Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Quizás, no sé, aún te quiero.

Quizás me duele ver que tu pasas de mi y que yo todavía te quiero. Por que sí, dejemos de negar lo evidente, aún te quiero. Aún eres esa espinita clavada, ese recuerdo de cada mañana y esas esperanzas ya perdidas. Aún eres esa conversación que deseo que se abra. Aún busco motivos para creer que sigues aquí, pero fíjate si soy estúpida que no he sabido darme cuenta ni de tu marcha.
Porque...de esto se trata siempre todo, ¿no? De ser la idiota, la ilusa que nunca es capaz de decir adiós de verdad. La que cada noche se la pasa llorando y cada mañana sonríe como si el mundo fuera perfecto. Siempre fingir, luchar en vano y sentir que nadie es capaz de comprenderte ni una mínima parte, porque ya ni siquiera sabes explicar como te sientes.
No busco que vuelvas, en cierto modo, quizás nunca estuviste. ¿Que qué busco entonces? Que de una puta vez, dejes de doler.