quiero; que te quiero como no he querido a nadie y que pase lo que pase estoy orgullosa de haber pasado contigo los mejores meses de mi vida. 

domingo, 16 de febrero de 2014

Kilómetros.

¿Alguna vez habéis sentido que habéis acabado algo sin ni siquiera haberlo empezado? Cuando te decides a luchar por algo y ni siquiera te dejan intentarlo. 

Fui detrás de ti, te busqué y te supliqué que te quedaras conmigo. Que lo intentaras. te prometí que sería capaz de hacerte feliz. ¿Te acuerdas? "Para toda la vida". Estúpidas palabras, ¿eh? Y sin embargo, siempre creemos que se cumplirá, que esa vez será diferente. Y caemos. Ilusos, nunca aprendemos lo que es el amor. 

Pero después de todo, ahora me siento fuerte, con ganas de comerme el mundo sin ti. He aprendido a vivir sin necesitarte, sin tenerte, sin quererte, sin...nada. Sonrío, sí, aunque te joda que sea feliz, lo soy. Luchaste e intentaste que llorara cada noche por ti y me he cansado. Me cansé de darte lo que no te merecías, de darte mi tiempo, mi ilusión, mis ganas y mi esperanza de intentar que lo nuestro saliera bien. Me cansé de luchar por algo que al final, ni vale la pena. Lo siento, me cansé de quererte. 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Estamos en un punto en el que no sé que esperar de todo esto. ¿Cuánto llevamos ya intentando que esto salga bien? Desde que te conocí hemos cambiado tanto, que ni nos reconozco. Y ya estoy cansada, de fallar, de querer y nunca conseguir. Me canso de discutir, de hacer que nos sintamos mal, de decir cosas que siempre te hacen daño y sobre todo, de sentir que no puedo hacerte feliz; porque por mucho que digas que si, siento decirte que no lo veo así. Una persona no puede ser feliz cuando discute con la persona que más quiere cada día, cuando por mi culpa, siempre acabas llorando. Porque sí, siempre es culpa mía. 
No sé lo que debo hacer, lo único que busco es que seas feliz. Conmigo o sin mi. Y mucho me jode ver que tenga que ser sin mi, ver que que no puedo hacer feliz a lo mejor de mi vida porque necesitas cosas que no puedo darte. 
Tampoco quiero que llores, pero si lo hago yo, me imagino que tú también lo harás. Lo siento, las cosas no me salieron como imaginé. Perdóname por pensar que podía estar contigo siempre, y sobre todo, perdona por hacerte pasar por esto cuando ha sido un error mío. 
¿Una última cosa? Pese a esto, nunca olvides que te quise como jamás he querido a nadie.

viernes, 7 de febrero de 2014

Vuelvo, y con más ganas que nunca.

¿Sabes de esa sensación de sentir que el mundo por fin deja de darte la espalda? Que nada puede hacerte daño. Los comienzos. Las ganas, y tú. 
Tú. Has hecho que con un simple "buenos días" me alegre la mañana. Que una conversación acabe con cursilerías tipo "ni te imaginas lo feliz que me haces". Pensar que todo comenzó con un simple hola me da un cosquilleo en el estómago que te juro, jamás había sentido hasta que estuve a tu lado. 
Lo cierto es que había perdido las ganas, la sonrisa, la esperanza de un comienzo, de que algo valiera la pena, y como siempre digo, llegaste tú. Con esa sonrisa que dios, si que enamora. Con tus piques, tus bromas, y sobre todo; con tus ganas de hacerme feliz cada día. Llegaste, quisiste formar parte de mi vida y acabaste siendo ella. Y la gente dirá, '¿y ahora qué?' ¿Ahora? Ahora empieza nuestra vida juntos, pequeño.