Si algo le pido a la vida,

es que no me faltes nunca.

viernes, 16 de agosto de 2013

¿Como era? ¿Imprevisible realidad? ;)

¿Conocéis esa sensación de sonreír sin motivos? ¿Eso de mirar únicamente el lado bueno de las cosas y mandar a la mierda lo malo? ¿Sabéis de esa sensación de querer tanto a alguien que tu felicidad dependa de esa persona? ¿Que despertarse con un mensaje de buenos días sea rutina? ¿Que vayas a la calle y hayas dejado el pasado atrás? Los malos rollos, fuera. 
Necesitaba algo así. Verano. Airearme. Amigos. Felicidad y sobre todo, no pensar. Encontrar ese alguien que merezca la pena, que me valore. Y apareció. Sí joder, apareció. He hizo que acostarse con una sonrisa fuera obligatorio. Hizo que hablar por teléfono valiera la pena si se buscaba la cobertura en medio de una playa incomunicado. Que las noches dejasen de ser una de tantas llorando y pasasen a ser haciendo el tonto.  Hizo que una conversación se volviera cursi con un "te quiero" apareciendo de la nada. Hizo que me valorara. Que creyese en mi. Que creyera en mis oportunidades y en los imposibles. Hizo que fuera capaz de decir que me siento feliz. Con ganas de comerme el mundo, a su lado. Y pese a todo lo que ha podido pasar durante casi dos meses. Pese a todas las subidas y bajadas, a todos los "quizás" o "y si..". Pese a los miedos, a los kilómetros, a los piques y a las locuras de cogerse un bus y dormir en la calle... Sé que es alguien que no cambiaría por nada del mundo. Por nada. Porque pocos como él me han hecho abrir los ojos y darme cuenta de que si quiero, podré con todo lo que se ponga por delante. Gracias a ti, sisi, a ti idiota. Gracias por hacer que esta estúpida dejase de llorar y empezase a sonreír, que ya era hora, ¿no crees? Y bueno, que te quiero.